La organización internacional 'Human Rights Watch' ha superado el grado de esperpento de otras organizaciones abortistas al presentar las limitaciones al aborto en Argentina como una "amenaza" contra el "derecho a la vida" y a la "salud" de la mujer. HRW silencia toda referencia a la vida y a la salud del hijo en edad prenatal, y omite el síndrome post-aborto y los demás efectos perjudiciales, tanto físicos como psicológicos, que registran muchas mujeres después de abortar. HRW ha limitado su actividad en España estos últimos tres años a protestar por la supuesta "vulneración de derechos básicos" que, en su opinión, supone la política antiterrorista del Gobierno español.
HAZTEOIR.ORG .- Human Rights Watch (HRW) afirma, además, que ?las restricciones argentinas con respecto a anticonceptivos y aborto impiden que las mujeres decidan cuántos hijos quieren tener ni cuándo tenerlos?. La organización abortista presenta, de esta forma, la eliminación de vidas humanas por medio del aborto provocado como un supuesto "derecho" de la mujer a matar a su propio hijo. HRW ha decidiro recortar por su cuenta y riesgo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en su artículo 3º afirma con claridad que "todo individuo tiene derecho a la vida", y añadir a la Declaración un derecho que no existe: el aborto provocado. Y no, no se trata de una broma: HRW afirma todo esto en un informe dirigido al Gobierno de Argentina el pasado 15 de junio. La realidad supera una vez más a la ficción.
Human Rights Watch engaña a las mujeres
HRW, en una demostración práctica de cuál es su escasa preocupación real por los problemas de la mujer, no hace referencia en ningún momento a la necesidad de que el Estado proporcione alternativas al aborto para las madres en dificultades.
La organización abortista tampoco hace mención al derecho a la mujer a la salud y a ser informada de las consecuencias de un aborto, eternas asignaturas pendientes tanto de los centros que practican abortos como de las organizaciones que se dedican a apoyar ese "negocio" multimillonario, consistente en la eliminación de vidas humanas en el seno materno.
HRW pide más facilidades para la esterilización
Pero las reclamaciones de esta organización abortista, que actúa bajo la tapadera de una organización en defensa de los derechos humanos (siempre que no se trate del derecho a la vida de los niños en edad prenatal, claro), no se limitan a pedir el levantamiento de las restricciones legales existentes en Argentina a la eliminación de vidas humanas en el seno materno, restricciones equivalentes a las que existen en España.
HRW también ha reclamado más facilidades para que las mujeres puedan ser esterilizadas, reclamación que se alinea con la política de control de la población de los países pobres que se dedican a promover otras organizaciones abortistas. Basta recordar, simplemente, que algunas de estas organizaciones emprendieron campañas para promover la esterilización de mujeres peruanas de las zonas montañosas (las más faltas de recursos económicos) durante el mandato de Fujimori, campañas que acabaron con prácticas de esterilizaciones forzosas.
Esterilización forzosa: el antecedente peruano
Las campañas de esterilización en Perú consistieron en someter a las mujeres a un engaño para poder esterilizarlas, de acuerdo con los planes de control de la población pobre que tienen programados las organizaciones abortistas internacionales más influyentes, que cada vez encuentran un mayor eco a sus propuestas en algunas agencias de la ONU.
Ninguna organización abortista estaba en Perú para asistir al espanto y la angustia de las mujeres pobres peruanas al saber que se les había quitado bajo engaño la posibilidad de engendrar más hijos. El nuncio Apostólico en el Perú, monseñor Rino Passigato, llegó a denunciar los abusos graves contra la mujer que se dan "en aquellos hospitales y centros de salud públicos y privados que practican formas antinaturales y abiertamente ofensivas de control obligatorio de la natalidad, incluso hasta la esterilización forzada y el aborto". Por supuesto, ninguno de estos hechos figura en la campaña de propaganda abortista que HRW está poniendo en marcha ahora en Argentina, bajo el señuelo del derecho de la mujer a la vida y a la salud.
El país rioplateño no ha sido el único objetivo de la reciente actividad abortista de Human Rights Watch. Esta organización presentaba recientemente otro informe en Colomia reclamando la despenalización del aborto en ese país (el aborto, para HRW, debe ser el principal problema de Colombia, y no el terrorismo, ni el narcotráfico, ni la delincuencia ni los conflictos bélicos que este país soporta desde hace lustros en su propio suello). La presentación del informe se hizo en colaboración con una abogada colombiana, Mónica Roa, de Women?s Link Worldwide, otra organización abortista que cuenta con el apoyo en colombia de la Red Latinoamericana de la CFFC, un potente grupo internacional abortista dedicado a facilitar en todo el mundo la actividad de las clínicas de eliminación de niños en edad prenatal.
Un grupo abortista muy influyente, patrocinado por los 'mecenas' del capitalismo salvaje
Para hacerse una idea de la capacidad de influencia de Human Rights Watch como grupo de presión pro-aborto, fundado en 1978, basta decir que -según afirma la propia organización- HRW goza de estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, el Consejo de Europa, y la Organización de los Estados Americanos, y mantiene relaciones de trabajo con la Organización de la Unidad Africana.
Además, HRW recibe donativos anuales de más de 100.000 dólares de la Fundación Ford y de la Fundación Rockefeller, dos organizaciones que -tras una falsa máscara de filantropía- se dedican a impulsar las tesis del capitalismo más salvaje en todo el mundo, incluyendo campañas de control demográfico de los países ricos sobre los países pobres, como medio de los primeros para ahorrarse fondos en ayudas al desarrollo de estos últimos.
En todos los países en los que HRW está llevando estas campañas, el recurso legal es siempre el mismo: presentar la reclamación de legalización del aborto como una exigencia del derecho internacional, una falsedad que consiste en interpretar las exigencias internacionales de atención a la salud de la mujer como un supuesto requisito para legalizar el aborto.
De todas formas, el activismo pro-aborto no es la única dedicación polémica de HRW. En otros países, la actividad de esta organización se ha centrado a promover las campañas de los grupos gays radicales, especialmente en Brasil y Estados Unidos.
Polémica en EE.UU. por una manipulación insultante de HRW
Fue precisamente en EE.UU., concretamente en Nueva York, donde HRW fue objeto de polémica hace cinco años. En junio de 2000 se organizó allí el denominado "Human Rights Watch International Film Festival", un ciclo cinematográfico organizado por HRW con la excusa de la denuncia de las violaciones de los derechos humanos. HRW incluyó en el cartel del certamen una película, titulada "Live Free or Die", que presentaba a los defensores de los niños no nacidos como unos tiranos que violan la libertad de los abortistas: una muestra de manipulación burda e insultante, aunque muy habitual en los grupos pro-aborto más radicales y faltos de escrúpulos.
Este acto de manipulación fue denunciado públicamente por el periodista Mike Potemra, que advirtió que el film comparte un programa repleto de documentales sobre el holocausto judío, los niños desaparecidos durante la dictadura militar en Argentina, los crímenes iraquíes en el Kurdistán y otros atropellos históricos. "¿Es justo acaso sugerir una equivalencia entre estos abusos contra los derechos humanos y las actividades pacíficas de los pro-vida?", se preguntaba Potemra.
HRW en España: en tres años, sólo se ha preocupado por las leyes antiterroristas
En España, la actividad de HRW ha consistido estos últimos tres años en la emisión de un informe protestando contra la actual legislación antiterrorista, que hasta 2004 consiguió poner a ETA al borde de la desaparición, pero que para HRW supone una "vulneración de derechos básicos". La organización abortista se apunta, así, a las tesis de las organizaciones proetarras que protestan contra las falsas violaciones de derechos que siempre declaran los presos etarras -por sistema y por orden de la banda terrorista-, al tiempo que ignora la vulneración de los derechos humanos de los miles de españoles en general y vascos en particular sometidos al acoso de ETA y de sus socios políticos.
Esta curiosa actitud "selectiva" de HRW al decidir qué derechos humanos son dignos de ser defendidos y cuáles no son dignos siquiera de ser mencionados, no responde a una mera casualidad como ya hemos señalado con dos de los 'mecenas' ultracapitalistas que más fondos aportan a esta organización. Curiosamente, el único enlace que posee la web de HRW en su sección "España" sea al sitio de red de una organización de izquierda, denominada "La Insignia".
Las motivaciones ideológicas de 'Human Rights Watch', igual que las de otros grupos abortistas, se camuflan de esta forma detrás de tapaderas que puedan ser más agradables para determinados sectores que, sin saberlo, se están dedicando a promover las tesis ideológicas de control demográfico puestas en marcha en la década de 1970 por el Congreso de los Estados Unidos a raíz del informe Rockefeller de 1969.