Extrema violencia hinduista contra los cristianos

Extrema violencia hinduista contra los cristianos

El listado de violencias contra los cristianos en la India aumenta: el pasado 25 de agosto una misionera católica fue quemada viva por fundamentalistas hindúes en el distrito de Bargarh, en Orissa, en el asalto del orfanato del que era responsable. Otros tres cristianos murieron asfixiados a quemarles sus casas, mientras sacerdotes siguen secuestrados.

REDACCIÓN HO / AICA /ASIA NEWS / La esclavitud de las castas, por Sandro Magister .- Tras el asalto de un orfanato del que era responsable, una misionera católica fue quemada viva por fundamentalistas hindúes en el distrito de Bargarh, Orissa. Otros tres cristianos murieron asfixiados a causa de los incendios. El terrible atentado contra la misionera laica quemada viva el 25 de agosto  -informa la agencia AsiaNews-  fue confirmado por el superintendente de la policía Ashok Biswall. Un sacerdote que estaba presente en el orfanato quedó gravemente herido y está ahora en el hospital con profundas quemaduras. Otra religiosa, del Centro Social de Bubaneshwar, fue violada por grupos de extremistas hindúes antes de prender fuego a todo el edificio.

El listado de violencias contra los cristianos en la India se alarga. Fuentes de AsiaNews afirman que un sacerdote fue herido y otros dos sacerdotes fueron secuestrados. En la noche entre el 25 y el 26 de agosto, en la zona de Raikia, otras tres personas murieron de asfixia mientras sus casas eran quemadas por fundamentalistas hindúes.

 En total, murieron cinco cristianos tras las violencias desencadenadas luego del asesinato del líder de la asociación fundamentalista hindú Vishwa Hindu Parishad, Swami Laxanananda Saraswati. El asesinato fue condenado por la comunidad católica del Estado de Orissa con un comunicado de sus obispos.

Un Estado en alta tensión

Desde hace unos días, este Estado, al nordeste de la India, está sacudido por violencias a consecuencia del asesinato del líder radical. Templos, centros sociales, centros pastorales, conventos y orfanatos fueron asaltados al grito de "Maten a los cristianos y destruyan sus instituciones". La tensión en todo el Estado es altísima. El Vishwa Hindu Parishad convocó manifestaciones y grupos de fanáticos hindúes de este movimiento y de la Sangh Parivar bloquearon calles y aldeas, lanzando a sus grupos al saqueo y la violencia.

Según informaciones recogidas por AsiaNews, el Centro Social de la arquidiócesis fue asaltado y quemado. Antes de la destrucción, los incendiarios violaron a sor Meena, una religiosa que trabajaba en el Centro. También el Centro Pastoral, que había escapado de los atentados de diciembre pasado, está totalmente destruido. El padre Thomas, responsable del Centro, está en el hospital con gravísimas heridas en la cabeza. También las religiosas de la Madre Teresa fueron atacadas por grupos de militantes hindúes que les lanzaron piedras e hirieron gravemente a una de ellas.

odas las instituciones cristianas están en peligro porque multitudes de radicales recorren las calles rompiendo puertas y ventanas y a veces asaltan las casas de cristianos. Varios sacerdotes y religiosas tuvieron que huir. Militantes hindúes apedrearon también el arzobispado de Bubaneshwar, pero no se atrevieron a entrar dada la presencia de la policía. La iglesia y la casa parroquial de Phulbani fueron atacadas e incendiadas, y todos los sacerdotes tuvieron que escapar refugiándose en las casas de los fieles. La residencia de los jóvenes que estudian en Phulbani fue incendiada. Algunas misioneras de la Caridad, reunidas para un curso de estudios sanitarios en Brahamanigoan, fueron bloqueadas durante horas en la aldea y tuvieron que abandonar el convento y refugiarse en algunas escuelas.

Comunicados católicos por el cese de la violencia

Los católicos sufren la ira fundamentalistaLa Santa Sede publicó un comunicado para pedir el cese inmediato de la violencia y para expresar solidaridad a las comunidades cristianas atacadas. También Ee Card. Tauran exige respetar la libertad religiosa: a raíz de los ataques sufridos por la minoría católica, el presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, ha hecho un llamado a la comunidad internacional a presionar al Gobierno indio para que respete su Constitución, que tutela la libertad religiosa. "Ante los trágicos hechos ocurridos, es necesario que la comunidad internacional presione al gobierno indio con el fin de hacer respetar las disposiciones contenidas en la constitución india para tutelar la libertad religiosa. Porque es claro que los católicos permanecerán en la India, resistiendo a toda violencia", expresó el Purpurado.

El cardenal Tauran señaló que el motivo de estos ataques es el papel desempeñado por los católicos a favor de "los más pobres, en la obra de caridad junto a los más débiles, a los desheredados", y afirmó que los católicos responderán a la violencia "como siempre: con la caridad y la cercanía con los pobres y los desheredados".

La esclavitud de las castas

Más de 50.000 instituciones educativas cristianas de la India cerraron sus puertas el pasado 29 de agosto en señal de protesta por la violencia. El primer domingo de septiembre la Iglesia católica india inició una jornada de oración y ayuno, con marchas pacíficas en todo el país. El motivo es la nueva ola de violencia que ha golpeado a los cristianos en el estado de Orisa. Cada día se tiene noticia de asesinatos, de heridos, de violaciones, de asaltos a iglesias, conventos, escuelas, orfanatorios y caseríos por obra de hinduistas fanáticos. Millars de personas debieron abandonar sus casas y huir al campo.

La chispa de esta última explosión de violencia fue el asesinato, el 23 de agosto, del líder religioso hindú Swami Laxmanananda Saraswati y de cinco de sus seguidores, asesinato realizado por grupos armados maoístas, pero que ha sido usado por los hinduistas como pretexto para inculpar a los cristianos y vengarse de ellos.

El epicentro de las últimas violencias es el distrito de Kandhamal, en el estado de Orisa. Este estado es desde hace varios meses el más ensangrentado. Allí los católicos son pocos, menos del 1 por ciento. Son pocos también las conversiones, que también son tomadas como pretexto para la venganza. Lo que desata la violencia - sostiene Rápale Cheenath, arzobispo de Chuttack-Bhubaneswar, en cuyo territorio se encuentra el distrito de Kandhamal - es la obra de promoción que realizan los cristianos en Orisa a favor de los tribales y de los dalit, los últimos en la escala de las castas:  "Antes eran como esclavos. Ahora una parte de ellos estudian en nuestras escuelas, ponen en marcha actividades en los caseríos, reivindicando sus derechos. Y quien - también en la India del boom económico - quiere mantener intacta la vieja división en castas, tiene miedo de que adquieran fuerza propia. La Orisa de hoy es un laboratorio. Está en juego el futuro de millones de dalits y tribus que viven en todo el país".

Según el último censo, el del 2001, el 80,5 por ciento de los habitantes de la India son de religión hinduista, mientras que 13,4 por ciento son musulmanes. Los cristianos son el 2,3 por ciento. Y en Orisa son menos aún, así como en los otros estados del centro y del norte del país, los más densamente poblados. Los porcentajes más altos de cristianos están en los estados del extremo este del país, con pico del 90 por ciento en Nagaland y Mizoram, del 70 por ciento en Meghalaya, del 34 por ciento en Manipur. Pero se trata de regiones escasamente pobladas y muy atrasadas. En cifras absolutas, los cristianos tienen la presencia más consistente en la región meridional del país, en Goa, en Tamil Nadu, en Kerala. En este último estado los cristianos son el 19 por ciento y en gran parte son católicos. Allí la instrucción, también para mujeres, se precia de tener los niveles más altos de toda la India.

Los hechos de los últimos días confirman que la convivencia entre cristianos e hinduistas en India no es más pacífica y armónica como la tradición - y el mito - de este país harían pensar. Crece la intolerancia y el fanatismo hinduista y aumentan los actos de violencia contra los cristianos. Ante el silencio y el desinterés del mundo.