Un año de Ley Aído: el síndrome postaborto se dispara

Un año de Ley Aído: el síndrome postaborto se dispara

<a href="http://www.hazteoir.org/noticia/40014-365-dias-ley-aido-ya-basta-acampadavida-simbolo-indignacion-civica">«365 días de Ley Aído ¡Ya basta!: #acampadavida, símbolo de indignación cívica»</a>
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«<a href="http://www.hazteoir.org/alerta/39924-indignados-ataques-vida-rubalcaba-quiere-calle-solo">Indignados con los ataques a la vida acampan en Sol</a>»

REDACCIÓN HO / LA RAZÓN.- Hoy se cumple un año desde la entrada en vigor de la denominada eufemísticamente Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo. Toca hacer balance. A pesar de los datos que se aportan desde la llamada Asociación de clínicas acreditadas para la interrupción del embarazo (ACAI) sobre la disminución de las intervenciones, lo cierto es que no lo han hecho, como reflejan los datos de diferentes comunidades autónomas como Canarias.

En concreto, en Las Palmas, los abortos se han elevado más de un 20 por ciento desde la entrada en vigor de la norma. También se van obtenido datos de otras comunidades. En Asturias (RTPA.es), en este último año los abortos perpetrados hasta las 14 semanas, los que pueden realizarse en clínicas acreditadas han aumentado entorno al 10% en Asturias. Son datos de las clínicas, ya que la Consejería de Salud por ahora no ha hecho públicos los suyos. Recordemos que a partir de las 14 semanas y en los supuestos de malformaciones fetales los abortos se realizan en los hospitales.

Los datos globales todavía tendrán que esperar ya que no todas las provincias han aportado sus informes. La reducción de las interrupciones entre adolescentes que apoyan desde Acai no es tal si se acude a los centros donde las embarazadas reciben ayuda económica y psicológica. "Cada vez son más las jóvenes que nos piden ayuda. Los embarazos no deseados entre menores se multiplican y las chicas cada día son más jóvenes", explica Esperanza Puente, portavoz de la Fundación Red Madre. Como explican desde esta asociación una de las consecuencias olvidadas de las interrupciones es el síndrome post-aborto.

"Para los médicos que los practican, este problema no existe. No hay especialistas que traten este trastorno y cada día acuden a nosotros más mujeres a las que se les presenta de repente, diez o veinte años después de haber acabado con su embarazo", asegura Puente.

Según el presidente de ACAI, Santiago Barambio, "el trastorno que se crea es el resultado de un mal acompañamiento" y aunque afirma que los estudios no dan con esta patología, confirma que en la nueva norma no se incluye el apoyo psicológico: "Antes, con la ley anterior, todas las mujeres tenían contacto con un psiquiatra ya que éstos debían determinar si la gestación era un riesgo para su salud o no. Hoy no tenemos por qué preguntar los motivos de su decisión  y por eso no se descubren algunos trastornos psicológicos", añade Barambio.

Síndrome multiplicado

Los casos de mujeres que sufren este síndrome se han multiplicado exponencialmente: un 380 por ciento, según los datos que hoy presenta Red Madre y a la que en 2010 acudieron casi 4.000 mujeres a pedir ayuda para poder sacar adelante su embarazo o por problemas psicológicos post-aborto. Bárbara es una joven peruana de 22 años que ha encontrado refugio entre las paredes de esta asociación. Abortó el 14 de junio y desde entonces ya no sonríe. Prefiere no mostrar su rostro. "No quiero que me reconozcan, nadie lo sabe, ni siquiera mis hermanas. Las decepcionaría. Sólo se lo he contado a mi madre", comenta triste, arropada por Esperanza que también sufrió este trastorno y que entiende, mejor que nadie, su situación: "Es una valiente. No todas se atreven a buscar ayuda".

"Creen que no tienen ningún problema porque en los centros abortivos no les dan información. No les ofrecen otra salida que el aborto", reitera. "Tengo un trabajo y siempre he querido ser madre, por eso al principio quise seguir con el embarazo. Pero, mi pareja me hizo sentir que yo no podía y el qué dirán pudo con mi valor y decidí abortar", prosigue la joven entre sollozos. Estaba embarazada de ocho semanas y ya había pensado un nombre para él: "Quería que se llamara José María. Soy cristiana  y creo que la valentía de los padres de Jesús son un ejemplo de vida". Dar nombre al bebé que han perdido es uno de los primeros pasos que los escasos psicólogos que tratan este problema les sugieren a las que padecen este problema. Deben pasar su propio duelo, si no nunca superan el trauma. "Ellas saben que el niño ha existido pero nunca lo han visto, por eso es necesario personalizarlo. A nosotras nadie nos da el pésame y se enquista en nuestros corazones como no hablemos de ello", añade la portavoz de Red Madre.

Las dudas, la incertidumbre y la presión social obligaron a Bárbara a acudir a la céntrica calle Toledo, en Madrid, donde la remitieron desde el centro de salud  al que acudieron. "‘Sólo serán diez minutos. No notarás nada,’’ me dijo el médico que me atendió. Fue muy frío conmigo y no quiso decirme en qué consistía la intervención. Sé que utilizaron un método horrible, la aspiración. Pero eso me lo dijeron una semana después, cuando volví para comprobar que todo había salido bien", asegura Bárbara.

Casos como el de esta joven  se viven asiduamente en Red Madre. Así como el de Cynthia que, mientras La Razón entrevistaba a Bárbara, daba un paso atrás en su apuesta por la vida. "Está embarazada y ayer decidió que seguía adelante, pero su familia nos acaba de llamar porque ha dado marcha atrás. Su jefa le paga el aborto. Tenemos que encontrarla antes de que se arrepienta", explica Esperanza angustiada.

Los otros "indignados"

Los pocos "indignados" que siguen en la Puerta del Sol de Madrid dicen que no tienen derecho a estar allí, pero varios componentes de la plataforma Derecho a Vivir se resisten a marcharse: "¿Por qué van a tener ellos más derechos que nosotros? Estamos aquí para informar y por eso no nos vamos a mover", asegura Victoria Arroyo, una de las que resisten bajo el sol.

Ayer convocaron un debate para exponer ideas y  que «"ada uno diera su opinión porque el problema es que falta información".  Los acampados que reivindican el derecho a la vida no saben cuánto tiempo se van a quedar pero no se achantan: "Estamos haciendo turnos para explicar a todos los ciudadanos que la ley del aborto y la de muerte digna atentan contra nuestras integridad", añade Arroyo.

Hoy, 5 de julio, acampar por la vida tiene un significado muy especial. Como describe el Jaime Hernández, portavoz de  #acampadavida que  puedes seguir también al minuto en Twitter desde @derechoavivir, "hoy se cumple 1 año desde la entrada en vigor de la ley de 'barra libre de abortos'. Día muy triste. Día terrible. Por eso estamos acampados. Para que no se olvide el aborto. Para que esta terrible ley quede derogada cuanto antes. Y para que el Congreso no apruebe la ley de muerte digna/eutanasia".

Más de 120 mil vidas humanas han sido eliminadas violentamente en este primer año de aborto libre. Miles de niñas de 16 años han abortado sin el permiso de sus padres. Miles de mujeres han sufrido las secuelas del aborto sobre su salud. Los empresarios del aborto son hoy más ricos que hace un año, gracias a la protección del Gobierno de Rodríguez Zapatero. La defensa de la vida, de toda vida, es responsabilidad de todos: