El Vaticano defiende en el Consejo de Europa los frutos de la religión en las democracias

El Vaticano defiende en el Consejo de Europa los frutos de la religión en las democracias

Su secretario para las Relaciones con los Estados, Mons. Gallagher, destaca la contribución específica de la Iglesia Católica en materia de DDHH
Subrayando "la dignidad de toda vida humana, no importa cuán débil o precaria, desde la concepción hasta la muerte natural"
Defiende la necesidad de promover la libertad religiosa para la "prevención y la lucha contra el fenómeno de la violencia extremista y la radicalización"

Mons. Gallagher, destaca la contribución específica de la Iglesia Católica, también para los no creyentes, en la defensa de los derechos humanos y de "la dignidad de toda vida humana, no importa cuán débil o precaria, desde la concepción hasta la muerte natural".

REDACCIÓN HO.- El secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, el  arzobispo Paul Richard Gallagher, ha defendido ante el Consejo de Europa la contribución positiva de la "religión" en los sistemas democráticos, incluso para los ciudadanos "no creyentes". "La libertad religiosa es uno de los factores fundamentales para evaluarel estado de salud de una democracia, subrayaba el portavoz católico, y si ésta "puede considerarse como un verdadero hogar para todos".

"Sin la contribución especial de la perspectiva religiosa sobre la persona, toda la cultura de los derechos humanos, incluso los de los no creyentes, resultaría enormemente empobrecida", ha expresado el alto funcionario del Vaticano. El arzobispo ha participado en el Seminario de alto nivel "Construir juntos sociedades inclusivas: aportaciones al Encuentro de Sarajevo sobre la dimensión religiosa del diálogo intercultural", que tuvo lugar el pasado lunes en el Consejo de Europa, como preparación del Encuentro de 2015 dedicado a ese argumento y que se desarrollará en la capital de Bosnia y Herzegovina del 8 al 9 de septiembre.

El arzobispo estructuraba su intervención en cuatro tesis: Las religiones son un sujeto esencial en el ámbito del diálogo intercultural en el contexto actual de creciente multipolaridad; las religiones están llamadas a dar una aportación específica al progreso de la cultura de los derechos humanos; la libertad de religión es un elemento clave para el desarrollo de una sociedad democrática; y la promoción y protección del derecho a la libertad de religión es una tarea fundamental para los Estados y las organizaciones internacionales.

Contribución de la Iglesia Católica en materia de Derechos Humanos

En este sentido, Gallagher ha subrayado "la contribución específica" que ha impulsado la Iglesia Católica en la cultura común de los derechos humanos y ha puesto como ejemplo de esos logros como "la conciencia de una radical igualdad y fraternidad entre todos los seres humanos creados a imagen y semejanza de Dios". También ha subrayado que gracias a la religión se reconoce "el valor de los menores", "de los pobres y los marginados" o "de la dignidad de toda vida humana, no importa cuán débil o precaria, desde la concepción hasta la muerte natural". "Como puede verse fácilmente, estos son valores universales, y aunque no son exclusivos de la fe católica, esta última ha ofrecido y sigue ofreciendo una contribución única", añadía.

Además, manifestaba que los "encuentros abiertos y respetuosos" entre las tradiciones religiosas y entre ellas y el mundo social y político son "fundamentales para la cohesión social". "La dimensión religiosa sigue siendo un punto de referencia para millones de personas en Europa, lo que afecta a sus decisiones y, en mayor o menor medida, a su identidad", ha resaltado. Asimismo ha explicado que para que el diálogo intercultural "dé sus frutos", debe abarcar no sólo la dimensión religiosa en general, sino también "interactuar con determinadas confesiones religiosas con todas sus características históricas"'.

Por último, ha defendido que promover la libertad religiosa resulta particularmente importante en la "prevención y la lucha contra el fenómeno de la violencia extremista y la radicalización, en la que están involucrados los gobiernos y las organizaciones internacionales, entre ellas el Consejo de Europa".