Actúa vía CitizenGO: ¡Basta ya de profanaciones en los lugares de culto mexicanos!

Actúa vía CitizenGO: ¡Basta ya de profanaciones en los lugares de culto mexicanos!

La Catedral de Hermosillo ha sufrido dos asaltos sacrílegos en el último mes, y otro la de Tabasco
“Manifiestan intolerancia y un triste desprecio al derecho humano fundamental de libertad de religión”, señalan los obispos
Subrayan el deber del Estado de hacer efectivo el ejercicio del derecho a la libertad religiosa y de culto
Actúa, firma en CitizenGO: ¡Basta ya de profanaciones!

La Catedral de Hermosillo ha sufrido dos asaltos sacrílegos en el último mes, y otro la de Tabasco. Los obispos urgen proteger la libertad de culto, frente a la “intolerancia y triste desprecio al derecho humano fundamental de libertad de religión”. ¡Actúa!

<--break->REDACCIÓN HO.- En la madrugada del pasado 20 de enero, la Catedral Nuestra Señora de la Asunción en Hermosillo (en el Estado mexicano de Sonora) sufrió un ataque sacrílego, en el que los vándalos, tras entrar en el templo abriendo un boquete, abrieron el sagrario y tiraron al suelo al Santísimo; también y dañaron las imágenes del templo: arrojaron al suelo la imagen de la Virgen de Guadalupe y le quitaron la corona a la Virgen del Perpetuo Socorro.  El Pbro. Marcelino León señaló que también volcaron hacia la pared todos los santos, entre otras acciones reprobables: “Cosas muy feas. Un desastre hicieron en toda la Catedral. Hay que hacer de verdad oración para parar estas atrocidades”, apuntó.

Explicó que los responsables de las acciones entraron por un agujero que hicieron a una puerta de hierro, por lo que el pasado martes no se ofició misa de 7, pues al llegar ese día se percataron del desastre que imperaba en el recinto religioso.

Este es el segundo asalto que se produce contra esta Catedral en un mes: en diciembre de 2014, dañaron una imagen de la Virgen de Guadalupe, a la que le arrancaron una mano. La imagen, que según autoridades de la Arquidiócesis tenía casi un siglo, no pudo ser restaurada. 

Respecto al último ataque, y en declaraciones a un diario local, el arzobispo José Ulises Macías Salcedo explicaba: "Algunas imágenes están volteadas, las pusieron de espaldas, el sagrario lo abrieron, no sé exactamente qué más hicieron", y añadió que "el Santísimo, bendito sea Dios, no se lo llevaron, pero sí está fuera del sagrario, estaba caído".

El Episcopado urge a las autoridades que protejan el derecho a la libertad de culto

El Episcopado mexicano se ha unido al dolor de la Arquidiócesis de Hermosillo por los reprobables actos vandálicos perpetrados en la Catedral de la ciudad. A través de un comunicado firmado por la Presidencia de la Conferencia Episcopal Mexicana, afirman que “las connotaciones de lo sucedido manifiestan intolerancia y un triste desprecio al derecho humano fundamental de libertad de religión”.

"En una sociedad plural como la nuestra -indican- es indispensable comprender que el derecho a la libertad de pensamiento y expresión, al igual que en el caso del derecho de libertad de religión, conlleva el deber del Estado de hacerlos realmente efectivos en todos los ámbitos sociales y culturales, además de la obligación que tenemos todos de respetar los derechos de los demás".

Finalmente, al tiempo que elevan súplicas por la “conversión de quienes han cometido estos hechos sacrílegos”, expresan su “confianza en que las autoridades civiles harán lo posible para dar con los culpables y sancionarlos conforme al derecho, a fin de asegurar a todos una convivencia pacífica”.

Los derechos constitucionales en México establecen que “nadie sea molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones”, y en referencia al de libertad religiosa que implica respeto a las creencias y cultos, es evidente que fueron violados por quienes irrumpieron en la Catedral.

Profanación también en la Catedral de Tabasco

Por otro lado, el Padre Agustín, vicario en la Catedral de Tabasco, informó que en la madrugada del 24 de enero pasado algunas personas hicieron destrozos en una puerta del templo, entraron y tiraron el Santísimo, robaron la Corona de San José y las alcancías; también golpearon y rompieron el Cristo. Ante ello, pidió a los feligreses hacer oración.