La ley del aborto, aprobada contra la Ciencia

La ley del aborto, aprobada contra la Ciencia

Ginecólogos DAV denuncia que huir del debate científico, como propone Aído, es lo que provoca la desprotección de la vida del ser humano.

MADRID, 14 DE OCTUBRE DE 2010.- La ministra de Igualdad, Bibiana Aído aseguró ayer en el Congreso, ante la pregunta planteada por el diputado de UPN Carlos Salvador sobre la naturaleza del ser abortado, que “si lo que quiere es un debate sobre ciencias, religión o filosofía, considero que contraponer opiniones o convicciones particulares, sean las suyas o las mías, no nos lleva a ninguna parte, especialmente cuando la nueva ley ha sido aprobada por el Parlamento”.

Lo que la ministra está expresando en realidad con esas palabras, es mucho más grave de lo que parece. Porque, como asegura el portavoz de Ginecólogos por el Derecho a Vivir, Esteban Rodríguez, “huir del debate científico y ético nos lleva a leyes en las que la vida queda sin protección y a violar el Código Civil que  considera, en su artículo 29, que ‘el concebido se tiene por nacido para todos aquellos efectos que le sean favorables’”.

Recuperar el debate ético y científico –prosigue Rodríguez- es necesario para la regeneración democrática de la clase política, para que la vida humana sea debidamente protegida y para de los derechos humanos sean respetados”.

Los seres humanos son seres personales únicos e irrepetibles y el embrión humano es el embrión de una persona. Por eso, enfatiza Rodríguez, “estos hechos científicos son algo a lo que los legisladores en democracia no deberían dar la espalda, ya que nos conduce a leyes que discriminan a los seres humanos por motivos de edad o de salud”.

El Dr. Rodríguez afirma que avanzar en el respeto a derechos humanos significa desarrollar el artículo 6 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece que "todo ser humano tiene derecho, en todas partes, a que le sea reconocida su personalidad jurídica”.

La ética de los votos

Es más, cuando la ministra subraya que ese debate “no nos lleva a ninguna parte, especialmente cuando la nueva ley ha sido aprobada por el Parlamento”, defiende que lo que está aprobado por mayoría parlamentaria es siempre bueno, moral o beneficioso para el bien común de la sociedad. “La ministra debería tener en cuenta episodios en los que las autoridades de algunos Estados han sacado leyes adelante leyes contrarias a los derechos humanos, como las leyes esclavistas de siglos pasados, las leyes que negaban la condición de seres humanos a los judíos o las que negaban el derecho al voto a las mujeres", expone Rodríguez. 

Por otra parte, no está de más recordar que la ley del aborto, carece de mucha calidad democrática en su elaboración, en la medida en que no fue anunciada en el programa electoral del PSOE, y además, su validez se encuentra sujeta a la deliberación del Tribunal Constitucional.

Recursos informativos: