Los obispos de la Provincia Eclesiástica de Santiago responden a los desplantes laicistas de Podemos

Los obispos de la Provincia Eclesiástica de Santiago responden a los desplantes laicistas de Podemos

Los alcaldes de Santiago, La Coruña y Ferrol desprecian fiestas de tanto arraigo como las de ofrendas a Santiago o al Santísimo Sacramento
En una carta, los obispos reflexionan sobre el principio de "laicidad del Estado" esgrimido por los regidores afines a Podemos
«La laicidad del Estado significa que éste, en sus responsables e instituciones, no hace propia ninguna ideología (ateísmo, por ejemplo) o religión ni, por tanto, las impone a la sociedad»
«Al contrario, afirma el respeto y la promoción de la libertad y de los derechos de los ciudadanos en su vida individual y comunitaria»
«La laicidad del Estado sería destruida si se intentase hacer de ellas instrumento para la imposición de la propia ideología o religión al pueblo que se sirve»

En una carta, recuerdan que el principio de "laicidad", esgrimido por los alcaldes de Santiago, La Coruña y Ferrol para despreciar fiestas de tanto arraigo como las de Santiago o el Santísimo Sacramento, supone también "no hacer propia ni imponer ninguna ideología (ateísmo, por ejemplo)".

REDACCIÓN HO.- Los obispos que conforman la Provincia Eclesiástica de Santiago no se han quedado callados ante los desplantes de los nuevos partidos afines a Podemos que gobiernan Santiago, La Coruña y Ferrol a fiestas religiosas de amplio arraigo en la comunidad.  Así,  reflexionan en una carta -que adjuntamos íntegra- sobre el concepto de laicidad que los alcaldes de estos tres municipios esgrimen para tratar de exculpar su desprecio, en la que los prelados recuerdan que «la laicidad del Estado significa que éste, en sus responsables e instituciones, no hace propia ninguna ideología (ateísmo, por ejemplo) o religión ni, por tanto, las impone a la sociedad; sino que, al contrario, afirma el respeto y la promoción de la libertad y de los derechos de los ciudadanos en su vida individual y comunitaria».

Unas palabras que suscriben en la carta el arzobispo santiagués Julián Barrio, su auxiliar, los titulares de Lugo, Orense y Tui-Vigo y su emérito. La diócesis Mondoñedo-Ferrol no, al estar vacante. Y es que los alcaldes de Santiago, Martiño Noriega (AnovaPlataforma Compostela Aberta), La Coruña, Xulio Ferreiro (Marea Atlántica) y Ferrol, Jorge Suárez (Ferrol en Común), se escudan en un «principio de neutralidad de religiosa» para ningunear tradiciones tan arraigadas como la Ofrenda Nacional al Apóstol o la Ofrenda del Reino de Galicia al Santísimo Sacramento, un acto ya celebrado el pasado domingo en Lugo y del que se ausentaron el alcalde coruñés y el compostelano, a quien correspondía pronunciar el discurso.

Este último, discípulo aventajado del veterano nacionalista Xosé Manuel Beiras, pretende solicitar a la Casa Real que no delegue en él el próximo 25 de julio. Mientras, el ferrolano ha amagado con suprimir la subvención municipal a la Semana Santa, una de las ocho fiestas declaradas de Interés Turístico Internacional en Galicia, pero en vista de la contestación social recibida ha rectificado.

Convencidos de que «la laicidad del Estado  respeta y promueve la variedad de convicciones existentes en la sociedad», los obispos recuerdan en su carta que las instituciones, «que no profesan una fe determinada, se saben al servicio de una sociedad que siempre profesa alguna». Y advierten: «La laicidad del Estado sería destruida si se intentase hacer de ellas instrumento para la imposición de la propia ideología o religión al pueblo que se sirve».

Los prelados gallegos manifiestan que «no corresponde al Estado excluir a los cristianos y a sus celebraciones del ámbito público y reducirlos a lo privado», más si cabe si se refiere a gestos «con muy profundas raíces en la historia». De hecho, la reciente Ofrenda en la capital lucense es «el único gesto público que todavía se refiere al Antiguo Reino de Galicia», símbolo que se refleja en el escudo oficial de la Xunta, con siete cruces que rodean a un cáliz y la sagrada forma.

Ante el debate generado —pues PP, PSOE y BNG sí suelen participar en estos actos— subrayan que los representantes políticos no acuden «como personas privadas para expresas sus convicciones, sino en específica función pública» [...] al reconocer «el valor de un gesto tan expresivo».