El 7 de agosto llega a los cines 'El Apóstol': por los cristianos perseguidos del mundo

El 7 de agosto llega a los cines 'El Apóstol': por los cristianos perseguidos del mundo

Interesantísima cinta francesa que habla de libertad religiosa
A partir de la historia de un joven musulmán converso al cristianismo, basada en un hecho real
Tampoco es ajeno a la historia de la propia directora, Cheyenne Marie Carron, de origen argelino bautizada en 2014
«He hecho esta película para todos los que eligen seguir los pasos de Cristo y sufren persecuciones en cualquier lugar del mundo»

Interesantísima cinta gala sobre el valor de la libertad religiosa, a partir de la historia de un joven musulmán converso al cristianismo. Cheyenne Marie Carron, realizadora de origen argelino bautizada en 2014, se ve movida por «todos los que eligen seguir los pasos de Cristo y sufren persecuciones».

REDACCIÓN HO.- El próximo 7 de agosto llega a la pantalla grande El Apóstol (L’Apôtre, 2014), valiente producción francesa y quinta película dirigida por Cheyenne Marie Carron, de 39 años y de origen argelino, cuya testimonio de conversión persnal al cristianismo representa un importante trasfondo para entender mejor todo lo que plantea esta impresionante cinta, que en un clima social tendente a silenciar el valor religioso puede correr el riesgo de pasar inadvertida.

El Apóstol, en un tono documental que enfatiza el realismo, nos cuenta la historia de encuentro con Cristo de Akim (Fayçal Safi), un bondadoso joven musulmán, miembro de una familia muy unida, junto a sus cariñosos padres, a su hermano Youssef y a su hermana Hafsa, que trabaja en una panadería y que se prepara para ser imán. Un día, Akim presencia la retirada del cadáver de una vecina, hermana del párroco católico del barrio, estrangulada por un musulmán; se entera después de que el sacerdote ha tomado la heroica decisión de vivir junto a los padres del asesino, porque con su presencia los ayuda a seguir viviendo.

Donde Akim esperaría odio y deseos de venganza, se encuentra el comportamiento misericordioso del párroco, y eso le desconcierta y se convierte en su primer contacto real con el cristianismo. Este suceso –basado en un hecho real que impactó a la directora‑, junto al conocimiento casual de un mecánico católico, tendrá consecuencias muy importantes en la vida de Akim,  y en la de su familia,  observante del islam, donde quien menos entiende su decisión es su hermanoUna situación que  resuelve la directora de forma modélica.

El Festival Mirabile Dictu de Roma, organizado por el Vaticano, acogió el estreno mundial de El Apóstol. En este destacado certamen recibió el Premio Especial de la Fundación Capax Dei. Unos meses después, el 1 de octubre de 2014, se estrenó en Francia. El temor de muchos exhibidores y su negativa a estrenarla provocó que fuera en una única sala«He hecho esta película para todos los que eligen seguir los pasos de Cristo y sufren persecuciones en cualquier lugar del mundo», manifestaba la directora a Le Figaro. Una declaración que puede ayudar a entender. No obstante, la cinta continuó proyectándose con éxito en sucesivas salas. Porque, hay que decirlo ya, el filme es francamente bueno y de una autenticidad apabullante.

El Apóstol nos habla de valores, de libertad y de respeto, desafiando tanto a los anticlericales como al fundamentalismo musulmán: «La vuelta del deseo religioso en muchos jóvenes franceses es algo real y hermoso. Yo formo parte de estos jóvenes. El reparto de la película reunió a actores ateos, musulmanes, católicos, judíos convertidos… Unidos generamos una película que afirma el deseo de creer en Dios y la tolerancia», declara la directora entrevistada en la revista francesa L'1visible.

Una conversión personal

«Nací en suelo francés –explicaba Carron en otra entrevista‑ y me abandonaron a la edad de tres meses. Crecí en una familia francesa. Fui a la iglesia toda mi infancia y adolescencia, y siempre me sentí amada por Dios. Pero mis padres no tenían el derecho a bautizarme porque no eran mis tutores legales. Yo estaba bajo la tutela del Estado francés».

A los 20 años decidió iniciar su preparación para bautizarse en la Iglesia Católica, pero, cuenta la realizadora,  «no me sentía capaz de recibir el Bautismo y llevar una vida conforme a ese Sacramento. Porque yo, cuando me lanzo a algo, me lanzo a fondo. Y yo tenía miedo de que el Bautismo me apartase de mis objetivos [el cine]. Cuando uno empieza a estudiar los Evangelios, toca con los dedos lo esencial. Y lo esencial no habría podido ser el cine».

En 2012, después de rodar un largometraje semi-autobiográfico (La fille publique), decidió culminar su incorporación a la Iglesia. El padre Faure, su párroco, que la conocía desde pequeña, le ayudó a prepararse para el Bautismo, que tuvo lugar en la Pascua de 2014. A partir de ese momento Cheyenne completó su nombre con el de Marie.

«Cuando muchos de nuestros hermanos cristianos están siendo masacrados en el mundo, es una gran ocasión para que recordemos a nuestros amigos musulmanes el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: "Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencias y la libertad de manifestar su religión o creencia, ya sea solo o en común con otros y en público o en privado, enseñarla, practicarla, el culto y la observancia de los ritos», observa respecto a El Apóstol.

«Mi oración favorita es la parte del Padre Nuestro donde decimos "Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo". Una oración que dice todo, pues lo espera todo y pone a Dios por encima de todo, y al mismo tiempo con nosotros. Él es quien jamás nos deja», refiere Cheyenne Marie Carron.