El Tea Party irrita a la prensa progre española
Los voceros del zapaterismo, sabiéndose agónicos, expresan el pánico que les produce la posibilidad de que un movimiento similar cuaje en España. Y su propio miedo les impide darse cuenta de que ya está aquí.
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REDACCIÓN HO.- No lo entienden. Tampoco lo han intentado. Y los nervios (¿cuajará en España?) les llevan a cometer el inmenso error de interpretarlo como lo que no es, lo que sin duda constituye una inmensa ventaja para quienes están en la operación. La progresía mediática y política española ya ha sentenciado sobre el Tea Party, y lo ha hecho, con su habitual “rigor”, resucitando jerga del franquismo: el Tea Party son los ultras.
Hoy los periódicos del régimen, teclados crispados, adjetivos tensos, la espuma de la rabia en la boca del titular, traslucen el nerviosismo que produce este fenómeno en la instaladísima clase política y mediática progre.
Miedo al futuro
Con las encuestas resoplando derrota en sus nucas, los voceros del zapaterismo vuelven a insultar la inteligencia del lector entregándose al improperio. Carentes de argumentos, incapaces de un análisis medianamente sereno, El País y Público convierten lo que deberían ser informaciones en temblorosas crónicas del miedo al futuro, del pánico al horror que a la izquierda le produce la posibilidad de que la ciudadanía se exprese directamente, sin intermediarios, sin tener que pasar por las horcas caudinas del partido de turno.
En una impúdica exhibición de ignorancia acerca del fenómeno Tea Party y de lo que representa, el panfleto extremista Público se lanza a la piscina de la zafiedad intelectual para sostener que “el Tea Party, el movimiento ultra, ya está en España” dirigido por Esperanza Aguirre, Jaime Mayor Oreja y Alejo Vidal-Quadras.
Por su parte, El País predica catastrofismo ante el inminente desembarco de los partisanos del té en el Congreso norteamericano:
“Más de 30 candidatos del Tea Party pueden llegar a la Cámara baja, hasta ocho tienen posibilidades de acceder al Senado. Todos ellos con la misión de no hacer prisioneros. Llegan con la voluntad de ejecutar el sueño fanático y maximalista nacido en la América rural y antiintelectual, una América castigada y desorientada ahora por la crisis económica.”
Ciudadanos hartos y libres
El caso es que cuando la asustada prensa progre trata de explicar por qué triunfan los candidatos del Tea Party, surge con meridiana claridad lo que se encuentra tras este movimiento: ciudadanos que, hartos de sus políticos tradicionales de uno u otro partido, rechazan un sistema que está conduciendo a las democracias hacia el totalitarismo.
“Hace poco más de un año el gobernador del Estado, Charlie Crist, un republicano tan exitoso que sonaba como candidato presidencial, era el aspirante indiscutible al escaño del Senado vacante en esta circunscripción. Una gestión eficaz y un carácter moderado parecían la combinación perfecta para un triunfo del que nadie dudaba. Pero bastó un mero gesto de cortesía, un abrazo con Barack Obama en una de las visitas presidenciales a esta zona, para que todo se viniese abajo.
El movimiento Tea Party, entonces en pleno desarrollo, le acusó de traición y decidió apoyar a su desconocido rival, el joven de origen cubano Marco Rubio. Sarah Palin, la anterior candidata a la presidencia, secundó inmediatamente esa decisión.
De repente, Rubio, un político sin ninguna experiencia anterior y con un mensaje limitado a su fe en Dios y en la patria que acogió a su familia, comenzó a subir como la espuma. Acabó derrotando en las primarias a Crist, quien, frustrado y arrinconado, decidió continuar su batalla como candidato independiente. Hoy Rubio aventaja en las encuestas por 15 puntos a Crist y por más de 20 al candidato demócrata, Kendrick Meek.”
Quienes lo cuentan desde la izquierda no reparan en lo que hay tras su propio relato. “De repente un político sin experiencia y con un mensaje limitado a su fe en Dios y en la patria comenzó a subir como la espuma”. Por lo tanto los norteamericanos han de ser necesariamente imbéciles. Fin de la historia: imbéciles por un lado y “movimiento ultra” por otro.
La venda sectaria de las siglas que la izquierda lleva incrustada en los ojos le impide apreciar la realidad: los ciudadanos se rebelan ante el papel cada vez más pasivo que las democracias les asignan. Y saltarse el partido político de turno supone la condena para quien, ciego ante la libertad, rechaza cualquier forma de participación directa: eso supondría el fin del control que en nuestro país ejercen sobre la sociedad las direcciones de los partidos en general, y la izquierda muy en particular.
Por eso tiemblan hoy cuando hablan de la posibilidad de un Tea Party en España. Y no se han dado cuenta todavía de que esa nueva forma de participación lleva ya años sembrándose entre nosotros.
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M. Vidal Santos Dom, 17/10/2010 - 07:41h
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Desde luego, Público está
Desde luego, Público está llegando a unos extremos de manipulación tan groseros que ya rebasan el ridículo... "La América rural y antiintelectual"... Y lo dicen los "intelectuales" de Público, que lo mismo dicen que hay 51 provincias en España que llaman "derecho" a matar a seres humanos inocentes e indefensos en el vientre materno.
Marcos Rubio lleva ocho años
Marcos Rubio lleva ocho años como representante republicano en el Congreso estatal de Florida. Si a eso se le llama no tener experiencia política... A veces el hábito de mentir se convierte en compulsivo.
A, Kennedy el Dom, 17/10/2010
A, Kennedy el Dom, 17/10/2010 - 22:28
Eso no tiene la más mínima importancia, da igual que llevara 30 años en la política, pero si era un político desconocido por el gran público y pasaba desapercibido, eso es como si acabara de llegar. La ira y las rabietas me parece que tienen más que ver con lo compulsivo.
Pues hombre... . Si uno de
Pues hombre... . Si uno de sus miembros (Sarah Palin) hace dos años proponia invadir Rusia, desde luego por más golpes de pecho que se dén delante de un altar la peligrosa declaración de intenciones da que pensar sobre ese grupo neocon.... .
¿El Tea Party no fue un
¿El Tea Party no fue un movimiento surgido contra la opresión británica en las colonias? ¿y no es eso progresista?
Abraham Lincoln, otro progresista, provocó una guerra contra la esclavitud sureña. El aborto es otra forma de esclavitud y de modelo de vida fundado en el genocidio. ¿No es lógico luchar contra ello? ¿hace falta ser neocon para darse cuenta de ello? Y mira que vivían bien los sureños, claro que sí, sin ningún gasto en mano de obra. Ahora, con el aborto, también viven bien algunos, bastante bien, y sin dar explicaciones de sus crímenes. Los progres deben darse cuenta, que no todos queremos ser "hijos del Estado". Hay muchos que queremos ser "hijos de nuestros padres". No hay futuro sin valores morales. No hay futuro sin Cristo. Europa es grande gracias al cristianismo y a la filosofía greco-latina. Europa ha caído en las más profundas cavernas del Infierno cuando se dejado guiar por el movimiento ateo pagano. El siglo XX es una clara muestra de ello.
El racismo no es cristiano,
El racismo no es cristiano, es propio del paganismo, que al no tener ningún freno moral, no tendrá remordimientos al practicar el aborto, la eutanasia, o el holocausto. No sé si el Tea Party es racista.Parece que no.
Por cierto, me ha gustado esa frase de que el Tea Party nació en la América rural y antiintelectual. Se podría contestar lo siguiente: existe también una brutalidad urbana, más refinada. Por ej. la de las clínicas abortivas, en edificios modernos, en barrios céntricos, donde echan un pañuelo sobre los trozos del feto recién salido, para que la mujer no vea la sangre ni a su hijo. Otro ej. de refinamiento asesino, es el de los médicos de la eutanasia en hospitales urbanos, o el de aquella cúpula nazi que, después de visitar al sastre, se iban a la ópera a escuchar a Wagner, bien acicalados y encorbatados.O el refinamiento de señorito de la familia del Che Guevara. ¿Aprendió de su "familia bien" su vena sanguinaria?
En cuanto a la antiintelectualidad del Tea Party: han sido precisamente los intelectuales marxistas los que han abogado por el genocidio, la lucha sangrienta. Ahora bien, no eran ellos los que se llenaban las manos de sangre, sino el obrero. Por no hablar de la masonería, cuna de élites intelectuales, cuya historia está llena de asesinatos secretos, y de asesinos a sueldo.
Por todo esto, es bastante discutible, que la brutalidad venga del mundo rural y antiintelectual. Esto es como la leyenda negra española. Los refinados británicos tenían un sitio de torturas llamado la Torre de Londres y las refinadas inquisiciones protestantes ganaban por goleada en la matanza de herejes e inmorales a la Inquisición española. Podríamos hablar también de la revolución francesa, revolución sanguinaria con claro matiz masónico.
El tea party español no es
El tea party español no es Esperanza Aguirre, ni Mayor Oreja ni Vidal Cuadras, estos son el partido popular.Los progres no se enteran, andan a la desesperada dando palos de ciego-
El tea party español es la sociedad civil asqueada de la casta politica y organizada, por tanto esos somos nosotros. Eso es hazteoir y tantas otras organizaciones de la sociedad civil que dicen basta de opresión , basta de fingir la democracia, basta de ateocracias suicidas y tiránicas. Nosotros somo los que podremos influir, en adelante, en los partidos, somos la auténtica vanguardia intelectual y de acción social. El siglo XXI ya está aquí,sopla un espiriritu de esperanza, la única que salva.