“La plaga del aborto es la prueba: el mal menor dejó de existir hace mucho”

“La plaga del aborto es la prueba: el mal menor dejó de existir hace mucho”

El P. Ballester suma clamor por la vida cada 25V en Barcelona y nos trae la clara voz del Vaticano: “Si la Iglesia está en un hospital, no puede haber abortos”. “Hay mucha gente viva: desde HO y DAV lo habéis demostrado. Debéis seguir haciéndolo”.

REDACCIÓN HO.- Los días 25 de cada mes muchas personas se reúnen en Barcelona, ante uno de los hospitales católicos de la diócesis, para rezar por el fin del aborto. Además marchan ustedes en procesión, cantan himnos por las calles y no ocultan su enérgica posición provida y su fe. ¿Cómo son esas concentraciones? ¿Qué riesgos están corriendo?

P. Custodio: Nos concentramos a las 20:30 horas delante del Hospital de San Pablo y, tras unos parlamentos que transmiten el valor sagrado de la vida, marchamos en procesión rezando el Rosario por la Avda. Gaudí, hasta la fachada del nacimiento de la Sagrada Familia. Allí cantamos el Credo y la Salve. Rezamos por los no nacidos y por la valentía de nuestros pastores.

El riesgo que corremos es la presencia de un centenar de okupas antisistema que se muestran provocadores con sus blasfemias y gritos y hasta violentos. Sin embargo, hasta ahora, los antidisturbios de los mozos de escuadra nos han protegido, acompañado y han cargado repetidas veces contra ellos. De hecho, nosotros tenemos permiso para manifestarnos y ellos no. El temple de nuestra gente también es fundamental.

HO.- Sorprende ver cada mes el creciente poder de convocatoria que tienen estas concentraciones, y la alegría y serenidad con la que se defiende la vida frente a las provocaciones que padecen. ¿Qué mueve a defender el derecho a vivir, cuando se nos intenta hacer creer que es un debate cerrado?

P. Custodio.- No hay debate cerrado cuando se conculca  el derecho de tantos a nacer. Hago mías las palabras del Beato Juan Pablo II cuando afirmaba que, en virtud del misterio del Verbo encarnado, todo ser humano ha sido confiado a la solicitud materna de la Iglesia. Por tanto, cualquier atentado a la dignidad o a la vida del ser humano es un ataque al corazón mismo de la Iglesia, al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios. Eso debe mover a toda la Iglesia a anunciar el Evangelio de la Vida a todo el mundo y a toda criatura.

 Barcelona defiende la VidaHO.- Hay muchas personas, sobre todo muchos católicos, que todavía no se creen que la archidiócesis de Barcelona, a cuyo frente se encuentra un cardenal, esté presente a través de patronatos y otros organismos en hospitales donde se aborta…

P. Custodio.- Esos patronatos existen desde hace siglos. Sin embargo, la progresiva introducción del aborto –quirúrgico y farmacológico- las esterilizaciones y la experimentación genética ha cogido dormidos a los representantes eclesiásticos. Ahora han despertado aletargados y todavía dubitativos.

HO.- Usted ha hablado personalmente con el Cardenal Lluis Martínez Sistach acerca de los abortos que se practican en algunos hospitales católicos de Barcelona. ¿Cómo han sido esas entrevistas?

P. Custodio.- Han sido encuentros muy correctos, pero en el fondo fríos. Parece como si el mayor problema fuese que este escándalo se difunda, porque conocerse, hace tiempo que se conoce. Es una evidencia que demuestran los datos oficiales del Ministerio de Sanidad y el Departamento de Salud de la Generalitat desde hace más de diez años.

HO.- Ha viajado usted al Vaticano para plantear la situación del aborto en los hospitales católicos de la diócesis de Barcelona. ¿Puede decirnos algo respecto a sus gestiones en Roma?

P. Custodio.- Presenté un informe con pruebas documentales de la realidad de las prácticas abortivas en el Hospital de San Pablo de Barcelona, el Hospital General de Granollers y San Celoni en Tarrasa y en el Hospital de San Juan de Dios de Esplugues en la diócesis de San Feliu. Los presenté en la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la Congregación de Obispos, y en el Pontificio Consejo de Agentes Sanitarios. En Doctrina de la Fe un oficial me dijo: “Si la Iglesia está en un hospital, no puede haber abortos. Si los hay, la Iglesia debe retirarse”.

Firme en la defensa de los valoresEn la Congregación para los Obispos me recibió muy amablemente su Secretario Mons. Monteiro de Castro. Al decirle que estábamos esperando una respuesta de Roma, pues nuestros obispos nos decían que les han preguntado a ustedes y no habían recibido todavía contestación, el se sobresaltó y me dijo: “¿Cómo que no hemos contestado? Les hemos dicho que se vayan. Lo que yo no sé, es lo que ellos han hecho”.

Visité también a Mons. Ignacio Carrasco, presidente de la Academia Pontificia por la Vida, el cual afirmó que en este grave asunto “si se pierde un hospital, se pierde, si perdemos dinero, lo perdemos, pero no se puede poner una vela a Dios y otra al diablo”. Con Mons. Ledrado, entonces Secretario del Pontificio Consejo de Agentes Sanitarios hablamos específicamente de la situación del Hospital de San Juan de Dios. Me dijo textualmente: “La Orden Hospitalaria está muy preocupada por la situación, pero más que una responsabilidad de los hermanos de San Juan de Dios, es responsabilidad del Obispo de San Feliu”.

Finalmente, en junio recibí, tras mi visita a Roma, una carta del Pontificio Consejo de Agentes Sanitarios donde expresaban su preocupación por la grave situación y que ya habían “exhortado a los responsables a averiguar lo que ocurría para buscar soluciones concretas”. A mí se me instaba a “dialogar sobre el tema con los Obispos afectados y, eventualmente, con los Superiores de las instituciones citadas en la documentación enviada”. Eso es lo que he intentado hacer desde entonces con escaso resultado práctico.  

Desde algunos ámbitos se ha denunciado reiteradamente la proximidad del Arzobispado de Barcelona con el nacionalismo. ¿Cuál es su opinión?

En el mejor de los casos, si no por convencimiento catalanista, se trata de colaborar para minimizar los daños. Colaborar con el poder político para evitar un mal mayor o preservar ciertos bienes. Sin embargo, la historia indica que los colaboracionistas han acabado convirtiéndose en cómplices más o menos voluntarios del mal. En el caso de los abortos en los hospitales católicos, tal vez no se pueda hablar de una cooperación formal o material, de una cooperación próxima por parte de la autoridad eclesiástica, pero sí remota. Al menos se trata de una escandalosa, inadecuada y contradictoria presencia de connivencia con el mal. Si tengo representatividad en una entidad, tengo responsabilidad en su actividad.

HO.- ¿Por qué cree que las iglesias catalanas y la mayoría de sus  seminarios figuran entre los más vacíos de España?

P. Custodio.- La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Jesucristo resucitó y vive glorioso, pero después de sufrir la Cruz. Parece que los cristianos vivimos y actuamos pensando que el único y último crucificado es Jesús. La Iglesia presente en medio del mundo, dando testimonio de la Verdad, crucificada y resistiendo los ataques de sus enemigos es la Iglesia Santa que atrae y por la que vale la pena consagrarse. Si esto no se visualiza en Cataluña, los seminarios continuarán si no vacíos, a medio gas.

Compromiso y TestimonioHO.- ¿Por qué cree que tan pocos sacerdotes están denunciando en la diócesis de Barcelona esta situación?

P. Custodio.-  A las concentraciones ante el Hospital de San Pablo acuden regularmente seis sacerdotes diocesanos, dos religiosos y media docena de monjas. En la diócesis de San Feliu, varios sacerdotes han denunciado públicamente y privadamente ante su Obispo la situación del Hospital de San Juan de Dios. No son pocos los párrocos de Barcelona que me han felicitado privadamente por la iniciativa y sé que me encomiendan en sus oraciones porque, como alguno me dijo: “No luchamos contra hombres de carne y hueso, sino contra las Potestades de las tinieblas”

HO.- Frente al Estado de “sana laicidad” del que habla Benedicto XVI, padecemos un laicismo, amparado por el poder político, que busca la negación de la tradición católica.  ¿Cómo observa este fenómeno?

P. Custodio.- En Cataluña creo que se trata no de negar lo católico, sino de manipularlo para  fines espúreos. Se trataría de convertir el catolicismo en una especie de apuntalador moral de un sistema político-catalanista que ha perdido toda su credibilidad. Mientras hagas eso y no molestes, habrá comunicación y buenas relaciones institucionales. En caso contrario… La soledad, la incomodidad del ostracismo, tal vez el aislamiento social más absoluto. La Cruz en suma. ¿Quién quiere tomarla?

HO.- ¿Cree necesario que los católicos nos  comprometamos más en la defensa de nuestras convicciones y de los valores? ¿Nos hacemos oír lo suficiente en la vida pública? ¿O que nos dejamos llevar por teorías como la del “mal menor”, que al final alimentan el relativismo y la aceptación de los contravalores?

P. Custodio.-  Iniciativas como HazteOir.org o Derecho a Vivir ponen de manifiesto que es posible conjuntar, coordinar, dar voz a una multitud de personas que no se resignan a verse arrastrados por las circunstancias, como peces muertos arrastrados por la corriente de un río, sino que quieren ser protagonistas de una historia que se construye nadando contra corriente, como los peces vivos. Y hay mucha gente viva todavía. Vosotros, desde HO, lo habéis demostrado. Debéis seguir haciéndolo. Que nadie pueda decir “Contra Zapatero vivíamos mejor”.

La dura realidad del aborto extendido por Europa como una plaga es la prueba de que el mal menor dejó de existir hace mucho tiempo. Es la prueba de que Europa y todo Occidente está esquilmado y empobrecido humanamente, en el que faltan millones de seres humanos que deberían vivir y no existen. Donde se ha construido una mentira política e institucional que pone en evidencia que, tal como afirmó Juan Pablo II, “todo aquel que negare el derecho a la vida al más débil e inocente, al niño no nacido, habría minado irremisiblemente el orden político y moral”.