La realidad se impone en la subcomisión del aborto: "la muerte de un hijo no se olvida nunca"

La realidad se impone en la subcomisión del aborto: "la muerte de un hijo no se olvida nunca"

«BLOGS HO: <span class="feedlink"><a href="http://www.arsuaga.net/?p=951"><span style="color: #003871">Me dejaron con mi hijo troceado</span></a>, por Ignacio Arsuaga</span>»

Esperanza Puente, portavoz de la Fundación Redmadre y miembro del comité de expertos de Derecho a Vivir (DAV), intervino este miércoles en la Subcomisión parlamentaria sobre el aborto. Ante su impresionante testimonio no cabe la indiferencia.

REDACCIÓN HO, ABC.- Trece años después de someterse a un aborto, Esperanza Puente compareció ayer en el Congreso a petición del PP para ofrecer un testimonio desgarrador sobre las heridas psicológicas que le dejó aquel brutal episodio. "La muerte de un hijo no se olvida nunca. Y menos en mi caso", aseguró la miembro del comité de expertos de DAV, portavoz de la Fundación RedMadre y ponente en el Congreso de la Mujer Pekín +10, organizado por la ONU.

Como informa el diario ABC, Puente recordó también cómo tuvo oportunidad de ver en una bandeja los restos del feto que, minutos antes, le fue extraído en una clínica. "Mi hijo estaba cortado en pedazos", añadió Esperanza Puente, que mostró a los diputados un juego de fetos -a la izquierda- para explicar el tamaño que alcanzan a las pocas semanas de gestación.

Su dolorosa experiencia personal no pudo dejar indiferente a nadie, por mucho que diputados partidarios del aborto intentaran mirar para otro lado y se intercambiaran cuchicheos mientras Puente ofrecía su testimonio: "He querido explicarles -señaló- lo que vivimos las mujeres cuando vamos a abortar. El miedo, la angustia, la soledad cuando te enfrentas a un embarazo inesperado y te abandona tu pareja, o no hay comprensión por parte de la familia, o te amenazan en el trabajo, ‘abortas o te despido', o hay exclusión social, o tienes problemas económicos...", manifestaba la compareciente.

También quiso Esperanza hacerles comprender lo que es una clínica abortista, "lo que se sufre en un centro de éstos. En estos sitios nadie te cuenta nada. Pagas y no te dan factura. En la sala de espera, las mujeres caemos en un pozo sin fondo porque eso no es una sala de espera cualquiera. Allí nadie habla con nadie. Las mujeres lloramos sin lágrimas y gritamos sin voz. Cuando te pasan a hacer la ecografía no te enseñan el ecógrafo para que no puedas ver el tamaño de tu hijo...".

"No se olvida nunca"

El horror del aborto se proyecta en el Congreso, foto ABCSu mensaje ha sido tan duro como esclarecedor: "La muerte de un hijo no se olvida nunca. Y menos en mi caso. Yo tuve muy mala suerte, aunque lo que me sucedió les ha pasado a otras. En estas clínicas las mujeres somos lo que menos importa. A mí me dijeron que mi hijo era sólo un tejido, pero cuando acabaron con mi intervención, el señor que la hizo se largó, la señorita que le acompañaba también y me dejaron, ahí; a mi lado, los restos de mi hijo. Mi hijo tenía este tamaño -muestra un muñequito de unos diez centímetros ya perfectamente formado y reconocible como un niño- y la sorpresa que me llevé es que mi hijo estaba cortado en pedazos. Me faltó la respiración. No pude respirar durante unos segundos. Se me hicieron interminables. No sé cómo me vestí. Ni siquiera sé cómo llegué a casa. Y a partir de ahí sufrí el síndrome postaborto de una manera muy visceral".

"Es una realidad social -prosigue- que está oculta, que se debe dar a conocer porque en base al silencio que hay respecto a lo que es un aborto y lo que supone para la mujer, la sociedad está asumiendo que no pasa nada, que el aborto es un anticonceptivo más". "Pero sí pasa -asegura-, y a eso he venido al Congreso, a dar mi testimonio y a contar lo que sufrí en la más absoluta soledad y desamparo. La misma situación en la que se siguen encontrando hoy las mujeres. Después de un aborto, lo único que encontramos es silencio y soledad. No hay derecho a que en pleno siglo XXI esto siga ocurriendo".

"Las mujeres no nos embarazamos ni de perritos, ni de lechugas ni de patatas; perdemos hijos", recordaba Puente, que  se indigna recordando que "a la mujer se le sigue diciendo ‘no te preocupes, no pasa nada. Tu hijo es un tejido, tu hijo es un grupo de células...'. Recientemente, a una señora le dijeron que era un trozo de vesícula".

Más información

Puente dejaba las cosas claras: "Hay falta de información. La información se da mal a conciencia. Los poderes públicos deben implicarse de una manera real y efectiva en ayudar a la mujer. Deben saber que las mujeres no queremos abortar, que no nos embarazamos de perritos, ni de lechugas ni de patatas. Nos embarazamos de hijos y por lo tanto perdemos hijos. Y esa pérdida por nuestros hijos es exactamente igual que la sufre una mujer cuando se le mata un hijo en un accidente de tráfico. La diferencia es que nosotras tenemos que enfrentar el sentimiento de culpa por haber participado en la pérdida de nuestros hijos. El síndrome postaborto sale a la luz en cualquier etapa de tu vida, en cualquier momento de la existencia vital de una mujer. Es algo inevitable".

Su experiencia es la de la inmensa mayoría de las mujeres que abortan. Lleva cuatro años colaborando con la Fundación Redmadre: "Lo que he explicado es lo que me pasó a mí, pero es muy parecido a lo que me cuentan las mujeres".