Mireille al Farah: «En Siria nosotros, los cristianos, estamos viviendo los primeros días del cristianismo»

Mireille al Farah: «En Siria nosotros, los cristianos, estamos viviendo los primeros días del cristianismo»

«La mayoría de los cristianos en Siria prefieren morir a renunciar a su fe»
«La situación en el país es crítica. Los padres nunca salen a la calle juntos, para que los hijos no queden huérfanos»
«Cuando ocupan una ciudad donde hay familias cristianas les obligan a convertirse al islam, y si se niegan los decapitan o los crucifican»
«Los cristianos hemos existido aquí desde siempre. Es nuestra tierra »
Confiesa llorar por los perseguidos al comulgar: «lo que nos da fuerzas es la oración»

Golpeada su familia por la guerra y el yihadismo, vive en España sin poder regresar a Siria. Ante de participar en el Congreso #WeAreN2015, nos confiesa que llora al comulgar por los perseguidos en su país: «los padres nunca salen a la calle juntos, para que los hijos no queden huérfanos».

MasLibres.org / WeAreN2015.- Mireille al Farah (Damasco, Siria, 1979) es una de las muchas grandes voces de cristianos perseguidos que escucharemos en el I Congreso Internacional sobre Libertad Religiosa Todos Somos Nazarenos #WeAreN2015, que se celebra en Madrid, organizado por MasLibres.org con el patrocinio de HO y CitizenGO, desde este viernes 17 y hasta el domingo 19.  Estaba en Barcelona en 2011, cuando estalló el conflicto sirio, y no ha podido regresar a su país. Su madre y sus hermanos viven ahora con ella en España. «La situación de los cristianos y de las minorías en Siria no es nada segura ahora. Los yihadistas e islamistas persiguen a los cristianos de forma cruel. Cuando ocupan una ciudad donde hay familias cristianas les obligan a convertirse al islam, y si se niegan los decapitan o los crucifican. Pues sí, hermanos míos, ahora en Siria nosotros, los cristianos, estamos viviendo los primeros días del cristianismo. La mayoría de los cristianos prefieren morir a renunciar a su fe»

Cuenta que «la situación en el país es crítica, sea para cristianos o sea para cualquier persona: conozco a parejas recién casadas, que tienen hijos. Y nunca salen a la calle los dos juntos, sale la madre o sale el padre, para que los hijos no queden huérfanos».

«Teníamos todo -cuenta Mireille-. Ëramos un país rico, íbamos muy bien. Antes, (Siria) era uno de los países más respetuosos en cuanto a libertades religiosas, los cristianos hemos existido aquí desde siempre. Primero estaban los paganos, luego estaban los paganos y los judíos, luego los cristianos. Después, llegaron los musulmanes. Eso tienen que entenderlo. Es nuestra tierra» .

Dice que su familia, cuando aún vivían en Siria en medio del conflicto, no renunció a seguir profesando su fe, y a pesar del riesgo seguían yendo a misa. Reconoce que esa fuerza la da el Espíritu Santo y las enseñanzas de Jesús, que ya avisó de que los cristianos serían perseguidos en su Nombre. Confiesa que llora, aquí en España, cuando toma la comunión en Misa, porque se acuerda de sus familiares y amigos cristianos en Siria que arriesgan la vida por lo mismo que ella aquí hace con normalidad.

Narra la entrada de los yihadistas en las poblaciones: entran de noche, separan a los hombres de las mujeres, los obligan a elegir entre la conversión al Islam, pagar un tributo muy elevado, o la muerte por decapitación o crucifixión. A las mujeres normalmente no las ejecutan, pero pasan a ser humilladas y violadas, y a las niñas las venden como esclavas sexuales, incluso con 8 años.

En los actuales momentos de guerra y persecución que viven los cristianos en Siria, Mireille reconoce que «lo que nos da fuerzas es la oración, es nuestra arma para enfrentarnos a lo que está pasando» . 

¿Cómo era la Siria de antes de la guerra? 

Antes de la guerra teníamos todo, éramos un país rico, íbamos muy bien. Siria era uno de los países más respetuosos en cuanto a libertades religiosas, los cristianos hemos existido aquí desde siempre. Históricamente, primero estaban los paganos, luego estaban los paganos y los judíos, luego los cristianos. Después, llegaron los musulmanes. Eso tienen que entenderlo. Es nuestra tierra. 

¿Había convivencia pacífica entre las diferentes religiones?

Siria tiene una sociedad multiconfesional, 17 confesiones diferentes, y hemos siempre convivido en paz. En la escuela éramos musulmanes, cristianos y judíos en la misma clase, sentados en el mismo banco. Y así era en todas partes. Yo personalmente, y muchos otros como yo, he llevado siempre colgada mi cruz, nunca he tenido miedo o preocupación de declarar ni de practicar mi fe.

 ¿Por qué se ha llegado a este odio contra los cristianos?

Ahora, y lo digo con pena en el corazón, la situación de los cristianos y de las minorías en Siria no es nada segura ahora. Los yihadistas e islamistas persiguen a los cristianos de forma cruel. Cuando ocupan una ciudad donde hay familias cristianas les obligan a convertirse al islam, y si se niegan los decapitan o los crucifican. En Siria, nosotros, los cristianos, estamos viviendo los primeros días del cristianismo. La mayoría de los cristianos prefieren morir a renunciar a su fe. 

¿Ha golpeado la tragedia de cerca a tu familia?

Mi padre tuvo que abandonar su tienda, y el Estado Islámico mató a sus empleados, aunque él, por milagro, consiguió huir de la ciudad. Los empleados eran musulmanes, los mataron porque su jefe era cristiano. Ahora él ha quedado traumatizado, no se fía de nadie. La muerte está en cada calle, en cada esquina: otro de mis tíos murió el año pasado, herido mortalmente por la metralla de un mortero.

¿Sigues conservando amigos musulmanes? ¿Qué te dicen?

Tengo amigos musulmanes y judíos, no tengo problemas con ellos, son moderados. Pero hay barrios ocupados totalmente por los islamistas y la gente que vive allí que tiene que escoger, y se pone del mismo bando para salvarse.

Con tus amigos cristianos de Siria mantienes el contacto y rezas el rosario por videoconferencia con ellos… 

Tenemos una cadena de oración que funciona las 24 horas, desde la comunidad de la iglesia de Hanania, en Damasco, que fue donde se convirtió San Pablo. Así, mantenemos unidas nuestras comunidades cristianas, lo que se han quedado en Siria y los que nos hemos marchado, y juntos rezamos el rosario por la paz.

¿Cómo mantiene uno la fe entre tanto horror?

Creo que esa fuerza nos la da el Espíritu Santo. Sabemos que ser cristiano puede llevarte a ser perseguido. Lo dijo Cristo, os perseguirán a causa de mi Nombre. 

Dices que cuando vas a misa aquí en España, no puedes contener las lágrimas. ¿Por qué?

Inevitablemente pienso en mi familia que sigue en Siria y que no ha renunciado a su fe a pesar de todas las dificultades. Siguen yendo a misa y arriesgan su vida para hacerlo. Y mientras yo aquí puedo libremente vivir mi fe, ir a la iglesia, como antes de la guerra podía hacerlo en Siria.

¿Qué has aprendido de la guerra?

Quizás a perdonar. Perdonar al agresor o querer al enemigo es una misión difícil pero yo siempre pienso en Jesús, quien perdonó a los que le querían matar en la cruz. Si lo ha hecho Jesús, el creador de este mundo, ¿por qué no lo hago yo también? Yo sé que estos agresores no son conscientes del mal que hacen. Creo que nos necesitan, nuestra ayuda y nuestras oraciones para que venga Dios y les haga ver la verdadera luz. 

 ¿Volverá Siria a ser lo que fue, o es imposible después de lo que ha sucedido?

 Yo tengo esperanza. Hemos sobrevivido a otras épocas de persecución. Esto se va a solucionar tarde o temprano. ¿Cuándo? No lo sé, pero lo importante es que cuando acabe no quede odio, que nos mantengamos unidos.