Francisco Caja: «El problema no es el nacionalismo, sino la respuesta que ha recibido del Estado»

Francisco Caja: «El problema no es el nacionalismo, sino la respuesta que ha recibido del Estado»

«El nacionalismo es una idolatría, una ideología con la que no cabe construir una sociedad justa»
«Padecemos su embrollo, una gran mentira, un enorme embuste elaborado durante años»
«El gobierno central no ha podido ignorar ni el expolio constante del nacionalismo en Cataluña, ni su proyecto totalitario y antidemocrático»
«Pero no han hecho nada; todo lo contrario: hasta ahora sólo ha realizado cesiones», siendo «moneda de cambio los derechos de los ciudadanos»
«Lo que han conseguido con esta política de cobardía y de cesiones es fracturar España y Cataluña»

El presidente de CCC ha inaugurado este viernes el ciclo #YoRompoConRajoy de Tapas HO ofreciendo las claves del "embrollo catalán" y subrayando "la cobardía y las cesiones" del Gobierno de Rajoy al nacionalismo, que han seguido fracturando España y Cataluña.

REDACCIÓN HO.- El profesor de la Universidad de Barcelona,  presidente de la asociación Convivencia Cívica Catalana y miembro del Patronato de la Fundación para la Defensa de la Nación EspañolaFrancisco Caja, quien sabe muy bien lo que es sufrir la intolerancia y la violencia del nacionalismo, agradecía la invitación para inaugurar el ciclo #YoRompoConRajoy de las Tapas HO, encuentro que hemos ofrecido en directo por internet, vía streaming, indicando “que me satisface porque no tengo muchas oportunidades en dirigirme así a un público en Cataluña”. En su intervención ha analizado el “embrollo catalán, que  lo es de España en su conjunto”, resaltando las siguientes ideas:

El nacionalismo es una idolatría, una ideología con la que no cabe construir una sociedad justa, un proceso  y una plaga que llevamos muchos años tratando de combatir desde que tomado nuestra bella tierra de Cataluña, como analizo en el libro La raza catalana (Editorial Encuentro).

Nos encontramos antes un grave problema político que no solo para Cataluña, sino para toda España. Para definirlo, he escogido la palabra “embrollo”, que según la RAE significa “enredo, confusión, maraña, conflicto del cual no se sabe cómo salir”, pero también en su acepción, de “embuste o gran mentira”. Y es que es lo que es: una gran mentira, un enorme embuste elaborado durante años, sobre la que no cabe edificar una sociedad y que pretende crear una sociedad uniforme, donde el poder sólo cabe ejercerlo de forma totalitaria.

El nacionalismo ha convertido su propio interés, más o menos legítimo, en un derecho: así, su pretensión de romper España lo define como un derecho inalienable, de ahí  salen las lindezas con las que nos bombardean, como el “derecho de autodeterminación”, el supuesto “expolio” a Cataluña, el derecho a imponer la inmersión lingüística…

El nacionalismo, un proyecto político de largo recorrido desde 1978

  • Todo empezó con la Constitución de 1978, votada por todos, pero fue en Cataluña donde más acudieron a las urnas, un 67,9% participó en el referéndum, 8 décimas más que en la media nacional. Y fue Cataluña la que más apoyó la carta magna, un 90,4%, frente al 87,7% de la media nacional.
  • Pero en 1980, cuando se le daba victoria a PSC, es Pujol quien llega al poder de la Generalitat.  Su operación, y esto es lo escandaloso, es que identifica a Cristo con Cataluña, el trabajo y divisa de Jordi Pujol es “Pensamiento hecho realidad”: ‘el pensamiento construye la realidad’, ‘las ideas se hacen realidad…’ lo que él piense es la realidad. Es de hecho el lema de Pujol cuando se retira de la política y crea el Centro de estudios Jordi Pujol, cerrado tras su último escándalo.
  • “Independientes o residuales”, plantea el nacionalismo desde hace cuatro años. Por lo tanto, señalan, ‘no nos queda más remedio que ser independientes.’
  • Con estas ideas, el nacionalismo va movilizando a las masas: así tenemos imágenes como las de 1981 de un Nou Cmap gritando ¡Viva Tierra Lliure!…
  • La absoluta impunidad penal concedida a Pujol: en 1996 se publica un libro donde se documenta como Pujol y su familia robaban a manos llenas a los españoles, con pelos y señales: Jaque el rey (Edit. AKAL). Se vendieron 20 mil ejemplares. Era vox populi lo que estaba pasando, pero no se hace nada. Y es que en 1985 el presidente del Gobierno de España, Felipe González, le había procurado a Pujol una patente de corso, definida por la famosa frase de Alfonso Guerra “Montesquieu ha muerto” asesinan la separación de poderes y acaban con la independencia en los nombramientos de los jueces. Sólo 8 magistrados se resistieron a los cantos de sirena de Felipe González.
  • En medio de esa impunidad, el nacionalismo goza de la posibilidad de sustituir el libre mercado por una trama clientelar: de este modo, la Generalitat controla la mitad de los negocios de Cataluña.
  • En todo esto, resulta muy revelador la publicación el 28 de octubre de 1990 el documento hasta entonces secreto del nacionalismo catalán “La Construcción nacional”, un largo texto que describe “la estrategia de la recatalanización” y los pasos que hay que adoptar para lograr estos fines totalitarios. El primer campo de acción es  el del “pensamiento”, donde se incluyen líneas como “la configuración de la personalidad catalana” y “la  elección y divulgación de conceptos que definen nuestro pueblo”, al que se describe como “más cultos, más europeo, más solidario, con mayor vigencia de los valores cristianos…”; a ello acompañan un nuevo concepto de “nación” y un memorial de “agravios” (una Cataluña discriminada económica y culturalmente que no puede desarrollar su potencial, etc.).

En definitiva: se propone un plan de control de las conciencias en la sociedad catalana, controlando el pensamiento, la escuela, la universidad, los medios de comunicación… Y esto de una forma absoluta.

Cesiones al nacionalismo, a costa de los derechos de los ciudadanos

Todo esto no lo han podido ignorar los sucesivos gobiernos centrales: ni el expolio constante que ha protagonizado el nacionalismo en Cataluña,  ni las intenciones ni el proyecto totalitario y antidemocrático de Jordi Pujol. Pero no han hecho nada frente a ello, todo lo contrario: hasta ahora sólo han realizado cesiones al nacionalismo. Me lamento de ello, pero más con un gobierno como el actual, por no actuar contra quien se ha especializado en el engaño a los ciudadanos.

El PP ha incumplido gravísimamente: no ya con el tema del aborto y la reforma de Gallardón, sino, en el tema que analizamos aquí,  por prometer por ejemplo que garantizaría la libertad lingüística y el derecho de todos los escolares en Cataluña a recibir una educación bilingüe, cuando además hay mediante programas de demostrado éxito para este fin. No han cumplido. Cataluña es el único lugar del mundo donde se prohíbe la educación en la lengua del estado, imponiendo coercitivamente la inmersión lingüística. Y esto se traduce la desigualdad social, como vienen a confirmar los informes PISA.

Y ahí tenemos  a una izquierda, apoyando lo que genera desigualdad social en Cataluña.  Ya sabemos lo que es la izquierda española, pero también sabemos lo que es la derecha: cuando Aznar accede al  poder se produce una catástrofe, los Pactos del Majestic de 1996, y en 1998 se consolida de la exclusión del castellano de la vida oficial, convirtiéndola en una lengua residual, cuando es la lengua de la mayoría de los catalanes en la calle. Aznar nos regala con una ley que nos convierte en ciudadanos de segunda.  Frentee a esto, desde 1998 Convivencia Cívica Catalana suma victoria tras victoria en los tribunales, victorias pírricas, porque el gobierno autonómico incumple sistemáticamente resoluciones judiciales, y lejos de exigirle nadie su cumplimiento, ocurre todo lo contario: el Gobierno central sigue haciendo sucesivas cesiones al nacionalismo, le otorga nuevas concesiones, le permite el enriquecimiento hasta límites indecibles, el control nacionalista del comercio, de las escuela, de los medios de comunicación… creyendo que si no, la radicalidad del nacionalismo llevaría a la ruptura.  El propio fiscal jefe del TSJ de Cataluña tiene instrucciones específicas del Gobierno para no hacer nada. Con ello, los nacionalistas han ido creando la estructura de un estado en Cataluña para expulsar a España, como los alemanes querían expulsar a judíos de la faz de la tierra. La LOMCE también ha supuesto un fracaso absoluto, pese a las prometidas mejoras para satisfacer la libertad educativa en aulas. El premio a Rajoy por estas cesiones es mantener la estabilidad política y que siga gobernando.

Lo que han conseguido con esta política de cobardía y de cesiones es fracturar España y Cataluña: la gente ya no habla de política en sus casas, hay un ambiente de división y de guerracivilismo en Cataluña, que te excluye si no cumples con los ritos del nacionalismo, si no vistes su camiseta y no haces acto de presencia gritando que eres un nación oprimida por España y defiendes ejercer “un derecho inalienable a la autodeterminación”.

¿Tiene solución el embrollo catalán?

Es lo que cabe preguntarse tras todo este análisis. Sin una bola de cristal, sé lo que va a pasar, porque ha ocurrido con la ley del aborto, con la de educación…  A pesar de tener mayoría absoluta para acabar con los abusos, para que la educación sea libre en Cataluña…, ya estanos oyendo que “hay formas para abordar la reforma de la Constitución”: esta derecha, entre cínica y boba, está pensando ya en premiar nuevamente nada menos que a los que violentan el orden constitucional.

Lo previsible pues es que nos defrauden, que nos engañen y que privilegien a nacionalistas, y ello cuando hay muchos instrumentos para defender el orden constitucional.  Las Fuerzas Armadas están para defender la unidad de España; tienen el artículo 155 de la Constitución y el 116 (referido a la declaración de los estados de excepción, de alarma y de siti9); se aplaudió al Gobierno cuando lo usó frente a la huelga de controladores, y ahora que la situación es mucho más grave ¿no se atreven?

El problema es que con estas cesiones al nacionalismo manejan como moneda de cambio “dinero” ajeno: la moneda de intercambio son los derechos de los ciudadanos, como el que no se pueda llevar a nuestros hijos a recibir una educación mínimamente adecuada, en la que no se desarraigue a los niños de su lengua española hasta en el patio…

Estamos en un momento crucial. El problema no es el nacionalismo, sino la respuesta que ha recibido desde el Estado por los diferentes gobiernos; mientras les salga gratis violentar el orden constitucional, seguirán haciendo lo mismo.