Arzobispo caldeo católico de Erbil: «En Irak está ocurriendo una aniquilación fatal de la civilización»

Arzobispo caldeo católico de Erbil: «En Irak está ocurriendo una aniquilación fatal de la civilización»

«Es una gran tragedia. Una regresión a la oscura edad árabe y la pérdida de los principios humanos»
«El 'quid' de la cuestión es porqué el islam radical puede actuar de esta manera sin ser condenado»
«La crisis humanitaria en Irak era totalmente previsible (...) poderes políticos y religiosos jugaron sucio, incitando a una lucha sectaria y política en detrimento de las minorías no musulmanas»
«La intervención militar es la única manera de poder derrotar al ISIS, porque representan una ideología oscura carente de todo valor humano y de civilización»
«No estoy del todo seguro de que Occidente haya recibido nuestro mensaje de socorro. Incluso si les ha llegado, no hemos tenido una respuesta positiva»

«Es una gran tragedia. Una regresión a la oscura edad árabe y la pérdida de los principios humanos», nos subraya Mons. Bashar Matti Warda, a punto de participar en el Congreso #WeAreN2015. «El quid de la cuestión es porqué el islam radical puede actuar de esta manera sin ser condenado».

MasLibres.org / WeAreN2015.- Monseñor Bashar Matti Warda (1969, Bagdad, Irak) es desde 2010 el arzobispo caldeo católico de Erbil. Será una de las voces destacadas por los cristianos perseguidos que escucharemos en el I Congreso Internacional sobre Libertad Religiosa Todos Somos Nazarenos #WeAreN2015, que se celebra en Madrid, organizado por MasLibres.org con el patrocinio de HO y CitizenGO, desde este viernes 17 y hasta el domingo 19. Nacido en el seno de una una familia caldeo-católica,a los 12 años ingresó al seminario, y fue ordenado sacerdote en 1993. En 1995 ingresó en la Orden Redentorista y luego realizó su licenciatura en Teología Moral en la Universidad de Lovaina. En 2001 fue designado párroco de la mayor iglesia de Bagdad. Fue administrador apostólico de la Diócesis de Zaku desde julio de 2007 hasta su fusión con la Diócesis de Amadiyah, en junio de 2013. 

En el Sínodo General de la Iglesia Anglicana que tuvo lugar en Londres este mes de febrero, el prelado pronunció un discurso del que se pueden extraer algunas de sus peticiones a la comunidad internacional y las dramáticas condiciones de los desplazados de Siria e Irak por el avance del terror yihadista. Éste es un extracto:

«El cristianismo en Irak está pasando por uno de los peores y más complicada períodos de su larga historia, que se remonta al primer siglo. En todos estos siglos hemos tenido muchas dificultades y persecuciones, en las que brindamos caravanas de mártires».

«En el último año más de 125 mil cristianos han tenido que huir de sus aldeas por la fuerza, sólo porque han optado por permanecer cristianos y negarse a las condiciones impuestas por las milicias del Estado Islámico. Tuvieron que huir en medio de la noche, con la cobertura ofrecida por la oscuridad y las tinieblas. Muchos de ellos han tomado el camino del Gólgota por varias horas, después de haber dejado todo atrás, no poseer nada más que la ropa que llevaban puesta en ese momento».

«No es ningún secreto que el odio hacia las minorías ha aumentado en ciertos círculos en los últimos años. Y es difícil entender las razones de este odio. Somos odiados porque persistimos en querer vivir como cristianos. En otras palabras, somos odiados porque seguimos exigiendo derechos humanos básicos. Todos tenemos la responsabilidad de ayudarnos, en primer lugar, a través de nuestra oración personal y sacrificio, y luego con una campaña de sensibilización en la comunidad internacional, para crear conciencia sobre la frágil situación en la que vive la comunidad cristiana iraquí».

«Nunca podré repetir con la suficiente fuerza que nuestro bienestar, como comunidad histórica, ya no está en nuestras manos. El futuro llegará, de una manera u otra, y para nosotros esto significa esperar a ver qué tipo de ayuda (militar, humanitaria) nos será dada».

¿Cómo definiría lo que ha ocurrido en Irak tras el ascenso del Estado Islámico?

Lo que ha sucedido en Irak es una gran tragedia. Es una regresión a la oscura edad árabe y la pérdida de los principios humanos. Es una aniquilación fatal de la civilización y todo aquello que la humanidad ha estado luchando por construir en términos de valores, símbolos y pensamiento de civilización. Se trata de terrorismo, matanzas, desplazamientos forzosos y genocidio especialmente perpetrado contra las minorías étnicas  y religiosas no musulmanas, a manos del islam radical, al que se le ha ofrecido un cheque en blanco para causar estragos allí donde prevalezca. El quid de la cuestión es porqué el islam radical puede actuar de esta manera sin ser condenado.

¿Era previsible una situación de catástrofe humanitaria como la que se ha vivido en Irak?

Sí, la crisis humanitaria era totalmente previsible. Al retirarse de Irak en 2011, los americanos dejaban el país sin haber encontrado soluciones básicas en cuanto al establecimiento de una democracia secular y un gobierno tecnocrático. Dejaron atrás un país con una constitución importada, débil y contradictoria en su orientación religiosa, sectaria y democrática; una constitución que fue preparada y cocinada en el despacho de un abogado en América, en colaboración y coordinación con los influyentes poderes religiosos y políticos para servir sus intereses estrechos y egoístas.

Estos poderes políticos y religiosos jugaron sucio, incitando a una lucha sectaria y política en detrimento de las minorías étnicas y religiosas no musulmanas y sentaron las bases de una asociación en la que no había lugar para esas minorías que forman parte del pueblo iraquí. Ello dio lugar al surgimiento de un gobierno débil y corrupto, a la ausencia de ley, a la extensión de la corrupción en todas las instituciones del Estado y a una sociedad desintegrada. Una de las consecuencias más graves fue la aparición de movimientos radicales islámicos que condujeron a Irak al actual estado de anarquía. Las primeras en padecer esta situación fueron las minorías étnicas y religiosas no musulmanas.

Usted ha defendido la intervención militar como única vía de derrotar a las milicias del Estado islámico. ¿Por qué no es posible el diálogo con este Islam radical?

La intervención militar es la única manera de poder derrotar al ISIS, porque representan una ideología oscura carente de todo valor humano y de civilización. Su única intención es dominar y destruir. Se asemeja a una epidemia destructiva que ha de ser combatida con la medicación de la intervención militar.

En cuanto a la imposibilidad de un diálogo, permítanme señalar que no somos parte de ninguna lucha o ningún combate en Irak.

Si alguna vez fuera necesario un diálogo entre dos adversarios, por así decir, entonces dicho diálogo debería basarse en el equilibrio mutuo. Sin embargo, ¿cómo podría existir jamás un diálogo entre una parte fuerte y poderosa que no cree ni en la mera existencia de la otra parte, que no la considera ni merecedora de poder vivir, una parte que debe ser aniquilada por razón de su etnia o su religión?

A lo largo de más de 1000 años, siempre ha habido un diálogo con los representantes del islamismo radical. El lamentable resultado es que el cristianismo ha ido decreciendo significativamente en Oriente Medio al tiempo que el islam radical ha ido cobrando pujanza y se torna más destructivo. ¿Es acaso posible el diálogo entre el lobo y el cordero? No, ello atenta contra las reglas de la lógica, especialmente cuando el lobo considera que el cordero no tiene derecho a existir y que, básicamente, fue creado para ser devorado por él.

¿Cómo han sido acogidas en Occidente sus peticiones de ayuda?

No estoy del todo seguro de que Occidente haya recibido nuestro mensaje de socorro. Incluso si les ha llegado, no hemos tenido una respuesta positiva. Después de todo, ¿quiénes somos nosotros y qué significamos para el Occidente secularizado y capitalista, que probablemente ni siquiera sea consciente de nuestra existencia? Los medios occidentales apenas son conscientes de aquello por lo que hemos pasado; así pues, no han llevado a cabo la cobertura de las graves violaciones de los derechos de las minorías étnicas y religiosas no musulmanas en Irak en calidad de crímenes de genocidio, por su perpetración regular y sistemática.

Sólo ha habido declaraciones de condena y denuncias por parte de algunos gobiernos occidentales. La consecuencia ha sido el descenso del número de cristianos en Irak, de 1,5 millones a tan sólo 300.000, en una década. Más allá del apoyo moral y financiero de las iglesias y de las organizaciones internacionales humanitarias, cuyos esfuerzos apreciamos enormemente, ningún Estado occidental nos ha ofrecido ayuda humanitaria.

¿Cree que lo que busca el yihadismo es una limpieza étnica en la zona?

En efecto. Lo que los yihadistas están buscando es una limpieza étnica y religiosa de minorías religiosas y étnicas no musulmanas. Esto queda plenamente patente en la desaparición de estas minorías de las grandes ciudades de Irak y en áreas, como las llanuras de Nínive, donde solían constituir una mayoría y en las que habían existido durante milenios. ¿Qué ha sucedido con los cristianos y otras minorías étnicas y religiosas en Basora, Bagdad y Mosul? ¿Acaso están de picnic o algo por el estilo? ¿Se han tomado unas cortas vacaciones para regresar en una semana o en un mes? La experiencia histórica nos dice que los cristianos desplazados nunca han podido regresar a las áreas y pueblos de los que se les echó.

¿Era posible, antes del ascenso del Estado islámico, predicar en libertad  la palabra de Dios en Irak?

A lo largo de los siglos, hemos estado siempre en el punto de mira por nuestras creencias cristianas, sin haber llevado a cabo ninguna labor misionera, ni explícita ni implícita. Esto ha sido así antes y después del ascenso del ISIS. Así las cosas, ¿qué ocurriría si lleváramos a cabo abiertamente una labor misionera? El único modo que tenemos de extender la palabra de Dios es viviendo al Señor Jesucristo en los detalles de nuestra vida cotidiana, en nuestra interacción con nuestro entorno inmediato y lugar de trabajo.

¿Por qué este Islam radicalizado ha declarado la guerra a Occidente?

El Islam radical sólo ve el mundo a través de sus estrechas miras. Un mundo en el que no hay lugar para cualquier cosa que sea incompatible con su cultura e ideología lúgubres, basadas en la matanza, el saqueo y el desplazamiento forzado. Cree que tiene un mensaje que dar a través de la islamización de todo el orbe. A pesar de los gobiernos seculares, los movimientos liberales y la orientación secular de la gran mayoría de la gente en Europa occidental, la única imagen que ve el islam radical es una Europa cristiana que ha de ser convertida y utilizada para su objetivo de convertir al mundo entero. 

¿Se ve mejor a Dios en medio del sufrimiento?

En tiempos de crisis y aflicción, la gente recurre a Dios para aliviarse del sufrimiento, la injusticia y la miseria que experimenta, cuando no tiene otro remedio. Algunos de ellos consideran que Dios les ha abandonado y se ha olvidado de ellos. Otros siguen viéndole como un redentor y un salvador que se manifestará tarde o temprano. Esto es lo que nosotros predicamos y aquello a lo que exhortamos.

¿Qué ha aprendido de las experiencias de sus fieles cristianos?

Lo que he aprendido de mis fieles es que somos un pueblo y una iglesia que está siempre en movimiento. Vamos siempre tras nuestra patria a causa de nuestra fe, sin ni siquiera ser capaces de soñar con tener una patria regida por una constitución justa y unas leyes que traten a todos por igual. Ésta es la cruda realidad en Irak hoy en día. Sin embargo, puesto que llevamos nuestra fe con nosotros donde quiera que vamos, nuestro desafío consiste en conservarla ante los modernos movimientos seculares del mundo actual, donde las iglesias y los monasterios están desiertos o han sido convertidos en lugares turísticos.

¿Cree en esa frase, atribuida a Tertuliano, que dice: «sangre de mártires, semilla de iglesia»?

Probablemente, el dicho de Tertuliano sólo se aplique a la situación de la Iglesia y del cristianismo durante las grandes persecuciones. Basándonos en los hechos históricos de la Iglesia oriental, descubrimos que donde quiera que fuera perseguida, pronto florecía en otro lugar, como ocurrió con la expansión del cristianismo en Persia, Magnolia, Afganistán, etc. Hoy, a pesar de ser una iglesia testimonial y mártir —a pesar de la sangre de sus mártires derramada por todo Oriente Medio—, está siendo desraizada de su patria sin florecer y crecer en los alrededores simplemente porque la estrangulan ideologías radicales.