Boko Haram amenaza: sólo liberará a las niñas secuestradas a cambio de sus terroristas

Boko Haram amenaza: sólo liberará a las niñas secuestradas a cambio de sus terroristas

Firma la petición en HO: urge la actuación internacional por la libertad de las menores
Los yihadistas de Boko Haram prosiguen su campaña de limpieza de cristianos en el norte de Nigeria
El terror es cotidiano: queman las iglesias, secuestran y violan a las mujeres y niñas...
Tenemos una deuda de gratitud con todos los que sufren persecución
No podemos olvidarnos de ellos: exige a la comunidad internacional que tampoco lo haga

El líder de la secta nigeriana difunde en un vídeo sus condiciones. Asegura que las muchachas han sido ya convertidas al Islam. Firma la urgente petición en HO: presiona por la urgente liberación de las más de 200 menores sometidas a todo tipo de atrocidades. 

REDACCIÓN HO.- Los terroristas de la milicia islamista nigeriana Boko Haram han difundido un nuevo vídeo, en el que aseguran que las más de doscientas niñas secuestradas el pasado 14 de abril en un internado de Nigeria, sometidas desde entonces a todo tipo de torturas y atrocidades -entre ellas la violación-, solo serán liberadas a cambio de sus miembros presos en las cárceles del país. 

En la grabación, recogida por la agencia AFP, el líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, reconoce que las jóvenes, cuyo paradero sigue siendo desconocido, han sido convertidas al islam. Las imágenes, divulgadas en Maidiguri, capital de Borno, muestran a un centenar de niñas aparentemente recitando fragmentos del Corán y haciendo declaraciones de fe, ataviadas con el hiyab (vestimenta femenina islámica) y rodeadas de vegetación.

Firma en HO: actúa por la urgente liberación de estas niñas

Cristianos perseguidos

El caso ha abierto los ojos sobre un fenómeno muy silenciado en los medios de comunicación, pese a ser tan alarmante como creciente en pleno siglo XXI: la persecución de los cristianos en el mundo, que aumenta allí donde triunfa el islamismo radical. La espeluznante situación que estos días e vive en Nigeria es un buen ejemplo.

Los yihadistas de Boko Haram han lanzado su campaña de limpieza de cristianos en el norte de Nigeria, que persigue el exterminio de la población no musulmana en la región. El terror es cotidiano: queman las iglesias, secuestran y violan a las mujeres y a las niñas, y en muchos casos las propias autoridades musulmanas miran para otro lado.

Tenemos una deuda de gratitud con todos los que sufren persecución y responden únicamente con el testimonio de Cristo. Tratando de poner paz y reconciliación allí donde campa la violencia, son los nuevos mártires del cristianismo. No podemos olvidarnos de ellos, y debemos exigir que la comunidad internacional tampoco lo haga.

Firma en HO: actúa por la urgente liberación de estas niñas

Fracaso constante de las negociaciones

El pasado 14 de abril, hombres fuertemente armados asediaron una escuela en Chibok –en el estado norteño de Borno– y secuestraron a más de dos centenares de estudiantes. Desde entonces, la comunidad internacional se ha volcado pidiendo la liberación de las niñas secuestradas. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha activado la campaña #Bringbackourgirls (Traed de vuelta a nuestras niñas), que reivindica la puesta en libertad de las víctimas. En España, miles de ciudadanos han  firmado ya la petición de HazteOir.org, dirigida al secretario general de Naciones Unidas, para procurar sin dilaciones la liberación de las menores.

Históricamente, las negociaciones entre la milicia y el Gobierno de Nigeria siempre han caminado por el alambre del desastre. Ya en noviembre de 2012, el grupo armado había establecido sus primeras demandas para iniciar conversaciones de paz con el Ejecutivo y poner así fin a una sangría humana que, entonces, ya amenazaba la estabilidad del país africano. Entre las principales reclamaciones del grupo terrorista se encontraba que ambas partes se trasladaran a Arabia Saudí para desarrollar el armisticio, que el exmandatario Muhammadu Buhari se involucrara en el proceso, así como la detención inmediata de Ali Modu Sheriff, exgobernador local (y acusado de ser la mano negra detrás del grupo en sus comienzos). De igual modo, a mediados del pasado año, Boko Haram rechazó la idea de una amnistía contra sus miembros por parte del Gobierno de Nigeria, a quien acusó de cometer «atrocidades» contra la comunidad musulmana.

Entonces, el presidente, Goodluck Jonathan, apostaba por la creación de un equipo de expertos para valorar la viabilidad de un perdón público al grupo islamista. Sin embargo, y a pesar de los más de 5.000 muertos ocasionados por los rebeldes, la milicia prefiere optar por el victimismo. «Sorprendentemente, el Gobierno nigeriano habla de otorgarnos una amnistía. ¿Qué mal hemos hecho? Por el contrario, somos nosotros los que deberíamos dar el perdón», aseguró entonces en un comunicado Abubakar Shekau, el enigmático líder de la milicia.

Los problemas de la negociación

La posibilidad de conceder un indulto al grupo armado o un canje por prisioneros suscita cierta polémica entre los actores en conflicto. Éste es el caso de la sección juvenil de la Asociación Cristiana de Nigeria, quien advierte al mandatario nigeriano de que cualquier acuerdo con el grupo islamista «encendería la rabia religiosa»

Por un lado, ante lo complicado de establecer una clara línea de comando en la facción islamista. Por ejemplo, el autor de la oferta a finales de 2012, realizada en inglés (un idioma inusual de la guerrilla), se hacía llamar Abu Mohammed Ibn Abdulaziz, pese a que el seudónimo de batalla de todos los portavoces de Boko Haram es Abu Qaqa. 

Segundo, ante lo desastroso de experiencias pasadas: A mediados de 2011, el presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, ya mostró su disposición a entablar negociaciones con los rebeldes islamistas. En aquel momento, el mandatario (que recordó el éxito de la amnistía general decretada, en 2009, contra los grupos rebeldes de la Delta del Níger para su incorporación a la sociedad civil) aseguró que «ningún Gobierno quiere asesinar a los ciudadanos de su propio país», por lo que «la mejor opción siempre es negociar». Sin embargo, ambas partes nunca llegaron a sentarse en la mesa de negociaciones.

Y tercero, porque la cabeza pensante que en el pasado ha sido designada por la milicia como uno de sus interlocutores gubernamentales, el exmandatario Muhammadu Buhari, ya ha demostrado su negativa a «conversar con terroristas».