Rubalcaba amenaza a la Iglesia ante las reformas de la ley del aborto y educativa

Rubalcaba amenaza a la Iglesia ante las reformas de la ley del aborto y educativa

Rubalcaba, ajeno al clamor social en defensa de la vida y de la libertad educativa, sólo tiene boca para arremeter contra la Iglesia
Amenaza con que los socialistas "se vean liberados" de los Acuerdos con la Santa Sede "si se vuelve a la ley del aborto de los 80"
Miente sobre la asignatura de Religión, afirmando que "este tema estaba pacificado"

Preso de la confusión y las fiebres laicistas, sordo ante lo que es un clamor social, amenaza: si el Gobierno "de la mano de la Iglesia" vuelve a los años 80 en materia de aborto y enseñanza, entonces, los socialistas se verán "libres" de romper los Acuerdos con la Santa Sede.

REDACCIÓN HO.-  "Yo le digo a la Iglesia: si vas a imponer al Gobierno, que es lo que está haciendo, una vuelta al 80 en materia de aborto, de religión, nosotros nos sentimos liberados de lo que hemos hecho que ha sido respetar un acuerdo con el que no estábamos de acuerdo, que lo hemos respetado a partir del 80 porque es una regla de la transición. Pero si volvemos al 80, volvemos al 80 de fondo", ha subrayado en declaraciones a Telecinco el secretario general del PSOE. Rubalcaba en estado puro, confundiendo Estado con partido -el suyo, además- o, dicho de otra manera, reduciendo España -y sus compromisos internacionales- con su particular ideología.

Rubalcaba ha defendido las leyes que aprobaron cuando estaban en el Gobierno aunque "no le gustaran" a la "jerarquía eclesiástica" con la que ha afirmado que tuvieron "buenos problemas". "Hicimos lo que creíamos que había que hacer, regular una serie de normas en nombre de una moral colectiva, que es civil y que, por tanto, no admite la imposición", ha subrayado. Se ha referido igualmente a la asignatura Religión en la escuela, Rubalcaba ha recordado que está regulada por los acuerdos con la Santa Sede que establecen que se imparta en horas de clase, aunque ha precisado que a él le gustan más otros modelos como el francés, que marca que los alumnos que quieran dar Religión se queden una hora después de clase.

Asignatura de Religión. Las mentiras de Rubalcaba

"Hemos buscado acuerdos sobre esto y este tema estaba pacificado", mentía descaradamente Rubalcaba, basta recordar las palabras de hace tan sólo tres días del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Rouco Varela, en la apertura de la  CI Asamblea plenaria, recordando: "Se espera todavía una legislación más justa en lo que se refiere a la libertad de enseñanza y, en concreto, al efectivo ejercicio del derecho fundamental que asiste a los padres en la elección de la formación ética y religiosa que desean para sus hijos". Pero Rubalcaba insiste: "Ahora viene el señor (José Ignacio) Wert y la Iglesia Católica y dice: "Volvemos a los 80. Y entonces yo le digo a la Iglesia católica que no estoy de acuerdo con que la Religión sea curricular, eso es lo que le estamos diciendo, es bastante razonable", ha indicado.

Según Pérez Rubalcaba, los gobiernos socialistas "han respetado los acuerdos" y lo han hecho "hasta ahora" porque se firmaron en 1978 dentro de "los elementos de equilibrio de la transición". Con ello, insistía falsa y demagógicamente en que es la Iglesia quien "rompe los consensos, quita a las mujeres la libertad de decidir sobre su maternidad" y "vuelve a la hipocresía" porque, según ha asegurado, "en España quien tenía dinero ha abortado toda la vida", motivos por los que, dice, "se sentirán libres de cuestionar el acuerdo".

Contrasentido

Lo curioso también es que el propio Rubalcaba evidenciaba su sinsentido cuando trataba de mostrar ese supuesto poder que tendrían los obispos sobre el Gobierno, aludiendo a que "no le parece una coincidencia" que el pasado lunes se reuniera el Papa con Rajoy, al mismo tiempo que Rouco Varela pedía al Gobierno una reforma "urgente" de la Ley del Aborto y del matrimonio homosexual y unas horas después saliera Gallardón anunciando que pronto presentarán una modificación legislativa en materia de aborto. "Es verde y con asas", ha sentenciado.

Como si la reforma no la haya venido anunciando -sin que llegue nunca pese a las 300 vidas irrecuperables que se cobra cada día el aborto en España- el ministro Gallardón en todos estos  largos meses de Gobierno popular; o como si no fuera un claro compromiso electoral que hizo que muchos ciudadanos votaran al PP. O, ya nos dirá Rubalcaba qué información maneja, como si el Ejecutivo se hubiera comprometido por la misma regla de tres a restablecer el reconocimiento jurídico de la realidad del matrimonio, cuando todo señala lo contrario, pese a la postura de los populares ante de las últimas elecciones generales recurriendo la nociva ley de Zapatero ante el Constitucional y teniendo ahora mayoría absoluta. 

Hundido en las urnas, sigue ciego y sordo al clamor social

Que la derogación de la ley Aído y la exigencia de una reforma legal que proteja el derecho a la vida, ponga freno cuanto menos a la tragedia del aborto y apueste por la maternidad es un clamor social, es incuestionable: no hay más que ver a una ciudadanía que se ha echado a las calles de toda España, de forma abrumadora, en tantas ocasiones como ha sido reclamada para ello, o en las firmas que han depositado ante el Congreso. Que en la educación, aparte de el fracaso escolar que urge a tomar la educación en serio, el adoctrinamiento ideológico impuesto en la escuela por el proyecto Zapatero resulta igualmente rechazado por los españoles, es otra realidad palmaria: basta con observar a los objetores a Educación para la Ciudadanía, ejemplo de una rebelión cívica sin precedentes. Pero Alfredo Pérez Rubalcaba sigue instalado en esa sordera y ceguera en la que le pierde la ideología, que le hunde más y más en las urnas y que con ello le cuestionan como líder dentro de su propio partido, atacado por las fiebres laicistas que le hacen confundir exigencia social con la legítima expresión de los obispos, que por otra parte no hacen sino recordar el magisterio de la Iglesia en una España que se reconoce mayoritariamente católica.