¿Qué hay detrás de las "miembras" de la ministra Aído?
En realidad es ministra de Ideología de Género, no de Igualdad. Porque el feminismo radical aliado con el neomarxismo realmente no persigue una efectiva y deseable igualdad de oportunidades entre hombre y mujer, sino la dictadura de la igualdad absoluta, sustituyendo la lucha de clases por la lucha de sexos.
MINUTO DIGITAL.- La mayoría de los medios se han tomado a chirigota la ocurrencia de la ministra de igualdad de cocear el diccionario con lo de ‘miembros y miembras'. Sin embargo la "cosa" tiene detrás algo más de sustancia. Bien decía Aído que lo había oído en Centroamérica, pero no como muchos han creído como americanismo, sino en la II Conferencia Iberoamericana de Género, de donde acababa de regresar cuando soltó lo de ‘miembras'.
Y aquí tenemos la clave del porque de la insistencia de la ministra en retorcer el lenguaje. En realidad Bibiana Aído de lo que es ministra es de Ideología de Genero, no de igualdad. Porque el feminismo radical aliado con el neomarxismo, realmente no persigue una efectiva y deseable igualdad de oportunidades entre hombre y mujer, sino que de nuevo persigue la dictadura de la igualdad absoluta, sustituyendo la lucha de clases por la lucha de sexos. Claro que ante una imposible igualdad biológica, busca anular la diferencia natural entre sexos, a través de una ficción social, que recuerda más a los experimentos de la nueva sociedad de Pol Pot en Camboya, en la que todos a la fuerza debían ser campesinos, que a cualquier otra aparente razón de justicia social e igualdad que se pueda usar como disculpa.
Para la Ideología de Genero, que quedó definida en otra cumbre, la IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer de 1995 en Pekín, a la que suponemos por edad Bibiana no pudo acudir, "el género se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo". Es decir, "el género es una construcción cultural; por consiguiente no es ni resultado causal del sexo ni tan aparentemente fijo como el sexo. En consecuencia hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino".Así, "la inexistencia de una esencia femenina o masculina nos permite rechazar la supuesta superioridad de uno u otro sexo, y cuestionar en lo posible si existe una forma natural de sexualidad humana".
Es decir, se busca no la igualdad de oportunidades entre hombre y mujer, sino la misma anulación de la sexualidad como se ha venido entendiendo por la humanidad en los últimos 10.000 años, donde el patriarcado represor viene a sustituir como icono revolucionario al capitalismo explotador, incluso llegándose a negar, como vemos, la realidad natural biológica.
Entenderán ustedes la importancia que ha adquirido para los partidarios de la ideología de género usar la homosexualidad como instrumento para ejemplificar ante la sociedad que es posible derribar las barreras entre sexos y confundir hombre con mujer. Los hombres y las mujeres no sienten atracción por personas del sexo opuesto por naturaleza, sino más bien por un condicionamiento de la sociedad. Así, el deseo sexual puede dirigirse a cualquiera.
Pero otra de las consecuencias de la ideología de género es que de nuevo, como en su día sucedió con el marxismo, se declare a la familia enemiga de la nueva revolución."El final de la familia biológica eliminará también la necesidad de la represión sexual. La homosexualidad masculina, el lesbianismo y las relaciones sexuales extramaritales ya no se verán en la forma liberal como opciones alternas, fuera del alcance de la regulación estatal, en vez de esto, hasta las categorías de homosexualidad y heterosexualidad serán abandonadas: la misma institución de las relaciones sexuales, en que hombre y mujer desempeñan un rol bien definido, desaparecerá. La humanidad podría revertir finalmente a su sexualidad polimorfamente perversa natural".
Y el lenguaje también juega un papel preponderante, porque la ideología de género asume la tarea de denunciar las ideas y el lenguaje hegemónico, machista según ellos, con el fin de persuadir a la gente de que sus percepciones de la realidad sobre los sexos son construcciones sociales, que pueden y deben deconstruirse. ¿Entienden ahora la insistencia de Aído en lo de miembras? No es una anécdota más de una ministra de cuota, es fruto de una calcula y deliberada intención que revela lo que oculta el Ministerio de Igualdad, en realidad Ministerio de Ideología de Género.
CFuencisla Vie, 13/06/2008 - 12:06h
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En efecto, el feminismo
En efecto, el feminismo intenta anular la distinción entre los sexos. Para ello parte de un axioma según el cual lo privado es también político y, por consiguiente, susceptible de ser regulado por el Estado. Vamos, que el Estado te indica de que modo debes tratar a tu mujer como si ella fuera imbécil e incapaz de decírtelo. En esta clave hay que entender que desde un ministerio esa individua ofrezca "nuevos modelos de masculinidad". No se lo pierdan, nuevos modelos de masculinidad ¡A proponer eso se dedica un ministerio! ¿Es posible que el dinero de nuestros impuestos se gaste en semejante sandez? Si a la ministra no le parecen bien los "modelos de masculinidad" existentes que se busque la vida y que la solucione como buenamente pueda, pero que no nos venda humo.
En primer lugar, el género
En primer lugar, el género no es una ideología, es una categoría de análisis de la realidad surgida en el seno de la teoría feminista en los años 70 aproximadamente y que, actualmente, se está aplicando en todas las disciplinas de conocimiento, tanto en las científicas como en las no científicas, para desentrañar los mecanismos implícitos de discriminación usados por la sociedad patriarcal para legitimar la opresión, no sólo de las mujeres, sino también de otros colectivos que salen de la norma establecida por dicha sociedad. Por ejemplo, los estudios de Filosofía de la ciencia en los que se ha aplicado la perspectiva de género demuestran que la ciencia no ha sido objetiva ni neutral con los estudios de las mujeres, puesto que se ha dedicado a legitimar la inferioridad natural de éstas con estudios supuestamente científicos. Bien, lo que dice el género es que las características atribuidas a las mujeres a lo largo de la historia, es decir, ingenuidad, pasividad, debilidad, sumisión, etc., etc., etc., no son biológicas, sino construidas culturalmente. Con las características masculinas ocurre lo mismo. En efecto, la masculinidad hegemónica construida en occidente nos dice que los hombres son agresivos y violentos por naturaleza. El género ha demostrado que estas características no proceden de la biología, sino de la cultura y que, por lo tanto, su adquisición es educacional. Por este motivo, se habla de nuevas masculinidades, puesto que quedan muy pocos hombres que se amolden a esa masculinidad tradicional.
En segundo lugar, el feminismo marxista no quería sustituir la lucha de clases por la lucha de sexos. Lo que decía este feminismo es que el capitalismo era un sistema económico regido por los valores de la sociedad patriarcal, es decir, por los valores masculinos que ya he mencionado, esto es, violencia hacia los otros, explotación, agresividad, etc. En este sentido, al ser un sistema patriarcal, oprime a las mujeres. Las feministas marxistas querían, pues, alcanzar el socialismo porque consideraban que con este sistema político las mujeres quedarían libres de la opresión.
En tercer lugar, el lema feminista de "lo personal es político" hace referencia a que las injusticias sufridas en el ámbito privado, que tradicionalmente ha constituido el ámbito de las mujeres, también tienen que ser regidas por el Estado. Por ejemplo, hasta hace relativamente poco la violencia de género no era regida por el Estado, pues se consideraba que era un asunto privado de la pareja. Gracias al concepto de género y al lema feminista ya nombrado, por fin los maltratadores machistas reciben el castigo que se merecen. ¿Estás en desacuerdo con esto?
Por último, tu comentario de "el Estado te indica como debes tratar a tu mujer" es machista. Sin duda, procede de la educación conservadora que has recibido acerca del estatus de las mujeres como niñas a las que el marido tiene que educar. Tu mujer no tiene que decirte nada acerca del trato que debes dispensarle. Es un ser humano y tú tienes que saber el trato que debes darle: de igual a igual.
En segundo lugar, el feminismo marxista no quería sustituir la lucha de clases por la lucha de sexos. Este feminismo decía que el sistema capitalista y todos sus mecanismos de discriminación