Reig Plà: “El auténtico patrimonio de la humanidad es la unión sacramental de un solo hombre con una sola mujer abiertos a la vida”

Una enorme ovación y gritos de apoyo y gratitud reciben al obispo de Alcalá de Henares a su entrada en el abarrotado auditorio del Palacio de Congresos de Madrid.

"Es obligación del PP rescatar a las mujeres del peligro cierto de la libre dispensación de la PDD"

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En especial a las jóvenes, conocido el caso de infarto cerebral tras una ingesta; la doctora Joya reclama que se acabe con esta amenaza: "La PDD no es un medicamento: no cura, y sí puede matar; tampoco previene enfermedades de transmisión sexual".

LUNES, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2011.- Trinidad Jiménez, siendo ministra de Sanidad, cometió una imprudencia al liberalizar la dispensación de la llamada píldora del día después y mintió con descaro al manifestar el 26 de mayo de 2009 en el Senado que esta medicación de efectos abortivos “no tiene efectos secundarios de relevancia ni reseñables, ni a corto ni a largo plazo” y que, a su juicio, está indicada para toda mujer en edad fértil “independientemente de su edad”. Eso, a pesar de que la PDD tiene una dosis hormonal 1.000 veces superior que en los anticonceptivos no de emergencia.

Así lo confirma el caso de infarto cerebral reseñado por el Jefe del Servicio de Neurología del Hospital La Paz de Madrid, Exuperio Díez Tejedor, en la revista especializada Medicina Clínica.

Se trata de una joven de 23 años que sufrió un infarto cerebral después de haber consumido la píldora del día después 24 horas antes. La chica, según se detalla, padecía migrañas, había tenido siete abortos espontáneos y contaba con antecedentes familiares de ictus.

A juicio de la doctora Gádor Joya, portavoz de Derecho a Vivir“es urgente poner coto a la barra libre y sin control médico que supuso la liberalización de la venta en las farmacias de la píldora del día después. Por eso, nos preguntamos qué postura va a defender el Partido Popular con los hechos, más allá de promesas electorales, ya que las encuestas apuntan a que están muy cerca de formar Gobierno tras las próximas elecciones”.

La  portavoz de DAV es aún más contundente al asegurar que “el PP tiene la obligación de rescatar a las mujeres, en especial a las jóvenes, del peligro cierto de la libre dispensación de la PDD”. “No se puede permitir que, a la irresponsabilidad de crear el problema de la venta indiscriminada de una bomba hormonal perjudicial para la salud, se añada la irresponsabilidad de conocer el problema y no hacer nada para solucionarlo”, añade la pediatra y doctora en Medicina.

Como viene denunciando desde sus inicios Derecho a Vivir, la PDD no es un medicamento, porque no cura y sí puede matar; no previene en modo alguno el contagio de enfermedades de transmisión sexual y su promoción masiva puede llevar al error de que sea considerada como una pastilla mágica. La doctora Joya considera que “el crecimiento exponencial de la venta de PDD pone de manifiesto que cada vez se dan más relaciones de riesgo y que muchos creen que ésta lo resuelve todo, cuando puede llevar a la muerte, ya no sólo del ser humano en su primera fase de gestación, sino también de la madre”.

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Es de cajón que una pastilla

Es de cajón que una pastilla que puede matar a un niño en formación también puede causar daños a la madre. Hace falta estar voluntariamente ciego para no darse cuenta. Claro que, ¿qué se puede esperar de quienes defienden el derecho a matar bebés y enfermos? Por no hablar de que una persona con los antecedentes médicos de esta chica pueda acceder sin más a un medicamento tan peligroso.

Bueno, una pensión menos que habrá que pagar en el futuro. ¡Qué alegría! ¿Verdad, "señor" Zapatero?

Que típico del PP. Para ellos

Que típico del PP. Para ellos vender pastillas abortivas sin receta es malo, no porque maten, sino porque son sin receta. El aborto de Aido es malo, pero porque Aido es del PSOE, en cambio la ley de 1985 con la que gobernaron es buena... Cuanta hipocresía junta... Luego irán de provida, e irán mendigando nuestro voto. Conmigo desde luego que no cuenten.

Fueron ellos los que legalizaron la píldora abortiva, así que son los primeros responsables de sus consecuencias. Con receta o sin ella.

El PP en 8 años no quitó ni

El PP en 8 años no quitó ni siquiera modificó la anterior Ley del Aborto de tiempos de Felipe González, otro genocida de cuidado. Tampoco evitó el "coladero" del tercer supuesto, el de peligro para la salud física y psíquica de la madre, que en la práctica ha permitido que tengamos aborto libre en España antes de la actual Ley del aborto. Ni desautorizó a abortistas salidos de sus filas como Celia Villalobos. Ni en el proceso de debate parlamentario de la LO 2/2010, actual Ley del Aborto, pidió otra cosa  que mantener la anterior legislación. No parece que tengan otra intención ahora que prohibir a las menores abortar sin permiso paterno, que eso da votos.

No me acordaba de que el PP legalizó la píldora abortiva del día después (por cierto, gramaticalmente incorrecto, debería decirse "del día siguiente", aunque sería mejor que no hubiera posibilidad de decirlo porque la píldora no se fabricara). Antes había otras, por ejemplo muchas píldoras anticonceptivas, o todas, eran de hecho abortivas. El hecho es que entre unos y otros nos han convertido a todos los españoles en asesinos de niños, siquiera sea vía impuestos directos e indirectos.

Y luego nos vienen con hipocresías. Y no es del todo culpa suya. La sociedad española apoya mayoritariamente el aborto, con matices que varían según las personas, porque casi todo el mundo conoce algún caso cercano entre sus familiares y amigos, y eso les inclina a ser tolerantes no sólo con el pecador -que es lo correcto-, sino con el pecado, o no sólo con el delincuente, sino también con el delito. Y eso no sólo contradice la moral, sino un principìo fundamental de la justicia legal. Odia el delito y compadece al delincuente. Y también es por eso que ni el PP ni ningún otro partido con posibilidades de obtener, o perder, grandes cantidades de votos prometerá una prohibición absoluta -o casi absoluta, limitada a casos muy concretos de elevado riesgo para la madre, evaluado por médicos independientes, casos hoy muy poco probables- de este horrendo crimen.

Es toda la sociedad española, aún más, todo el género humano, el que está manchado por esta lacra, de una u otra forma, pues no debemos dejar de pagar nuestros impuestos por el aborto. Sería un error. Estaríamos cargando a otra persona con la carga de responsabilidad moral que nos corresponde, dejaríamos de cumplir un deber que tenemos no sólo como ciudadanos -también como cristianos o simplemente humanos moralmente correctos- y de contribuir al bien que también pueda hacerse con nuestros tributos, y tampoco dejaríamos de participar en el pecado estructural del aborto. Al pagar el IVA de cualquier producto ya estamos contribuyendo a financiar la Sanidad Pública y, por tanto, el aborto. Aunque es un buen motivo para ahorrar y consumir responsablemente. Cuantos más gastos superfluos evitemos, menos abortos financiaremos.