Bernat Soria vuelve a mentir sobre su trabajo científico

Bernat Soria vuelve a mentir sobre su trabajo científico

El ex ministro tiene una larga carrera de fracasos científicos y falsedades.

REDACCION HO.- El ex ministro Bernat Soria vuelve a las andadas y, recién salido del Ministerio, ha empezado a mentir otra vez. A la vista de sus últimas declaraciones, es posible que esté buscando algún trabajo tan lucrativo como el que tenía en la Junta de Andalucía, donde según algunas fuentes percibía más de 12 mil euros mensuales por no curar nada.

En declaraciones hoy a El Correo, Bernat Soria tiene la desfachatez de volver a presumir de sus mentiras más sonadas: sus supuestas investigaciones terapéuticas con células madre.

"De los [trabajos científicos] que yo he hecho, el que ha tenido más impacto es uno que publiqué hace diez años y que tiene que ver con la transformación de células madre en células productoras de insulina." 

En febrero del año 2000 el ex ministro anunció que había obtenido células madre embrionarias, procedentes de ratones, que producían insulina. Poco después su "descubrimiento" fue contestado por una publicación científica, que desvelaba el fracaso del trabajo de Soria: la insulina la habían producido las células de cultivo, no  las células madre embrionarias.

El ex ministro aprovecha la atención que le dedica un más que despistado entrevistador para colocar su ración de manipulación:

"Obama autorizó el primer ensayo con células madre de origen embrionario para lesiones de la médula espinal. La realidad se impone. Pasó lo mismo con los trasplantes, o cuando se empezó a poner anestesia en el parto. Algunos clérigos se indignaron porque la Biblia dice aquello de 'Parirás los hijos con dolor'. A los que diseccionaban cadáveres hace unos siglos les llevaban a la hoguera porque rompían con los designios de Dios."

Como no es posible concebir que Soria desconozca el hecho de que nunca, en ningún lugar del mundo, las células madre procedentes de embriones humanos han curado a nadie de ninguna enfermedad (eso solo se consigue con células madre adultas o células IPS), forzoso es concluir que el ex ministro miente.

Además también manipula al mezclar la crítica al uso de células embrionarias con los "clérigos" y el oscurantismo. La ciencia considera desde hace ya algún tiempo que la investigación con células embrionarias está obsoleta. Pero Bernat Soria no se ha enterado todavía. ¿O sí?

El ex ministro, conocido en algunos ambientes como "el carnicero de Carlet", su localidad natal, por su afición a destruir embriones humanos y cobrar por ello, tiene un pasado repleto de mentiras e irregularidades.

El Ministerio de Sanidad le tuvo que expedientar en una ocasión por sus irregularidades en sus trabajos con células madre. Soria intentó presentarse entonces como una víctima que tuvo que "autoexiliarme a Singapur para continuar con mis trabajos de investigación". A decir verdad el ex ministro nunca trabajó allí.

En otra ocasión falsificó su currículo. En el blog que tenía cuando todavía no era ministro escribió:

"Me incorporé a la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia y en 1984 a la Universidad de Alicante, en la que me convertí en catedrático de Fisiología y en el decano más joven de España, al frente de la Facultad de Medicina."

Bernat Soria nunca fue decano de la Facultad de Medicina: perdió las elecciones. Ni uno solo de los artículos científicos escritos por el ex ministro a lo largo de toda su carrera ha aparecido en  Science, o Nature, o en publicaciones internacionales de referencia en la investigación científica. Sus trabajos solo han sido difundidos por revistas de rango menor.

Tampoco recibió alguno de los premios de que ha hecho gala en su blog (justamente los más importantes):

"He tenido la fortuna de recibir numerosos premios en reconocimiento a mi labor científica, entre ellos la Medalla de Oro y Premio de la Real Academia Nacional de Medicina."

El único galardón que Bernat Soria, una suerte de mentiroso compulsivo que tal vez debería recibir tratamiento, recibió de la Real Academia de Medicina fue un premio de rango menor que la institución concede a trabajos presentados por jóvenes.

"Por las mañanas me levanto muy bien, y cuando tengo la mente fresca el primer tema al que le dedico atención es de carácter científico, no político. Es difícil trabajar en ciencia, pero resulta mucho más gratificante que hacerlo en el otro campo." (El Correo, entrevista a Bernat Soria)