La OSCE sitúa la dignidad humana y la libertad religiosa en el corazón de la seguridad global

La OSCE sitúa la dignidad humana y la libertad religiosa en el corazón de la seguridad global

Llamamiento de las ONG a la atención sobre la intolerancia y la discriminación contra los cristianos en Europa

MARTES, 7 DE DICIEMBRE DE 2010.- La declaración final de la primera Cumbre en once años de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la “Declaración de Astana, Hacia una Seguridad Común”, publicada el domingo, 5 de diciembre, sitúa la dignidad de la libertad personal y la libertad religiosa y de creencias en el corazón de la solución para una seguridad mundial. Proclamada al final de un proceso global de análisis y debate que incluyó tres conferencias preparatorias en Viena, Varsovia y Astana, la Cumbre de la OSCE en Astana ha permitido que Jefes de Gobierno, o sus representantes, de los 56 estados miembros se reunieran para poner de relieve la necesidad de salvaguardar los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas.

“La libertad de expresión y unos medios de comunicación libres constituyen la piedra angular de la libertad, la democracia y la seguridad en nuestras naciones”, dijo el Representante de la OSCE para la Libertad de los Medios de Comunicación Mijatović Dunja en la Conferencia de Revisión de la OSCE de 28 de noviembre, previa a la Cumbre. “Nuestro objetivo es más libertad, no menos libertad de expresión y libertad para los medios de comunicación”.

En su discurso en la Cumbre, el cardenal Bertone, representante de la Santa Sede, puso de relieve el creciente problema de la intolerancia por motivos religiosos y la discriminación contra los cristianos. “Está probado que los cristianos son el grupo religioso más discriminado y perseguido. Más de 200 millones de cristianos, pertenecientes a diferentes confesiones, viven en condiciones difíciles por causa de estructuras legales y culturales”.

Representantes de las ONG presentes en Astana pidieron a la presidencia entrante de Lituania que sitúe sus preocupaciones en el corazón de la propuesta del Plan de Acción y que en el proceso de redacción del Plan en 2011 continúe con el compromiso de diálogo y entendimiento con los miembros de la comunidad de las ONG.

Jan Ledochowski, delegado de la Comunidad de San Juan de la Soberana Orden de Malta en Viena, destacó la existencia de un sesgo anti-cristiano en los medios que limita la completa libertad de expresión y señaló: “Es responsabilidad del Estado y de los medios de comunicación crear un ambiente donde todo el mundo pueda manifestar abiertamente sus creencias sin temor al ridículo o la discriminación”.

Álvaro Zulueta, representante de la organización española HazteOir.org, hizo hincapié en la inconsistencia de los Estados miembros que no protegen la vida humana. “Hoy en día, la libertad religiosa está en peligro en muchos países. En algunas naciones, los creyentes arriesgan  su vida o su salud. En otros países, son objeto de insultos y burlas. Los creyentes y su derecho a expresarse también en el ámbito público deben ser protegidos.

Leonor Tamayo, de la plataforma cívica española Profesionales por la Ética, hizo referencia a la Resolución 1763 del Consejo de Europa y señaló que “cualquier intento de control de la conciencia supone un gran peligro para Europa ya que denegar este derecho fundamental significa negar la historia de todas las instituciones europeas y sus raíces” y pidió a los Estados miembros que “respeten y garanticen la libertad de conciencia”.

Barbara Vittucci, representante de la  Mesa Austríaca para la Reconciliación y del Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación Contra los Cristianos en Europa, dijo que “para ser coherentes con el compromiso con la libertad de expresión, los cristianos deben ser libres para hablar y enseñar en el sentido cristiano de la dignidad y la naturaleza del hombre, así como en los asuntos de fe, ética y moral. Estas libertades están siendo obstruidas por el acoso y la violencia, haciendo imposible expresarse. La represión de la libertad de expresión también se produce en el plano político por la legislación sobre la llamada incitación al odio”.

Mario Bergner, de Vidas Redimidas, destacó el creciente peligro de restringir la libertad religiosa en el ámbito de la sexualidad, afirmando que “la aplicación demasiado amplia de las leyes sobre incitación al odio han comenzado a restringir las libertades fundamentales de los sacerdotes cristianos, académicos, médicos  y estudiantes universitarios al no poder aplicar la moral de su fe en el tema de la homosexualidad”.

Para después de la cumbre, la OSCE se ha impuesto la tarea de redactar el próximo año un Plan de Acción bajo la presidencia de Lituania. El contenido de este Plan de Acción y el compromiso de los Estados miembros con respecto al mismo serán determinantes para el éxito de la OSCE durante los próximos 10 años.

La Dra. Gudrun Kugler, Directora del Observatorio de la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos en Europa, insta a la OSCE “a que reconozca y condene el problema de la intolerancia y la discriminación contra los cristianos en todas sus formas, tanto en los países orientales como occidentales de la OSCE. Esto incluye garantizar la libertad de religión en su dimensión colectiva y pública, así como la libertad de expresión - incluso si esta expresión es desagradable”.

Más información en Observatorio de la Intolerancia y la discriminación contra los Cristianos