Pastores religiosos de EEUU: o dejan de cuestionar la homosexualidad, o desaparecen de la Administración

Pastores religiosos de EEUU: o dejan de cuestionar la homosexualidad, o desaparecen de la Administración

Los despidos de ministros religiosos se suceden en estados como Kentucky, California, Oregón o Nueva Jersey
El lobby gay presiona también por la desaparición de los capellanes militares
Reclama "limpiar rápidamente esta inmundicia intolerante que insiste en pertenecer a las filas de nuestras Fuerzas Armadas"

Los despidos se suceden en estados como Kentucky, California, Oregón o Nueva Jersey. El lobby gay presiona también por la desaparición de los capellanes y "limpiar rápidamente esta inmundicia intolerante que insiste en pertenecer a las filas de nuestras Fuerzas Armadas”.

REDACCIÓN HO.-. En medio del intenso debate sobre la equiparación legal del matrimonio a las uniones entre personas del mismo sexo en Estados Unidos, que desembocó en el fallo de la Corte Suprema amparando la imposición de esta injusta y nociva noción ideológica a los estados federados, muchos pastores y líderes religiosos vaticinaron que era sólo el primer paso de una ola de “cristianofobia” en los EE.UU., que durante siglos fue llamada una “nación cristiana”. Una serie de casos recogidos en los medios de comunicación evidencian que ese augurio se ha hecho realidad: Obama y el poderoso lobby gay -financiado por gigantes multinacionales- han logrado "poner en riesgo el derecho a la libertad religiosa de los Estados Unidos y hace perder su debida neutralidad al alto tribunal para asumir el papel de asistente de los ingenieros sociales de la ideología de género", como denunciaban a principios de este mes, tras conocerse la sentencia y en una comparecencia conjunta en Washington, once grandes organizaciones profamilia, entre ellas CitizenGO.

En el estado de Kentucky, los pastores que sirven como consejeros voluntarios en el departamento de la prisión tienen prohibido llamar “pecado” al comportamiento homosexualLos que no quieran someterse a las nuevas reglas, no pueden realizar su trabajo en las agencias estatales. Como es común en los EE.UU., el caso terminó en los tribunales después de que el pastor David Wells, de la iglesia Baptista, fuera desligado del marco de la administración, concretamente de su labor pastoral con jóvenes delincuentes en el Centro de  Detención Juvenil Regional del Condado de Warren.

Wells trabajó durante más de 10 años en el ministerio de la prisión que mantiene la Iglesia Bautista de Pleasant View. Pero el pasado 7 de julio el gobierno le prohibió continuar con su trabajo por negarse a cumplir con la ordenanza que imponía el no criticar los “estilos de vida sexuales alternativos” porque es “despectivo”, “tendencioso” y constituye un “discurso de odio”. En su respuesta, el ministro explicó que ninguno de los jóvenes delincuentes estaba obligado a asistir a servicios o para hablar con él y otros voluntarios. En defensa del pastor, la ONG jurídica cristiana Liberty Counsel alega que “quitarle la Biblia a un pastor es quitarle el bisturí de las manos a un cirujano. Sin ella, no pueden traer sanidad”.

Casos similares se han producido en los Estados de California, Oregón y Nueva Jersey. Las autoridades están prohibiendo las sesiones de asesoramiento que tratan de disuadir a los jóvenes que se sienten atraídos por personas del mismo sexo. 

Persecución de capellanes

No sólo son los pastores que hacen trabajo voluntario que están sufriendo las sanciones. El activista Mikey Weinstein, presidente de la llamada Fundación Ejército Libre de Religión y  coronel retirado, presentó una demanda al Comando Militar de Estados Unidos, para que todos los capellanes que se opongan a la práctica homosexual sean despedidos. Señala que de no hacerlo, estarían incumpliendo una orden del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Barack Obama, activo defensor de la causa LGBT.

En una carta publicada en la web WNDWeinstein arremete con insultos contra los capellanes que osen cuestionar la homosexualidad: “la única cosa honorable que estos perdedores pueden hacer es doblar sus uniformes, entregar sus papeles y dejar la capellanía militar estadounidense. Si no están dispuestos o son demasiado cobardes para hacerlo, el Departamento de Defensa debe limpiar rápidamente esta inmundicia intolerante que insiste en pertenecer a las filas de nuestras Fuerzas Armadas”, escribe.

Aunque el Departamento de Justicia no se ha pronunciado oficialmente sobre el asunto, la tendencia es poner fin eventualmente a las acciones de los cristianos. Después de todo, Weinstein forma parte de un consejo del Pentágono que analiza los casos de libertad religiosa. Entrevistado por The Washington Post declaró que los cristianos dentro del ejército son una amenaza para la seguridad nacional.

Los casos no se reducen a los ministros religiosos, sino que afecta a los cristianos que trabajan en cualquier ámbito de la administración: un caso sonado es el de Casey Davis, secretario de condado en Kentucky (EE.UU.) quien, en medio de las advertencias de despido del gobernador y de las numerosas amenazas que van desde la cárcel hasta las de muerte  contra él y contra su familia proferidas desde el anonimato, se mantiene fiel a su conciencia y a su fe: no expedirá licencias matrimoniales para parejas del mismo sexo.