Caso Los Arcos Vs. Rescatadoras: El aborto, industria de la muerte, fábrica de mentiras

Caso Los Arcos Vs. Rescatadoras: El aborto, industria de la muerte, fábrica de mentiras

Margarita, rescatadora ante 'Los Arcos', ha sido condenada por entender la juez la versión del abortorio
Una versión con la que ya engañó a la prensa, que tuvo que rectificar

Desde el abortorio Los Arcos se alentó la presión mediática inventando unas supuestas fotos con las que buscaba la condena de la rescatadora: evidenciado su engaño, la prensa tuvo que rectificar. Pero la injusticia se mantiene: Margarita puede ir a la cárcel. 

REDACCIÓN HO.- Como hemos venido alertando en HO, Margarita, rescatadora ante el abortorio Los Arcos de Badajoz,  ha sido condenada por entender la juez la versión dada por negocio abortista sobre que llamó "asesinos" a los trabajadores del centro. La farsa es evidente. Los medios de comunicación la airearon y luego tuvieron que rectificar.

En septiembre 2012, El Periódico de Extremadura, uno de los dos rotativos de mayor circulación en la comunidad extremeña, publicaba una noticia en la que recogía la versión de Los Arcos, indicando que según el abogado de este abortorio, existían fotos del coche de la rescatadora exhibiendo unas pancartas bien visibles en las que se tildaba de "asesinos" a los trabajadores de este negocio abortista.  Quien firmaba el artículo daba a entender incluso que las había visto. El texto, que obedecía precisamente al contencioso abierto en los tribunales entre las rescatadoras y el abortorio, mostraba a continuación una foto con las caras de Margarita junto a la de otra de las rescatadoras y la de su abogada.

Ante la falsedad de lo publicado, Margarita contactó con el diario y ejercitó su derecho de rectificación, que según establece la ley (Ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo), debe hacerse así:

Art 3. El director del medio de comunicación social deberá publicar o difundir íntegramente la rectificación, dentro de los tres días siguientes al de su recepción, con relevancia semejante a aquélla en que se publicó o difundió la información que se rectifica, sin comentarios ni apostillas.

Si la información que se rectifica se difundió en publicación cuya periodicidad no permita la divulgación de la rectificación en el plazo expresado, se publicará ésta en el número siguiente.
(...) La publicación o difusión de la rectificación será siempre gratuita.

Como ha expresando la jurisprudencia, la rectificación debe publicarse íntegramente, insertado en la página superior de la misma página del periódico y con los mismos caracteres tipográficos del texto que hubiera dado lugar a la rectificación.

La persona que redactó el artículo confirmó a Margarita que rectificaría pero que, al producirse la llamada en viernes, la rectificación no aparecería hasta el lunes siguiente. Pero en lugar de hacerse en el mismo medio en la forma que consigna la ley, la rectificación aparecía el 11 de septiembre de 2012 fue en otro diario, La Crónica de Badajoz, gratuito que cuenta con subvención municipal y elaborado por redactores de El Periódico de Extremadura (la vinculación queda reflejada en la cabecera de la imagen), con un breve apenas destacado que, como muestra esta captura de la edición digital, en nada invita a pensar con su neutro titular que se trata de una rectificación.  Y eso que el texto evidencia la falsedad de la acusación y en cambio da fe de la manipulación en detrimento de la rescatadora:

En la información publicada por este diario en su edición del pasado día 7 sobre el cruce de denuncias entre la Clínica Guadiana Los Arcos de Badajoz, autorizada para la interrupción de embarazos, y Margarita Cabrer, una activista contraria al aborto, se publicó por error que el vehículo de esta mujer iba cubierto con una pancarta con la palabra "asesinos", cuando en realidad no era así, en ella ponía "no al aborto".

Pese a que el abortorio -a nadie se le escapa el empeño de presión mediática que realizan los abortistas en estos casos-, ha dado prueba evidente de que engañó a la propia prensa, Margarita ha sido condenada porque la juez ha seguido creyendo a quienes ya mintieron descaradamente al afirmar la existencia de unas imágenes que demostrarían que tales insultos se profirieron. Por supuesto, las supuestas fotos nunca se presentaron ante el juzgado. La manipulación, a tenor de estos hechos, resulta palmaria. Margarita podría acabar en una celda por rescatar vidas, mientras los abortistas mantienen impunemente falsedades.