Mireille Al Farah (Siria): «Celebramos los funerales de nuestros mártires como bodas, son novios que se unen a Cristo»

Mireille Al Farah (Siria): «Celebramos los funerales de nuestros mártires como bodas, son novios que se unen a Cristo»

«En Damasco, los que son padres nunca salen juntos de casa, para evitar que sus hijos queden huérfanos»
«Cuando abrazamos nuestra fe la cogemos completa: En la persecución, ser cristianos es algo que nos da fuerza»
«Pedimos que comuniquéis la situación y oración para que sepamos perdonar y para cambiar el corazón de nuestros agresores»
El Congreso #WeAreN2015´ reúne desde hoy en Madrid al mayor número de cristianos perseguidos reunidos en un mismo foro en Europa
Organizado por MasLibres.org con el patrocinio de HO y CitizenGO, se prolongará hasta el domingo

Afincada en Barcelona sin poder regresar a su país, es la voz de los jóvenes cristianos sirios en el Congreso #WeAreN2015: «En Damasco, los padres nunca salen juntos de casa, para evitar que sus hijos queden huérfanos».

REDACCIÓN HO.- Golpeada su familia por la guerra y el yihadismo,  Mireille Al Farah vive en España sin poder regresar a Siria, desde que estalló la mal llamada Primavera árabe. En su participación en el I Congreso Internacional sobre Libertad Religiosa Todos Somos Nazarenos #WeAreN2015que organizado por MasLibres.org con el patrocinio de HO y CitizenGO, se celebra desde ayer y hasta el domingo en Madrid, confiesa que al comulgar llora por los perseguidos en su país, donde «los padres nunca salen a la calle juntos, para que los hijos no queden huérfanos». Trasladando el mensaje de hermanos siris en la fe, pide que no cesemos de comunicar lo que está ocurriendo y nos unamos a sus oraciones: «no podemos dejar todo en manos hmanas, que  son falibles: la fe nos tiene que traer siempre la alegría, no la vergüenza»

«Manifestábamos públicamente nuestra fe, vivíamos sin miedo, y de un día a otro nos encontramos con esta situación: atentados, secuestros, violaciones, que estés en tu casa y que te caiga encima un mortero... Los bombardeos son diarios.  Con las tecnologías GPS saben localizar los barrios cristianos y seleccionarnos como víctimas. Yo he perdido a trece personas, uno de ellos es mi primo Shami, que murió por caerle encima un mortero», describe la joven cristiana siria.

Y añade sobre la situación en Damasco: «En horas de exámenes se aumentan los ataques porque no quieren que la gente vaya a las Facultad ni las escuelas; las parejas jóvenes amigas mías que son padres me dicen que no salen nunca de casa juntos a la calle juntos, para evitar que sus hijos se queden huérfanos. Estamos muchas horas sin agua, sin luz… la gente tiene que hacer lo que puede para vivir, y eso en Damasco, que es la capital siria».

En medio de ellos, quienes se ven obligados a abandonarlo todo en su forzada huida frente a la persecución, y quienes optan por quedarse: «Una amiga mía, cuya familia está entre Libia y Francia, casada y con cuatro hijos, le han ofrecido de todo para que se marche y ser acogida como refugiada, pero no quiere irse: "soy de aquí, aquí tengo a mis hijos...", me dice;  ha dejado su trabajo y ahora forma gratis a los desempleados, para que en el postconflicto encuentren un trabajo.  Mi hermana está en el Líbano, ha tenido que huir sin nada. Recientemente han llegado 800 familias que igualmente lo han tenido que abandonar todo...».

Celebramos los funerales de  nuestros mártires como bodas

Continúa la joven siria: «Ante esta situación, cabe plantearse: "¿Qué hago, me quedo en casa, no salgo?" No, la gente ha decidido seguir viviendo, los cristianos siguen llenando las iglesias.. Mis amigos me dicen: "prefiero morir tomando el cuerpo de Cristo que quedarme en casa ante el riesgo". Los sacerdotes nos ayudan muchísimo a poder vivir esta opción; nos apoyan a mantener a la esperanza».  Y es que, subraya Mireille, «cuando abrazamos nuestra fe la cogemos completa, sabemos que implica asumir la persecución, pero aprendemos a luchar. Yo siempre llevo la cruz. Ser cristianos es algo que nos da fuerza. Ya nuestros mismos nombres nos identifican como cristianos».

Una esperanza que se refleja en medio del dolor que causa la muerte y la persecución: «Los funerales son para nosotros una fiesta, los celebramos como una boda, los engalanamos con flores blancas... Los mártires son como novios y novias que se entregan al cielo para unirse Cristo», relata  la joven siria.


Romper el silencio y unirse en la oración

Concluía Mireilla respondiendo a qué podemos hacer para aliviar el sufrimiento de los cristianos perseguidos en Siria y acaban con el terror que padecen: «Los jóvenes cristianos sirios os pedimos dos cosas: comunicarlo y uniros a nuestra oración. Por un lado, debemos insistir en lo que está pasando, para urgir una respuesta internacional.  Pero no se puede dejar todo en manos humanas, que son falibles, y tiene que haber una intervención divina para cambiar los corazones. Por ello hemos creado una cadena de oración para rezar el rosario las 24 horas, de modo que siempre haya una persona rezando por la paz en Siria. Oraciones también para que sepamos perdonar, y oraciones por nuestros agresores. Estoy segura de que con ello esta situación podrá cambiar».

«Pido no esconderse: la fe nos tiene que traer siempre la alegría, no la vergüenza. Me ha sorprendido llegar a Barcelona y ver la situación, nunca me he sentido sola en la iglesia, y aquí en muchas ocasiones me he sentido sola estando con gente en el  mismo templo. Tenemos que pensar en lo que tenemos y no tiene los demás».