El grito silencioso que Rajoy no quiere escuchar

El grito silencioso que Rajoy no quiere escuchar

Un artículo de Gádor Joya

El doctor Nathanson llegó a practicar unos 75.000 abortos en Estados Unidos en los años setenta, y posteriormente comprendió por medio de la ecografía que lo que había hecho no era ni más ni menos que acabar con la vida de miles de seres humanos. Se convirtió en un defensor del derecho a la vida de estos niños y grabó un vídeo que ha dado la vuelta al mundo: “El grito silencioso”. En él se puede ver la expresión de dolor que muestra el feto cuando se le practica un aborto. El dolor de un ser humano que está siendo descuartizado sin piedad.

Estos días estamos viendo cómo vuelve a la actualidad un tema que Rajoy creía haber dado por zanjado dejando caer al señor Gallardón: el aborto. Tal vez las elecciones andaluzas y los malos pronósticos para las municipales le han hecho darse cuenta de que este tema importa más a los españoles de lo que él y Arriola pensaron en un principio. Tal vez por eso ha buscado apoyos en todos aquellos sectores que puedan darle un empujón, y haya intentado algunas maniobras contra diputados que quieren ser coherentes, maniobras que por cierto no ha llevado a cabo con otros como Monago, Celia Villalobos o Cristina Cifuentes.

Hace unos días, en un intento de volver a torear a los españoles se metieron en un jardín dialéctico del que han intentado salir como han podido. “El aborto no es un derecho”, dice Alonso, lo vamos a borrar del texto, pero en España se seguirá abortando por derecho. “En ningún sitio se dice que el aborto es un derecho”, dice Catalá, y por eso no hay que cambiar nada. Los españoles hemos vuelto a recordar lo traidor que ha sido este Gobierno y la iniquidad de muchos de sus miembros que ahora guardan silencio o cambian de postura para mantener su sillón. España ha vuelto a revivir aquel día en el que Rajoy, en un acto de cobardía sin precedentes intentó liquidar el tema a las puertas de Ifema, en plena calle y sin previo aviso.

Este martes se vota en el Congreso algo que, efectivamente, el Partido Popular llevaba en su programa. El “derecho” al aborto de las menores se mantendrá intacto, sólo que tendrán que “ejercerlo” con el conocimiento de sus padres. El hijo que llevan dentro seguirá estando indefenso ante la mirada indiferente de miles españoles que lo aceptarán como un mal menor y con el voto a favor que emitirán muchos diputados, intentando tapar sus oídos para no oír el grito de los niños que seguirán muriendo por culpa de una ley que ellos han colaborado a mantener.

El señor Rajoy tendrá que seguir escuchando este grito silencioso por más que le pese, que se volverá más atronador el día, que espero esté cerca, en el que los españoles le den la espalda y se quede a solas con su conciencia. Ojalá entonces recupere su dignidad si es que algún día la tuvo, y, como hizo el doctor Nathanson, sea capaz de desagraviar a todos aquellos que no llegaron nunca a ver la luz por su culpa.

Gádor Joya