El mundo celebra el éxito del rescate de los mineros en Chile
La operación de 21 horas, ha sido seguida en directo por mas de mil millones de personas en todo el mundo: detrás, la historia ejemplar de fe y esperanza de 33 mineros y sus familias.
REDACCIÓN HO.- Poco antes de las tres de la madrugada, hora española, salía de la cápsula que les izaba desde el hueco en el que estaban atrapados en la chilena mina de San José el último de los 33 mineros a 630 metros bajo tierra. Después, uno a uno también, llegaban los cinco rescatistas y todo e operativo concluía a las 5 de esta madrugada. La emoción ha sido el sentimiento predominante en la mina, en todo Chile y en todo el mundo -más de mil millones de personas han seguido la transmisión televisiva en directo del rescate- durante las últimas 24 horas.
Como narraba el corresponsal de la cadena COPE, la salida del último minero, que tuvo una carga emotiva sólo comparada con la primera, ha desatado un clima de fiesta y euforia en el bautizado como campamento esperanza, que poco a poco se va desmontando. En la ladera del cerro donde habían enclavado las 33 banderas, una por cada minero, se encendieron 33 velas, una por cada minero, en el mismo momento en que Luis Usúa abandonaba la cápsula. La fogata para atajar el inmenso frío ya no están tan concurridas, y muchas familias van a dormir esta noche en una cama tras 70 días de acampada. Los carabinieros ya optaron por dejar la barrera de salida abierta. Los supervivientes pasarán dos días en el hospital, hasta que cumplan con las exigencias del seguro.
El rescate ha durado 21 horas. Lo que parecía imposible hace unas semanas finalmente se ha conseguido, y los 33 mineros se han convertido ya en auténticos héroes. En primer lugar, para la nación chilena, cuyo gobierno ha planteado la construcción de un monumento en recuerdo de los 33 héroes de Atacama.
El primero en salir fue Florencio Ávalos. Las campanas de las iglesias chilenas anunciaban su salida. Luego, uno a uno iban llegando a la superficie los 32 mineros restantes a través de la cápsula Fénix 2, y la emoción brotaba a flor de piel. En la superficie les esperaban los familiares y el presidente de Chile, Sebastián Piñera, que recibía así al último minero rescatado:
"Don Luis Usúa, reciba su turno. Y le felicito porque cumplió con su deber: saliendo el último, como lo hace siempre un buen capitán Y quiero decirle, D. Luis, que nos sentimos orgullosos de todos y cada uno de los 33 mineros, porque nos han dado un ejemplo de compañerismo, de coraje, de lealtad. Y quiero aquí, delante de ustedes, agradecerles a los miles y miles que trabajaron incansablemente para que ustedes estén aquí, con nosotros".
Esta historia de rescate en una mina, que hasta donde se sabe no tiene antecedentes similares en el mundo, ha requerido para llegar de la tragedia a una final feliz una serie de compromisos cumplidos por parte del Gobierno chileno: desde la implementación de una logística que comprende el uso de tecnología avanzada, costosa, y la colaboración internacional, hasta el desembolso de sumas importantes de dinero que ha asumido el Estado chileno. Cooperación y solidaridad han sido puntales del éxito en un drama humano que hace poco más de dos meses no se sabía como podía terminar por las enormes dificultades y la incertidumbre de avanzar en una tarea que parecía titánica.
La altísima tecnología que se ha empleado en esta operación de rescate no dispone de la noche a la mañana ningún país por muy desarrollado que sea, por ello mismo el conseguirla, sin duda alguna, ha significado acciones complejas para el Gobierno chileno, pero lo ha logrado al punto de obtener incluso la colaboración de expertos de la Agencia Espacial de los Estados Unidos NASA.
Sin embargo, hay que preguntarse si por sí sola la tecnología es un elemento decisivo y final en situaciones como las que ha enfrentado Chile y su pueblo. La respuesta sería que es importante, pero que mucho más lo es la voluntad, una mentalidad, comprender que por encima de las máquinas está el respeto y la vocación de valorar más allá de las dificultades tecnológicas y de dinero, la vida y la capacidad de reaccionar con la más amplia solidaridad.
A esta hora el país es una auténtica fiesta. El rescate se ha convertido en un auténtico fenómeno social y mediático en todo el mundo, ha sido seguida por más de mil millones de personas en todo el mundo. Ni el 11-S logró congregar a tanta gente ante el televisor. El rescate se ha convertido en un rescate global, seguido en directo, minuto a minuto, a través de todos los medios de comunicación. Las grandes cadenas de televisión interrumpieron sus emisiones para ofrecer la vuelta a la vida de estos hombres. La televisión australiana, por ejemplo, contó con la presencia de dos mineros que también escaparon de un derrumbe y que entre lágrimas ofrecieron sus impresiones sobre lo que estaba ocurriendo en Chile.
Donde se ha vivido el rescate con más intensidad ha sido en internet. En Facebook, por ejemplo, han surgido grupos de apoyo a los mineros que han aglutinado a miles de personas. Incluso el último rescatador, Manuel González, ha sido elevado a categoría de héroe, y ya hay páginas en internet donde se puede consultar su vida. En Twitter el propio presidente Piñera se convirtió en improvisado periodista, ofreciendo todos los detalles del rescate.
Ahora queda saber qué será de los mineros. Apuntan que ya les han ofrecido contratos millonarios para convertir su vida en best-sellers, y Hollywood también ha puesto sus ojos en la historia, incluso parece que tiene prisa por llevarla a la gran pantalla, pues se dice ya que habría ofrecido a Javier Bardem protagonizar la película sobre estos hechos. Lo que sí está claro es que su relato muestra grandes historias de fe, unidad, esperanza y superación de la adversidad, por parte de los mineros y de sus familias, con imágenes como las de las 33 Biblias y los Rosarios siempre acompañando la espera de los mineros atrapados.
Recursos informativos:
CFuencisla Jue, 14/10/2010 - 08:25h
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Más que la tecnología, lla
Más que la tecnología, lla política y gestión correcta o la logística organizada, lo han podido hacer la fe y la esperanza de los mineros, la lealtad de los de "arriba" y el patriotismo. Hagamos acopio de estas virtudes.
Felicito a los mineros por su actuación ejemplar, por el espíritu de superación que han demostrado incluso con sentido del humor.
Doy gracias a Dios, porque ha escuchado mis oraciones, dándoles cuanto pedí y mucho más, que yo era incapaz de imaginar esn esta situación, que ni siquiera supo plantearse Julio Verne.