La guerra global contra los cristianos, silenciada por los medios

La guerra global contra los cristianos, silenciada por los medios

A través de sus viajes, el periodista pudo conocer a víctimas de la persecución anticristiana por todo el mundo
En la primera década del siglo XXI, 100 mil cristianos fueron asesinados cada año
Actualmente, el 80 % de las violaciones a la libertad religiosa las padecen los cristianos
"Hay que terminar con el silencio acerca de la persecución anticristiana"
"Hay acciones que podemos realizar y es necesario y urgente que lo hagamos”

John Allen, llama la atención sobre la mayor historia silenciada en el siglo XXI: "once cristianos son asesinados cada hora en algún lugar del mundo, siete días a la semana y 365 días al año, por su fe”.

REDACCIÓN HO.- Las numerosas noticias de ataques contra cristianos en diversos países del mundo aún no han sido percibidas por la opinión pública mundial en su verdadera dimensión, sostiene el periodista John Allen especializado en noticias sobre la Iglesia católica, quien recientemente publicó un libro que intenta llamar la atención sobre "la historia más grande jamás contada en el siglo XXI": La Guerra Global contra los Cristianos (The Global War on Christians). “No se necesita tener alguna convicción religiosa o interés confesional para darse cuenta de que la defensa de los cristianos perseguidos merece ser la prioridad número uno de la lucha por los Derechos Humanos en el mundo”, afirma el autor, en una entrevista concedida a la agencia CNA. 

De la misma manera como la persecución a los judíos disidentes en la Unión Soviética suscitó la preocupación mundial, o muchas personas se expresaron en contra del “apartheid” sudafricano en los años 80, Allen propone que hoy se reconozca que “los cristianos son el cuerpo religioso más perseguido en el planeta”.  Según explicó Allen en un artículo para el informativo británico The Spectator, muchas personas se preocupan por los hechos de violencia contra cristianos, pero estas noticias no se entienden si no se tiene en cuenta que son apenas pequeñas piezas de una situación mucho más grande y más grave. 

Según informes de la Sociedad Internacional para los Derechos Humanos, el 80 por ciento de todos los actos discriminatorios motivados por la religión están dirigidos contra los cristianos. El autor cita estudios que señalan actos de discriminación cometidos en 139 países desde 2006 a 2010.  La persecución religiosa no sólo está muy extendida, sino que es marcadamente violenta. Según alertó Allen, unos 100 mil cristianos dieron su vida en “situación de testimonio” cada año durante la última década, de acuerdo con información de Centro de Estudio sobre la Cristiandad Global del Seminario Teológico Gordon-Conwell en Massachusetts. 

“De ello resulta que 11 cristianos son asesinados cada hora en algún lugar del mundo, siete días a la semana y 365 días al año, por razones relacionadas con su fe”, denuncia. “En efecto, el mundo está siendo testigo del surgimiento de toda una nueva generación de cristianos mártires”, agrega el autor. 

Testigo de la persecución

El primer contacto de Allen con esta realidad ocurrió en 2001, cuando cubría el viaje a Ucrania de Juan Pablo II. Allí conoció a una pariente de un sacerdote católico de rito oriental, de la Iglesia greco-católica ucrania, que había sido asesinado en un gulag (campo de prisión) durante la era soviética. “Esa conversación me hizo dar cuenta de que el martirio es un aspecto muy propio del panorama cristiano contemporáneo”, declaró a CNA. Antes de eso, “como muchos católicos, cuando pensaba sobre el martirio, lo consideraba un hecho de los primeros siglos de la Iglesia, los primeros mártires cristianos bajo Nerón o Diocleciano”. 

En otros viajes sucesivos, Allen tuvo ocasión de conocer historias de persecución anticristiana y tomó conciencia de la escala y la dirección del problema. Para corregir esta falta de conocimiento sobre la dura realidad de los cristianos, el periodista se dio a la tarea de publicar el libro. Su objetivo era “poner fin al silencio sobre la persecución anticristiana y poner la cuestión sobre el mapa y sobre el tapete”. 

Una de las denuncias de Allen es la variedad de los orígenes de la persecución, que incluyen los movimientos radicales islámicos, pero también hinduistas y de otras corrientes ideológicas, y que no se limita a hechos de violencia, sino que también encuentra resonantes expresiones de discriminación en movimientos secularistas que pretenden disminuir la expresión religiosa, sobre todo católica, en Occidente. 

Estamos llamados a actuar

Además de alertar e informar sobre esta realidad, John Allen busca generar una respuesta en sus lectores. “No quiero simplemente que las personas se den cuenta, deseo que hagan algo al respecto”, declara. El autor propone una “política amplia” de los gobiernos sobre este tema, al igual que decisiones que tengan en cuenta el cuadro general del problema, como la de evitar apoyar actores que fomentan la persecución, y sugirió acciones concretas, como las donaciones en favor de los refugiados cristianos y la ayuda material a quienes han tenido que huir de sus tierras a causa de la violencia anticristiana, como los actuales casos de Iraq y de los rebeldes sirios. 

“No se sientan impotentes”, aconseja Allen al final de la entrevista. “No sientan que esta es una tragedia sobre la que no podemos hacer nada, porque hay acciones que podemos realizar y es necesario y urgente que lo hagamos”, concluye.