Minorías, víctimas del odio en Pakistán: los exiliados dan testimonio

Minorías, víctimas del odio en Pakistán: los exiliados dan testimonio

Los autores citan numerosas intervenciones de la ONU sin respuesta
Entre los numerosos testimonios, el del oven cristiano Samson Barkat, víctima de una falsa acusación favorecida por la ley de la blasfemia
También el de jóvenes cristianas victimas del fundamentalismo islámico, rescatadas por la ONG World Vision in Progress

The Targeting of ‘Minority Others’ in Pakistan, publicado por la British Pakistani Christian Association, documenta los abusos que siguen sin respuesta por la ley de la blasfemia, las frecuentes violaciones de chicas cristianas e hindúes y el matrimonio islámico forzado.

REDACCIÓN HO.- Las minorías en Pakistán, ya sean étnicas, religiosas o políticas, son víctimas del odio, la discriminación, los prejuicios que hacen de su vida un infierno: así lo afirma un nuevo estudio comisionado y publicado por la British Pakistani Christian Association (BPCA), que reúne a los exiliados paquistaníes en el Reino Unido, Europa y otros países del mundo. El libro, titulado The Targeting of ‘Minority Others’ in Pakistan (La focalización de 'los otros, minorías en Pakistán), presenta un análisis de las políticas aplicadas en el país en las últimas décadas, y contiene numerosos testimonios como prueba de los argumentos expuestos. Una persecución de la que Asia Bibi se ha convertido en símbolo internacional. 

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Todos los beneficios generados con la venta del libro se destinarán a ayudar a las víctimas de esta persecución. El estudio cita las numerosas intervenciones de los organismos de la ONU, como el Consejo de Derechos Humanos, que han planteado interrogantes que siguen pendientes de respuesta. 

La ley de la blasfemia, instrumento de abuso 

“Muchas de las decisiones y actividades estatales y no estatales han facilitado las acciones que tienen como objetivo golpear a las minorías como los cristianos, los ahmadis, hindúes, baluchis, hazara Chiitas, sijs y muchos otros”, señala el estudio, citando en particular, la ley de la blasfemia, como uno de los principales instrumentos de abuso: se utiliza a menudo como una “trampa” para los cristianos y los hindúes.

Entre los testimonios que incluye el informe del BCPA, el del joven cristiano Samson Barkat, de Karachi, único cristiano que ha superado la prueba de acceso a los cadetes de la Policía. Algunos cadetes musulmanes, sus compañeros, comenzaron a provocarle por celos, para obligarle a renunciar. En enero de 2014 Samson, mientras escuchaba canciones religiosas cristianas en su coche, fue abordado y golpeado por otros cadetes. Uno de ellos sacó unas cuantas páginas del Corán de su bolsillo, las rasgó, y luego comenzó a llorar acusándolo de blasfemia. 

Los ejemplos de abuso contra las minorías, los frecuentes casos de violaciones de chicas cristianas e hindúes y el matrimonio islámico forzado: de estos, los últimos casos, son los de Komal Yousaf, cristiana de 15 años violada, obligada a convertirse al Islam y casarse con un musulmán, y la de Sobia, chica de 19 años de edad cristiana, de Lahore, secuestrada y obligada al matrimonio islámico con un musulmán rico, en cuya casa trabajaba como camarera. Ambas fueron rescatadas por la ONG World Vision in Progress (WVIP). “Los musulmanes en Pakistán creen que pueden utilizar a las jóvenes de las minorías religiosas cristianas como bienes de consumo”, dice el líder de WVIP, Farroukh Saif.

Los autores del estudio son Desmond Fernandes, especialista en el sistema educativo en Pakistán, erudito en genocidios, coautor de El sistema educativo en Pakistán: La discriminación y los ataques contra el "otro" (BPCA: Londres, 2014) y miembro de la Campaña contra la Criminalización de las ComunidadesNathaniel Lewis, investigador de la BPCA, colaborador para la revisión periódica del ACNUR para Pakistán, y del departamento de investigación de la Oficina Canadiense de Inmigración y Refugiados; el activista por los derechos humanos Faiz M. Baluch, estudiante de periodismo en la Universidad Metropolitana de Londres que trabaja con International Voice for Baloch Missing Persons. Ranbir Singh,  presidente del Grupo de Derechos Humanos hindú. Kavita Takechandani y el Dr. Rubina Greenwood, del Congreso Mundial Sindhi.