Salud materna: frente al error de sobreestimar las razones de mortalidad por aborto

Salud materna: frente al error de sobreestimar las razones de mortalidad por aborto

Ciencia: "es muy improbable que cambios en la legislación del aborto puedan producir efectos significativos en la disminución de la mortalidad materna en países iberoamericanos"

REDACCIÓN HO.- Como informábamos ayer, un estudio científico realizado en México por un grupo de seis prestigiosos epidemiólogos de EEUU, México y Chile liderados por el Dr. Elard Koch, y publicado en el International Journal of Women’s Health revela que los recientes reportes emitidos por el IPAS-México, liderados por la Dra. Rafaella Schiavon, han incurrido en serias fallos al calcular las razones de mortalidad materna y por aborto, que han llegado a sobreestimar hasta en un 35%

“Las discrepancias que resultan del uso inapropiado de numeradores y denominadores para calcular razones de mortalidad no sólo han producido una sobreestimación de las razones de mortalidad materna en México, sino que también han resultado en concluir erróneamente que la salud materna de dicho país ha tenido un progreso nulo durante las últimas dos décadas en dicho país”, puntualiza el Dr. Koch.

Ciencia: desmentidas las infladas cifras de mortalidad materna y por aborto en México

La razón de mortalidad materna se calcula dividiendo la cifra de muertes maternas por el número de nacidos vivos en un año dado; del mismo modo, la razón de mortalidad por aborto se calcula dividiendo el número de muertes por aborto por el número de nacidos vivos:

  • El error principal de los investigadores del IPAS-México consistió en emplear un número proyectado de nacidos vivos en lugar de las cifras disponibles de nacidos vivos registrados oficialmente. La primera corresponde a una cifra ficticia, proyectada por una organización gubernamental (CONAPO) en el reporte de demografía proyectada para México durante el periodo 2000-2030, publicada a principios de la década del 2000.
  • Naturalmente, el propósito de tales estadísticas es el de proyectar otros indicadores demográficos para un periodo de tiempo futuro. Sin embargo, es completamente distinto usar una cifra proyectada para un análisis retrospectivo, particularmente cuando las cifras reales observadas se encuentran disponibles.
  • Las discrepancias surgen cuando existe una diferencia significativa entre las cifras proyectadas (ficticias) y observadas (reales). En este caso, las cifras proyectadas de nacidos vivos son entre 300.000 y 700.000 más bajas que los nacidos vivos registrados, en el periodo entre 1990 y 2010.

“Claramente, dividir cualquier número de muertes por una cifra de nacidos vivos (proyectados) sustancialmente menor a los registrados (oficiales) inevitablemente conllevará a una sobreestimación” explicó Koch.

  • El numerador de la razón de mortalidad por aborto también está complicado por la ambigüedad que caracteriza a los nueve códigos (O00-O08) relacionados con enfermedades con desenlace abortivo de la décima versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).
  • Como su nombre lo indica, las enfermedades (y muertes) clasificadas bajo estos códigos incluyen todas las condiciones que poseen un “desenlace abortivo”, tales como embarazo ectópico y pérdidas espontáneas.
  • Por lo tanto, los autores procedieron con cautela y explicaron que si un estudio pretende evaluar la influencia del aborto inducido ilegal, éste debería incluir sólo los códigos pertinentes y excluir aquéllos no relacionados con el aborto inducido.
  • Pero Schiavon et al. usaron los nueve códigos en su estudio para obtener conclusiones acerca de los “abortos ilegales inseguros”, lo cual claramente representa un uso inadecuado de los códigos del CIE y conlleva a una mayor sobreestimación de la razón de mortalidad por aborto.

"La proposición de nuevos indicadores para la mortalidad relacionada a aborto, con énfasis en si consideran o no aborto inducido, puede ayudar a la comunidad científica a interpretar con mayor precisión las cifras de razón de mortalidad presentadas en los estudios” explicó Byron Calhoun, especialista en Obstetricia y Ginecología de la West Virginia University-Charleston y coautor del artículo.

La sobreestimación de las razones de mortalidad materna y por aborto condujo a la suposición errónea que la salud materna en México no ha mejorado durante las últimas dos décadas.

  • Esto es de particular relevancia en países en desarrollo, donde los recursos nunca son ilimitados, y se requieren estadísticas confiables para distribuir dichos recursos adecuadamente para mejorar la salud pública. 
  • De hecho, el perfil actual de mortalidad materna en México indica que 98% de todas las muertes maternas están relacionadas con hemorragia durante el parto, hipertensión y eclampsia, causas indirectas y otras condiciones patológicas.

 Koch explicó que “dadas las bajas cifras de muertes por aborto observadas en México y los resultados previos del experimento natural chileno  publicado en mayo de este año en PLoS ONE, es muy improbable que cambios en la legislación de aborto puedan producir efectos significativos en la disminución de la mortalidad materna en países latinoamericanos”

  • Por ejemplo, de las 1207 muertes maternas registradas en México durante 2009, sólo 25 pudieron ser atribuidas a aborto inducido, resultando en una tasa de mortalidad de 0,97 por cada 100.000 nacidos vivos. 
  • En el caso de Chile, de un total de 43 muertes maternas observadas en 2009, sólo 1 pudo atribuirse a aborto inducido, con una tasa de mortalidad de 0,97 por cada 100.000 nacidos vivos. 
  • “Cientos de mujeres mexicanas continúan muriendo debido a hemorragia, eclampsia y causas indirectas; esto sugiere estrategias muy concretas, las cuales claramente no están relacionadas con la legislación de aborto” concordaron Koch y Calhoun.