Paul Bhatti: “Sólo tenía dos opciones: rendirme o continuar con su lucha”

Paul Bhatti: “Sólo tenía dos opciones: rendirme o continuar con su lucha”

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SÁBADO, 5 DE NOVIEMBRE DE 2011.- El Consejero Especial de Minorías Religiosas de Pakistán, Paul Bhatti, ha pronunciado esta tarde la conferencia de clausura del V Congreso de E-Ciudadanos que sirve de pórtico a la gala de entrega de los Premios anuales de HazteOir.org, uno de los cuales ha recaído a título póstumo a su hermano y ministro de Minorías Religiosas, Shabahz Bhatti, asesinado el pasado mes de marzo en un atentado en Islamabad perpetrado por integristas islámicos. 

En su alocución, Bhatti ha señalado que “el asesinato de Shabahz no solo privó a Pakistán de un auténtico patriota, sino que el mundo ha perdido a un fortísimo faro de esperanza, un activista y un verdadero testigo de Cristo”.

Llegar al sacrificio de la propia vida por unos ideales no es cosa corriente en los tiempos que vivimos. No al menos en el mundo occidental. Paul Bhatti ha resumido con acierto el manantial de la fuerza y la entereza con la que SahBahz Bhatti afrontó las presiones y los ataques hasta la muerte: “A menudo yo me levantaba por las mañanas en nuestra habitación y Shabahz ya estaba rezando de rodillas y leyendo la Biblia. Su misión y su visión era una llamada de Dios, y esto la daba una gran capacidad para amar a todo el que encontraba en su camino, y un coraje extraordinario con la claridad para identificar y ayudar a aquellos que sufrían. Sabía que Dios le daba esta fuerza para liberar a los marginados y oprimidos en Pakistán de las garras de la discriminación religiosa, el odio, la injusticia y la intolerancia”.

Una misión que compartían ambos hermanos: “Soñábamos juntos que veríamos a Pakistan como una sociedad libre, en donde la paz, la dignidad humana, la justicia y la igualdad serían respetadas y aceptadas” y que conllevaba, por tanto, las mismas consecuencias de persecución: “Desgraciadamente, sufrí amenazas contra mi vida, y no me fue posible seguir sirviendo a mi gente, de modo que, a regañadientes, volví a Italia pasando consulta en urgencias y cirugía general, y más tarde como médico de familia”.

Pese a todo, cuando el ministro fue asesinado, su hermano Paul ha narrado cómo se vio ante la disyuntiva fundamental de su vida: “En su funeral me di cuenta de que sólo tenía dos opciones: rendirme ante los enemigos de Shabahz y quitarme de en medio o continuar con su lucha”.

Fue entonces cuando acepté el encargo de seguir la labor de su hermano, como Delegado Especial del Gobierno Paquistaní para las minoría religiosas.