Los católicos y el aborto, claves en la campaña presidencial de Brasil

Los católicos y el aborto, claves en la campaña presidencial de Brasil

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REDACCIÓN HO.- El próximo 31 de octubre tendrá lugar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. La candidata del saliente Luiz Inácio Lula da Silva, omnipresente en toda la campaña electoral, la ex terrorista Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, obtuvo en la primera ronda el 46 por ciento de los votos y su principal oponente, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el 32 por ciento. En tercer lugar quedó Marina Silva, del Partido Verde, descartada para la cita del día 31.

La victoria está ahora en manos de los electores que pusieron su confianza en Silva: quien se lleve sus votos sucederá a Lula en la presidencia del país.

El aborto está cobrando tal importancia en las elecciones brasileñas que el propio Lula da Silva está tratando de chantajear a la Iglesia. Lula ha enviado a su secretario personal a entrevistarse con la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil para advertirles que si siguen criticando las posiciones abortistas de Dilma Rousseff, el Gobierno brasileño revisará sus acuerdos con la Santa Sede.

El ex presidente Fernando Henrique Cardoso, del PSDB, el hombre que venció en primera vuelta por dos veces consecutivas y sigue gozando de una popularidad notable en su país, considera decisivo el papel que pueden jugar los católicos brasileños en la designación del nuevo presidente. Cardoso reflexiona sobre este asunto en una entrevista aparecida en El País:

Pregunta. ¿Cree usted que José Serra podrá seducir a ese electorado [que votó en primera vuelta por el Partido Verde]?

Respuesta. Son votos muy diversificados. Claro que sería importante que Marina se pronunciara a favor de Serra, pero no sé si eso puede caber en su estrategia. Lo que importa es intentar atraer a esos electores. Y eso va a depender mucho más de la credibilidad de los dos candidatos que de cualquier otra cosa. Dilma Rousseff dirá lo que haga falta, que es ambientalista o que no defiende el aborto, pero eso no es lo que vale. La gente capta el mensaje. Si Serra me escucha, y a lo mejor lo hace, le diré que lo más importante es que él hable, que diga lo que piensa, de modo que los electores de Marina le crean.

P. ¿Qué ventajas ofrece Serra?

R. Tiene una ventaja comparativa: la cuestión confesional. Serra siempre se ha definido como católico y siempre ha mantenido posiciones dentro de esa fe. Y en temas ambientales, nadie hizo más que él aquí, en São Paulo. La visión de Dilma Rousseff se acerca mucho más al desarrollismo, en el sentido de creer que lo que más vale es hacer crecer el PIB. Para ellos, los temas ambientales son un obstáculo. Para Serra, no.

P. ¿Perjudica a Dilma Rousseff su imagen laica?

R. Dilma viene de una tradición más laica y libertaria (su padre fue un comunista búlgaro). Lógicamente, debería ser más partidaria, por ejemplo, del aborto, pero en la campaña tuvo que decir que no. Las iglesias le atacaron por eso y ahora fue a una capilla, se mostró en el bautizo de su nieto, pero todo suena forzado. También creo que la sociedad brasileña es más abierta de lo que se piensa respecto a esos temas.

P. ¿Está usted a favor de la despenalización del aborto?

R. Creo que la ley brasileña está bien como está [se permite en caso de violación o peligro para la vida de la madre]. Y creo que el aborto tiene un aspecto que Dilma resaltó al principio y que luego olvidó y que me parece importante: aquí mueren cientos de miles de mujeres por abortos clandestinos, y eso es un problema de salud pública que hay que tener en consideración.

P. La campaña de Serra fue percibida como muy blanda.

R. Sí, lo sé. Pero es que hoy los expertos en marketing tienen un peso enorme y toman decisiones que a nosotros, los políticos, no nos gustan porque sacan la pasión de la campaña. Tengo mis dudas sobre esto. Creo que hay que hacer otras cosas, porque, en política, ganar es importante, pero lo más importante es tener una convicción.

P. ¿Cree que la participación de Lula en la campaña electoral fue excesiva?

R. Más que excesiva. Fue algo que nunca antes se había visto. Dejó de ser jefe de una nación para ser jefe de una facción. Es lógico que defienda a su partido, pero su actitud ha sido como de querer eliminar a la otra parte. Pero Lula es así, no es algo novedoso.

P. ¿Cree que ese perfil tan agresivo ha podido perjudicar a Dilma Rousseff?

R. Es posible. Quedó claro que Dilma no es ella, que él está por detrás y que ella es su criatura. El excesivo protagonismo político de Lula disminuyó la personalidad política de Dilma. De todas formas, eso no va a durar mucho, porque si Dilma gana la presidencia, las cosas cambiarían, para bien o para mal.

P. ¿Cree que Serra todavía puede ganar?

R. Sí, todavía podemos ganar. Mas allá de que las encuestas se equivocaron, hubo un cambio de opinión en la gente. No sé si permanecerá, pero el hecho de que la sociedad se haya parado a respirar es muy importante. No soy ingenuo, pero creo que aún podemos ganar.