La crisis refuerza la cultura de la muerte en el seno del Gobierno
REDACCION HO.- Los ejes sobre los que bascula la ridícula crisis de gobierno de Zapatero pasan, por un lado, por la ampliación de la ley del aborto y la destrucción masiva de embriones; y por otro, por el fracaso reiterado de su política educativa.
En cuanto a la cultura de la muerte, ningún cambio a menos. Al contrario, sale reforzada.
Trinidad Jiménez, la mujer cuya única argumentación frente a la crítica política es acusar a quien la formula de machista, sustituye al nulo Bernat Soria, el hombre que falsificó su currículo y, no contento con haber mentido una vez, añadía que había curado no se sabe qué enfermedad con las células madre.
Trinidad Jiménez representa el zapaterismo puro, esa pseudo ideología política basada en el titular y la frase rimbombante y vacía, pura retórica:
"Ante los retos globales tenemos que dar soluciones globales" (Viña del Mar, Chile).
El radicalismo de salón de Jiménez, su extremismo pijo, la ha llevado estos años al compadreo con el lobby gay y a los viajes ideológicos de la mano del feminismo más asilvestrado y radical.
Jiménez, madrina de Pedro Zerolo, defensora de lo que su jefe denomina "extensión de derechos" y una absoluta ignorante en materia de investigación científica, seguirá apoyando las líneas de investigación implantadas por un Bernat Soria hooligan de la destrucción de embriones a gran escala.
Mientras tanto el inútil Ministerio de Igualdad no solo no desaparece, sino que ve reforzado su peso en la mesa del consejo de ministros, que contará a partir de ahora con el apoyo adicional de una vicepresidencia en manos de Manuel Chaves, la lumbrera que un día decidió que Bibiana Aído era una excepcional política.
El reiterado fracaso del modelo educativo del zapaterismo constituye otra de las características de esta crisis de gobierno. El PSOE no consigue enderezar ni uno solo de sus proyectos educativos y al frente del Ministerio siguen sucediéndose los torpes que empantanan el sistema educativo y retrasan la llegada de las soluciones reales.
La catástrofe educativa ahora pasa por otro experimento basado en el radicalismo. Otro extremista, el hermano del periodista Gabilondo, perpetuará la mayor de las servidumbres que padece nuestro sistema educativo: su repulsión a la excelencia y su actitud servil ante los vociferantes.
El pensamiento del hermano de Gabilondo no difiere demasiado de los textos de los anuncios de coches caros:
"En política me interesa la innovación, lo atrevido y lo discutible. Creo que no se agota todo lo que hay en lo visible. Me gustaría llegar un día a ser sencillo" (La Vanguardia, 4 de mayo de 2006).
El triste panorama ministerial se completa con otro gesto cien por cien zapaterista: la entrega sin condiciones a los que más le jalean, el pago de los favores y la compra de voluntades. Zapatero se queda con la gestión directa del muy exitoso deporte español y regala a la SGAE y al lobby del cine un ministerio.
La crisis no podía haber tenido un sesgo más zapaterista. Tampoco más preocupante.
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M. Vidal Santos Mar, 07/04/2009 - 16:49h
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Es curioso la apetencia del
Un país mejor...¿mejor