¿Es extrapolable el Tea Party a España?
“La irrupción de una derecha liberal-conservadora en las instituciones cambiaría vicios y actitudes que hoy son considerados por la clase política, también de la derecha, inevitables”.
REDACCIÓN HO.- Es la pregunta que más irrita en Génova 13 (después de las que aluden a la sociología): ¿podría llegar a España un fenómeno como el Tea Party norteamericano?
Óscar Elía Mañú se lo ha preguntado en El Tea Party y la nueva derecha española, un artículo que aparece en la última edición de la revista Época. El analista del Grupo de Estudios Estratégicos señala que “el surgimiento de grupos mediáticos, editoriales, think tanks, fundaciones y organizaciones cívicas está alcanzando un auge desconocido y son ya un factor político de primera magnitud, con todas las reservas análogo al Tea Party y que causa pavor entre la izquierda”.
Para Óscar Elía Mañú, que ese conglomerado de iniciativas exitosas dé el paso hacia un movimiento político “es muy discutible”, pero su similitud con el Tea Party le parece notable.
Estas son algunas de las reflexiones que este asunto hace Elía Mañú:
“¿Es extrapolable el ejemplo norteamericano? La ruptura de la clase política con la sociedad civil es un fenómeno occidental, tan presente en los países europeos como en Estados Unidos, y España no es una excepción. El gasto público, asociado a políticas sociales, culturales e institucionales progresistas, también. La extensión por las categorías dirigentes de un pensamiento postmoderno, antirreligioso, antitradicional y moralmente relativista va unido en Europa a la progresiva irrupción de lo estatal en la vida individual y familiar, y a un carácter profundamente elitista y bunkerizado.
Por eso en nuestro país, la reacción de la clase política y de buena parte de la intelectualidad hacia el Tea Party ha sido de desprecio y de miedo. De desprecio porque esos mismos valores –mayoritarios en España, por lo demás- o no existen, o se esconden, o se combaten concienzudamente en la clase política española. De miedo porque la irrupción de una derecha liberal-conservadora en las instituciones cambiaría vicios y actitudes que hoy son considerados por la clase política, también de la derecha, inevitables.
A diferencia de la naturaleza de la derecha española de hace treinta años, hoy existe una nueva sociedad civil liberal-conservadora que se caracteriza al menos por tres cosas: la primera, por la desconfianza del poder político en cualquiera de sus manifestaciones, especialmente hacia el poder izquierdista -pero no sólo-, que se caracteriza por una actitud de exigencia y fiscalización hacia la clase política.
La segunda, por estar protagonizando una revuelta intelectual e ideológica contra algunos de los dogmas progresistas que el establishment político español ha hecho suyos. Lo cual está provocando la ira izquierdista, las acusaciones de “crispación” y la presión política o judicial.
La tercera, esta nueva derecha española se caracteriza por defender inequívocamente los mismos valores –respeto a la ley, apego a la tradición, respeto a la religión, prioridad de la familia, de las libertades personales o de la ley natural- que los norteamericanos del Tea Party ven encarnados en su Constitución, y que aquí llevan treinta años en retirada.
Tres factores explican la efervescencia actual de esta nueva derecha española. En primer lugar, como en el caso de Obama, la presidencia de Zapatero, su política radical en contra del cristianismo, de la familia, o la subida de impuestos y el auge del prohibicionismo, han cohesionado una oposición genuinamente liberal, antes separada, que tiende a cristalizar cada vez más.
En segundo lugar, la incapacidad de la derecha tradicional y de su gran partido político para hacer frente a la ofensiva izquierdista, su connivencia en muchas de estas políticas, y la falta de un programa atractivo para su sociedad civil, ha hecho que ésta busque otra salida.
Y en tercer lugar, el auge de la globalización y sobre todo de las nuevas tecnologías, desde Internet a la TDT, menos intervenidas y a resguardo de los caprichos y necesidades de la clase política, han proporcionado un campo de batalla en igualdad de condiciones donde esta derecha gana por goleada a sus rivales izquierdistas.
El resultado es el surgimiento de grupos mediáticos –Intereconomía es el mejor ejemplo-, editoriales, think tanks, fundaciones y organizaciones cívicas antes inexistentes o minoritarias, que están alcanzando un auge desconocido hasta ahora, y que son ya un factor político de primera magnitud, con todas las reservas análogo al Tea Party y que causa pavor entre la izquierda. A estas alturas, esta nueva derecha ya ha modificado sustancialmente la naturaleza en la derecha española, y con ello de la política en nuestro país.
En su contra juega la propia estructura institucional española, profundamente rígida y sometida al imperio de los partidos políticos, lo que es el gran factor que juega contra la cristalización social y política de esta nueva derecha. Pero al paso con el que se deteriora la vida política española y sus instituciones, quizá no sea descabellado aventurar que esta derecha dé en el futuro un paso más en defensa de sus valores y libertades. Si será capaz de dar un paso más es muy discutible. Pero no lo es que se trata de una nueva derecha española, pariente lejano, pero pariente, del Tea Party.”
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M. Vidal Santos Mar, 12/10/2010 - 19:39h
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La mentalidad yanqui es
La mentalidad yanqui es bastante diferente a la europea en general (con la excepción del Reino Unido), y a la española en particular, en algunos aspectos.
Uno de los asuntos en los que no somos iguales es en la política: un partido como el Republicano, y más concretamente una corriente tipo 'Tea Party', sería inviable en nuestro país.
Tienes razón, javierbr, es
Tienes razón, javierbr, es "inviable" una corriente tipo Tea Party en España. Como eran "inviables" un régimen parlamentario, la integración en la Unión Europea o la secularización de la sociedad en la España en 1965, cuando todo estaba "atado y bien atado" por el penúltimo autócrata que ha gobernado España.
La política española va a sufrir un vuelco total. El sistema actual es un castillo de naipes que sólo se sostiene merced al dominio de los resortes del poder estatal (impuestos, policía, educación y jueces) por los partidos del Régimen. Como decían antes los socialistas marxistas, este sistema está ya cayendo víctima de sus propias contradicciones. Y muchas cosas que parecían inviables antes de 2004 van a suceder.
Los pilares de este regimen
Los pilares de este regimen son los partidos nacionalistas que en la sombra o abiertamente con apoyos puntuales están gobernando desde la aprobación de la Constitución impulsada por el contubernio de los Nacionalistas, con el visto bueno de su "graciosa" Majestad y el despistado Adolfito S.
No nos llevemos a engaño, que mientras no caigan los nacionalismos zángano-avispados Vasco y Catalán, y los mediocres restantantes de reyezuelos taifeños que por una migaja apoyan a los primeros, ESTE REGIMEN CORRUPTO HASTA LA MÉDULA perdurá y mucho más de lo que pensamos.