Fernando, ejemplo de vida: "¿Acaso mi hijo no tiene el mismo derecho a vivir que cualquier otro?"

Fernando, ejemplo de vida: "¿Acaso mi hijo no tiene el mismo derecho a vivir que cualquier otro?"

Fernando nació con menos de 25 semanas de gestación y 740 gramos de peso
"Un gran luchador, un niño maravilloso con sus manitas pequeñas, su cabecita redonda y una nariz perfecta. Mi hijo con tan sólo cinco meses y pico estaba vivo"
"Fernando era y es un ejemplo de vida, una oportunidad para hacer ver al mundo que existe vida desde la concepción"
"Tener un hijo prematuro es una carrera de fondo con demasiados obstáculos, pero de repente un día ves la luz al final del túnel"
"Respetemos la vida, respetemos a las personas y hagámoslo por encima de nuestro mal llamado derecho a la libertad de elección"

Nacido gran prematuro, con 24 semanas y 740 gramos de peso, cuando la ley española ni siquiera le reconocía la categoría legal de “resto humano”, Fernandito sigue dando un incontestable testimonio. 

REDACCIÓN HO.-Fernando,  un ‘bebé milagro’ que nació en la semana 24 de gestación, ha conmovido a miles de personas a través de las redes sociales, y sigue dando testimonio  de sus ganas de vivir.  Si las cosas hubieran salido como estaban previstas, Bosco y Blanca le habrían tenido el próximo mes de junio; sin embargo, a veces Dios tiene otros planes para nosotros, y así el pasado 2 de marzo, cuando pesaba menos de tres cuartos de kilo y aún la ley española ni siquiera le reconocía la categoría legal de “resto humano” (la reconoce a los fetos a partir de a las 28 semanas de gestación) vino al mundo Fernando, su tercer hijo.

Desde el primer día, Bosco y Blanca se dieron cuenta de que el ejemplo de superación de su hijo podía ayudar a tantas chicas que, desanimadas y desesperanzadas, a veces solas y sin ningún apoyo familiar, deciden poner fin a su embarazo eliminando a su hijo. Con este objetivo, y con el de pedir oraciones para Fernando, comenzaron el hashtag #rezoporfernando, que ha alcanzado miles de impactos en las redes sociales y que ha dado la vuelta al mundo. Blanca escribe, como orgullosa madre, un conmovedor testimonio en Infovaticana, que ofrecemos a continuación:

Hace menos de nueve meses descubrimos con alegría que estaba embarazada de nuevo. Siempre quise formar una familia y siempre quise tener hijos, aunque nunca imaginé que antes de cumplir cuatro años de matrimonio tendría ya tres niños maravillosos.

Blanca, la mayor, acaba de cumplir tres años. Bosco cumplió dos hace apenas quince días y Fernando, el pequeño, tiene ya tres meses. Y es con Fernando, Fernandito como ya le conoce todo el mundo con quien empieza esta historia.

Como decía entes, hace menos de nueve meses supimos que seríamos padres por tercera vez. Mentiría si dijera que no nos preocupó como seríamos capaces de salir a delante con tres niños tan pequeños, pero, sin duda, la emoción y la felicidad de ser padres de nuevo supera cualquier miedo.

Los primeros meses de embarazo fueron bien hasta que todo se complicó y tras varias semanas en reposo me ingresaron en el Hospital Universitario de la Paz. Tres días más tarde nacía Fernando con menos de 25 semanas de gestación y 740 gramos de peso.

Fernandito quería salir y yo no pude evitarlo. Tardé más de cuarenta y ocho horas en conocerle. Fueron días difíciles que pude superar gracias al apoyo de mi marido y mi siempre mejor amiga, mi madre.

La primera vez que vi a Fernando me sorprendió. Pensaba que sería más pequeño, menos niño que mis otros dos hijos. Sin embargo, tras el cristal de la incubadora, descubrí a un gran luchador, un niño maravilloso con sus manitas pequeñas, su cabecita redonda y una nariz perfecta. Mi hijo con tan sólo cinco meses y pico estaba vivo.

Me dieron el alta, regresé a casa y dejé a Fernandito en manos de médicos y enfermeras. Mis otros dos hijos no entendían nada, el pequeño no me hablaba y la mayor lloraba y protestaba por cualquier cosa. Tardamos más de un mes en hacerles comprender que, si Mamá no había estado para darles un beso de buenas noches, era porque había nacido su hermano pequeño.

Unos días después, cuando Fernandito tenía menos de una semana, Bosco, mi marido, con lágrimas en los ojos me dijo que todo saldría bien, que Fernando saldría adelante y que antes o después estaría en casa con nosotros. ¿Cómo no iba a sobrevivir? En él había vida, era un gran luchador dispuesto a todo por quedarse con nosotros.

Fue entonces cuando recordamos un video que vimos juntos unos días antes de que naciera Fernando. Un video en el que mostraban como niñas y mujeres abortaban en una clínica de Madrid con veinte y veinticinco semanas de embarazo.

Recuerdo ver ese video y echarme a llorar viendo como asesinaban a niños como el que yo llevaba dentro.

Siempre hemos estado en contra del aborto porque siempre hemos creído que hay vida desde el principio, y ahora, más que nunca hemos podido ver como esa vida es real, como esos niños que muchos no consideran personas hasta que nacen, son fuertes, son luchadores, están vivos, lloran y quieren salir adelante.

Y por todo ello, mi marido me propuso contar nuestra historia, contar la historia de Fernandito y hacerlo a través de las redes sociales. Nunca me imaginé hablando de mi hijo en internet, colgando fotos y desvelando nuestra intimidad. Sin embaego, mi marido tenía razón. Fernando era y es un ejemplo de vida, una oportunidad para hacer ver al mundo que existe vida desde la concepción.

Y así es como empezó en twitter @bpelayom y #rezoporfernando. Una cuenta a través de la cual hemos recibido el apoyo de miles de personas a las que estaremos siempre agradecidas.

Este es el proyecto personal de mi marido. Un reto que no siempre es fácil llevar a cabo, porque son muchos los días que hemos llegado a casa destrozados, tristes y apenados por nuestro hijo. Y a pesar de ello, Bosco siempre ha encontrado tiempo, ánimo y fuerzas para escribir y contar hasta el mínimo avance.

Admiro a mi marido y lo hago por su entereza, por su esperanza y por su fe. No es fácil vivir todo lo que hemos vivido, mantenerse y mantenerme a flote, apoyarme y seguir dando ejemplo de cómo Fernando está vivo, lucha y es persona.

Nuestro mundo ha dado un giro de 360 grados. Todo aquello a lo que dábamos importancia ya no la tiene porque, sin duda, Fernandito está por encima de todo.

Vivimos en una montaña rusa, hay días buenos en los que creemos que queda poco para tenerle en casa. Otros, los duros, salimos de la UCI con lágrimas en los ojos sin saber que va a pasar con él.

Hemos pasado por todo tipo de complicaciones, corazón, pulmón, vista etc. Y ahora, Fernandito centra sus esfuerzos en aprender a respirar.

Tener un hijo prematuro es una carrera de fondo con demasiados obstáculos, pero de repente un día ves la luz al final del túnel y te das cuenta de que pronto, muy pronto, tu hijo estará en casa.

Es un camino duro que aún seguimos recorriendo, pero no podemos dar más que gracias a Dios por nuestras respectivas familias que se desviven por nosotros, por tener a Blanca y a Bosco que nos alegran los días difíciles, por los miles de conocidos y desconocidos que nos apoyan y por el magnífico equipo de la Paz, esos ángeles de la guarda que cuidan con cariño diariamente a nuestro hijo.

Estoy convencida de que Fernando saldrá adelante, que aprenderá a respirar y a comer, que llegará a casa, conocerá a sus hermanos crecerá, andará, hablará y reirá.

Y estoy convencida de ello porque tenemos fe ciega en él y en Dios. Pero para todos aquellos que no crean en Dios, sólo puedo decirles que tengan fe en la naturaleza y en el instinto de supervivencia del hombre. Estos niños son vida y prueba de ello es que sobreviven.

Respetemos la vida, respetemos a las personas y hagámoslo por encima de nuestro mal llamado derecho a la libertad de elección.

Soy madre y soy católica, pero sobre todo soy la que soy porque respeto y defiendo el derecho a vivir por encima de cualquier creencia, educación o ideología.

Blanca Pinedo Texidor.

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