El CYD-TDV se ha demostrado eficaz en tres de los virus que causan la enfermedad, uno de los males transmitidos por mosquitos más extendido en el mundo: la OMS estima que alrededor de la mitad de la población mundial está en riesgo.
El hallazgo podría resultar clave en el manejo de la lesión medular, así como en otras enfermedades como la esclerosis múltiple y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).