Reig Plà: “El auténtico patrimonio de la humanidad es la unión sacramental de un solo hombre con una sola mujer abiertos a la vida”

Una enorme ovación y gritos de apoyo y gratitud reciben al obispo de Alcalá de Henares a su entrada en el abarrotado auditorio del Palacio de Congresos de Madrid.

Así funciona la cocina del Tea Party

Voluntarios sin otro capital que su indignación y su hartazgo ante la clase política han hecho temblar a los grandes partidos utilizando tan solo el sentido común, internet y las redes sociales.

REDACCIÓN HO.- Las fundadoras de Kitchen Table Patriots, una de las bases del Tea Party, son dos amigas que un buen día, hartas de aguantar las decisiones de sus políticos sin poder intervenir en ellas de manera activa, recurrieron a internet, al correo electrónico y a las redes sociales para romper con la monótona tranquilidad (aparente) de la política oficial norteamericana.

Son Anastasia Przybylski y Ana Puig y Marc Bassets, de La Vanguardia, ha pasado un día con ellas, asistiendo a la actividad cotidiana de los voluntarios del Tea Party. El reportaje aparece en el Magazine del mencionado periódico:

“Los voluntarios descuelgan el teléfono, marcan el número y disparan:

–¿Está usted a favor de la nueva reforma de la protección sanitaria recientemente aprobada por el presidente Obama?

–…

–¿Cree que la economía va en la dirección equivocada?

–…

–¿Intenta el Gobierno hacer demasiadas cosas que deberían hacer los individuos y las empresas?

–…

–¿Si las elecciones fuesen hoy, votaría por un republicano o un demócrata para representar al condado de Bucks en el Congreso?

–…

–¿Votará el 2 de noviembre?

–…

El cuestionario es siempre el mismo. El objetivo es movilizar a votantes conservadores para las elecciones de medio mandato, en las que Estados Unidos renovará toda la Cámara de Representantes y más de un tercio del Senado.

Es un martes al mediodía, y los voluntarios se han congregado en un local de dos plantas en el número 15 de la Clemens Road de Doylestown, un pueblo de clase media alta al norte de Filadelfia (Pensilvania). Bienvenidos a la sede de las Kitchen Table Patriots, literalmente las patriotas de la mesa de la cocina.

Kitchen Table Patriots es uno de los grupos más activos del Tea Party, el movimiento de base, populista y conservador, que en los últimos meses ha alterado el paisaje político estadounidense. Con un mensaje antiintervencionista y patriótico, el Tea Party lidera la oposición al presidente Barack Obama y ha forzado al Partido Republicano, desorientado tras la victoria de Obama en el 2008, a girar a la derecha.

Aquí está Bob Koch, un ingeniero jubilado de 72 años, que ha hecho un centenar de llamadas en una hora. Lleva una camiseta en la que se lee: “Recuperar América 2012”, uno de los estribillos de un movimiento que desconcierta a periodistas, académicos y políticos: el país se ha desviado de la senda correcta y se halla al borde del abismo, pero los ciudadanos aún están a tiempo de salvarlo.

“¿Ve como no somos todos unos palurdos?”, sonríe Koch cuando revela su profesión, consciente de que los activistas del Tea Party a veces ofrecen una imagen de fanáticos, iletrados y excéntricos.

Tampoco parece iletrada ni excéntrica Karen Bracken, de 61 años, que ha venido expresamente desde Florida, adonde se mudó hace unos meses, para pasar unas semanas ayudando a las Kitchen Table Patriots en el esfuerzo electoral. “¡Muy bien, 158 llamadas!”, felicita Bracken a otra voluntaria, Deborah Neff, de 55 años. “Recibí un mensaje el viernes. Y aquí estoy”, dice Neff.

Dan McCabe, de 51 años y en paro, es otro asiduo. “No estamos locos. Somos personas corrientes que estamos hartas”, dice. ¿Hartas de qué? De Obama, del gasto público descontrolado, de la intrusión del Estado en sus vidas, de la reforma que debe ampliar la cobertura médica, del rescate de Wall Street con dinero del contribuyente…

Casas con jardín, calles arboladas, comercios familiares. Si Doylestown –de 8.000 habitantes– no es la imagen de la América idílica, se parece mucho. En una de estas casas –sin vallas, no son necesarias– vive Anastasia Przybylski, fundadora, junto a Ana Puig, de Kitchen Table Patriots. Las patriotas de la mesa de cocina son ellas, Ana y Anastasia, amigas íntimas, de 38 años ambas y “siete hijos entre las dos”, amas de casa dedicadas desde hace un año y medio, día y noche, fines de semanas incluidos, a la causa. Y la mesa de la cocina del grupo que dirigen es la de la casa de los Przybylski.

En el 2009, desde esta mesa, armadas con un ordenador portátil y con toneladas de indignación, Anastasia y Ana se pusieron a enviar e-mails, a conectar con otros ciudadanos cabreados. En miles de mesas como esta, por todo el país, se ha fraguado la insurgencia del Tea Party, última expresión de un populismo conservador que en Estados Unidos suele reemerger en tiempos de crisis, de desconcierto y de miedo al futuro.

“Esto pasará a la historia como el movimiento de las mamás”, dice Anastasia Przybylski. Madres, prosigue, alarmadas porque la deuda –disparada en los años de George W. Bush y que Barack Obama no ha frenado– “estrangule” a sus hijos, porque sus hijos “no sean capaces de tener las mismas oportunidades” que ella. Ana Puig, estadounidense nacida en Brasil y casada con un cubanoamericano con raíces catalanas, asiente.

Przybylski muestra una foto de ella de pequeña con su padres. Eran hippies, progresistas, y ella misma reconoce que hasta la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca no se atrevió a salir del armario y declararse conservadora en un pueblo y un entorno de inclinaciones progres. “Tengo primos demócratas –dice–. El día de Acción de Gracias puede llegar a ser bastante desagradable.”

Puig no tiene este problema. Su familia es conservadora, y ella está orgullosa de haber dejado atrás Brasil a los 14 años, cuando llegó a Estados Unidos, y haber abrazado el credo americano de la libertad individual y la libre empresa. Su misión, asegura, es usar su experiencia para alertar a los estadounidenses de lo que les espera si no defienden sus principios: ser como Brasil o como un país del tercer mundo. “El pueblo americano tiene un sentido de la libertad que otros pueblos no tienen”, opina.”

Etiquetas:

¡Qué falta nos hace algo así

¡Qué falta nos hace algo así en este país de borregos!

A, Absalom el Sáb, 16/10/2010

A, Absalom el Sáb, 16/10/2010 - 18:43

Deberíamos ya comenzar a calentar motores o poner la carne en el asador.

Pues yo estoy HARTO HARTO HARTO de ZP; HARTO HARTO HARTO de los nacionalismos chantagistas, vasco y catalan;

HARTO HARTO HARTO de de todos los restantes reyezuelos de Taifas; HARTO HARTO HARTO de todo el contubernio en el que se ha convertido todo el Parlamento Español. Y super HARTO HARTO HARTO de todos los que apoyan a ZP, sobre todo de los cornupetones medios de comunicación.

No estoy de acuerdo con el

No estoy de acuerdo con el Tea Party. Sí defienden la vida, pero son expresión del peor fundamentalismo protestante, racista, intolerantes con los inmigrantes y opositores a las reformas sociales que beneficien a los más pobres. Son un retroceso para los Estados Unidos. Espero que vuestra organización no se sienta representada por ellos. SAludos.