Argentina elige a su Presidente el 18 de mayo

Argentina elige a su Presidente el 18 de mayo

Mientras Argentina celebra la segunda vuelta de las elecciones a Presidencia el 18 de mayo, un grupo de becarios, estudiantes y profesionales argentinos residentes en Madrid, 12 de abril de 2003 crea el ?Foro para pensar la Patria? y propone la regeneración de su país.

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Los argentinos abajo firmantes, que no obstante encontrarnos residiendo en Madrid no dejamos de estar pendientes con dolor -y al mismo tiempo, con esperanzas-, de la crisis que atraviesa nuestro país, queremos expresar en forma pública nuestras reflexiones, inspiradas en un sincero amor por nuestra Argentina. En virtud de ello, manifestamos:

Que la dimensión de la actual crisis que atraviesa la Argentina supera ampliamente lo imaginado, especialmente si observamos las jornadas de diciembre de 200l que concluyeron con la caída del poder ejecutivo de turno. Existiendo, a partir de ese momento, la imperiosa necesidad de una auténtica restauración del sistema político y del consiguiente Estado de Derecho, pensamos que lo que aquí se expresa puede contribuir de algún modo con ello.

Es evidente que uno de los males que nos aquejan es el escaso amor por lo público, por lo de todos.

Usualmente se piensa  que lo público  sólo pertenece a lo Estatal. Así, se concibe al ?Estado? como algo externo y no como algo que depende de nuestro aporte y de nuestro compromiso. En la medida que nos impliquemos, que tengamos un verdadero sentimiento de pertenencia, es como también vamos a aprender a defender nuestras instituciones de quienes no contribuyen a engrandecerlas sino que las menoscaban.

Pero, como decíamos, lo público no se agota en ?lo estatal?, sino que la sociedad civil ?de la que formamos parte- posee vitales responsabilidades de las que no puede ni debe rehuir.

No podemos  tolerar la corrupción, la que se configura como uno de los principales problemas nacionales. Debemos ser conscientes de que la corrupción es un efecto más de un mal que posee innumerables consecuencias, y que en nuestro país ha causado estragos: la falta de respeto de las normas. La desconfianza mutua, y la consecuente destrucción de los vínculos íntimos de cohesión social también se origina allí.

Debemos volver al camino de la institucionalidad y de la legalidad, cumpliendo y haciendo cumplir las reglas de juego.

Tampoco podemos quedar indiferentes ante la exclusión de tanta gente, que como nosotros, forma la patria, y que también está llamada a dar su aporte. La Argentina saldrá adelante con la contribución de todos.

Debemos tomar conciencia que hay que exigir formación y preparación para los cargos públicos. Para que lo de la ?idoneidad para el desempeño de los cargos públicos? de la Constitución Nacional no sea letra muerta. Eso será buscar la excelencia. Paralelamente, se debe ?invertir? en la mejora de la educación, para brindar igualdad de oportunidades.  

Es importante recordar que el fomento de la mediocridad y el ?castigo? al meritorio, al que se destaca por los propios medios, nos han llevado a ser un país sin estímulos, desmotivador, donde la investigación y el desarrollo tecnológico parecen sueños utópicos. Se debe premiar la excelencia y el esfuerzo. Es un cambio de mentalidad que tiene que efectuarse en todos los sectores y promoverse desde la dirigencia. Pero para eso no tenemos que permitir que los dirigentes sean mediocres.

Algo muy importante es saber que hay una gran crisis ética, lo bueno que crisis también significa oportunidad. Este es el momento de empezar de nuevo, con un rumbo bien definido. Con los principios que hacen a nuestra identidad, los que nos forjaron como nación, los heredados de la cultura greco romana judeo cristiana, transmitida por la hispanidad y que con el mestizaje y los flujos migratorios nos  muestra como somos. O como deberíamos ser.

Detrás de todo modelo político hay un modelo antropológico. Por tanto los argentinos no podemos desconocer nuestra identidad.

Nuestra visión del hombre no es otra que la de los clásicos: que el hombre es un ser social por naturaleza y que la comunidad política debe buscar siempre el Bien Común, no debiendo reducir este último a la mera suma de los bienes individuales. Entendemos que el Bien Común no se cumple si se reduce la visión del hombre a una categoría material y se niega la trascendencia. Por eso, proponemos reasumir los valores del Humanismo cristiano, que lleva a reconocer la auténtica dignidad de las personas.

Resulta vital rescatar las funciones de los cuerpos intermedios, de las organizaciones no gubernamentales, de la sociedad civil toda, los que en tiempos de crisis de representatividad política constituyen auténticos medios de representación. Así, se debe priorizar la importancia de instituciones básicas como la familia, las asociaciones profesionales, la escuela, el municipio, las universidades, etc.  Todas estas instituciones atraen naturalmente al hombre y son un canal de participación, impidiendo la atomización. Tendremos que propiciar un modelo basado en un hombre arraigado, trascendente, con espíritu crítico,  que conoce su entorno,  se involucra y  compromete.

A partir de ese conocimiento de nuestra identidad es que vamos a poder tener en claro que no se puede optar por aquellas políticas (económicas, educativas, sociales?) que vayan en contra de esos valores que consideramos fundamentales. Argentina no debe  aislarse del resto de los Estados.  Muy por el contrario, necesitamos reconstruirnos para poder ocupar un espacio importante en el mundo, donde la Argentina tiene mucho para aportar. Debemos desterrar el pesimismo autodenigratorio.

 Como ha dicho un investigador del Conicet ?Argentina-: Los seres humanos podemos, como individuos y como naciones, recomponer nuestras existencias. El pesimismo no es solo paralizante sino necio. Es escapista y alienante? y los latinoamericanos: Padecemos de pesimismo autodenigratorio. 

Debemos abogar por el destierro del clientelismo, del cortoplacismo y electoralismo de los planes y las acciones de gobierno.

Creemos, pues, que llegó la hora de la ética y de la responsabilidad. La República, sin ellas, no es verdadera República, sino una caricatura de si misma.

El gobierno democráticamente elegido y la sociedad civil ?cada uno de ellos dentro del ámbito de sus responsabilidades- deben impulsar la salida de la crisis y el posicionamiento que la Argentina potencialmente puede alcanzar.

Por lo expuesto, los firmantes asumimos esta crisis argentina como un desafío, manifestamos nuestro compromiso para impulsar con responsabilidad ?dentro de nuestros ámbitos de actuación-, los valores antes expresados, e invitamos a quienes compartan que la ética y el compromiso deben ser puntales de la recuperación a participar activamente y con optimismo en la reconstrucción de nuestra Argentina.

Si quieres más información, escribe a fosc@ciudad.com.ar.