¿Dónde está tu amor primero?

¿Dónde está tu amor primero?

“Entonces, ¿para qué viene al sistema público de salud?”, nos ha espetado con cajas destempladas la comadrona, al rechazar la amniocentesis

REDACCIÓN HO.-  Sorprende la pregunta: la respuesta parecía obvia. Se la hicieron a Margarita y a la madre gestante de 12 semanas a la que acompañaba, a la que ningún médico había examinado hasta entonces.No tomaba ácido fólico; ni le habían realizado ningún análisis de sangre para verificar que no padeciera anemia, azúcar u otras patologías que se pueden dar en un embarazo. Pero en lo que insistieron fue en que se realizara una amniocentesis, prueba que entrala riesgo de aborto y cuyo único objetivo es encaminar a deshacerse del bebé si no satisface los "niveles de calidad". Este es el relato:

¡Apoya a la mujer embarazada! Un millón de firmas por #AbortoCero: ¡A por ello!

“¡Si viene al sistema público de salud se tiene que atener a los protocolos que aquí tenemos establecidos!” Nos ha vuelto a decir. Le explicamos entonces que no queríamos someternos a ninguna prueba que pusiera en peligro la salud del bebé, pero que acudíamos ahora porque parecía más recomendable que llegar cuando el embarazo estuviera a término.

Mamá, ¿Te han dicho que te tienes que hacer una amniocentesis?

“¡Entonces me tiene que firmar un documento en el que diga que es ella la que no quiere someterse a las pruebas!” Nos decía gritando desde detrás de la mesa, con muy mala cara y peores modos. Le indicamos que comprendíamos el riesgo y que entendíamos su preocupación por la salud del bebé. Pero entonces nos ha dicho: “¡No, si es porque YO NO QUIERO RESPONSABILIDADES!”

Qué está pasando con el diagnóstico prenatal de Síndrome de Down

Me ha quedado claro que la alarma primera, las llamadas de teléfonos de un despacho a otro, y la urgencia por realizar unas pruebas meramente informativas como la amniocentesis y otros análisis genéticos carísimos no tenían como primer objetivo curar (o detectar) una hipotética enfermedad en un paciente no nacido; sino proteger su patrimonio personal. El de la profesional que nos estaba atendiendo, frente a una posible demanda.

La esperanza de vida de los Sd. de Down: 150 días

Me han dado ganas de preguntarle si no se sentía responsable de los muchos niños a los que su frialdad y falta de coraje posiblemente habían enviado a una muerte segura. Pero en lugar de eso le he obsequiado con una sonrisa y un “comprendo”:

Nueve de cada diez parejas abortan a su hijo si las pruebas indican Down

  • Comprendo que sea una cobarde y que no se atreva a plantar cara a las feministas que pasan consulta en los centros de planificación dedicando nuestros impuestos  a planificar la muerte de niños que ya están concebidos.
  • Comprendo que nos tenga que pedir que asumamos la responsabilidad de nuestras decisiones aunque no tenga la osadía de exigirle lo mismo a las jovencitas que han mantenido relaciones sexuales por las que han concebido un hijo y ahora recapacitan diciendo que no han acabado la carrera, o que son muy jóvenes para atarse de por vida…   

Pero no entiendo una cosa parafraseando la pregunta que nos ha escupido a la cara a mi amiga y a mí: ¿Entonces para qué se hizo usted comadrona?

"Los Gobiernos deben promulgar leyes para proteger a los no nacidos con discapacidad"

Y me atrevo a darle un consejo a los médicos y sanitarios: si se les ha perdido el amor primero ¡búsquenlo, y no vuelvan hasta que lo encuentren!