"El horario de Religión se incumple sistemáticamente", denuncia el obispo de Segovia

"El horario de Religión se incumple sistemáticamente", denuncia el obispo de Segovia

El horario establecido por ley de una hora y media semanal, es "sistemáticamente incumplido"
El obispo teme que esta situación empeorará si se deja en manos de las autonomías y los propios centros
Podría provocar una discriminación de la enseñanza religiosa.
La clase de Religión no es un privilegio de la Iglesia sino un derecho constitucional
"A quienes libremente solicitan tal enseñanza hay que garantizarles que sea impartida por profesores idóneos"

Monseñor Rubio presume que esta situación empeorará si se deja en manos de las autonomías y de los propios centros la determinación de horarios, que podría provocar una discriminación de la enseñanza religiosa.

REDACCIÓN HO.- El obispo de Segovia, Monseñor Ángel Rubio, ha advertido de que el horario lectivo mínimo de la asignatura de Religión Católica, establecido por ley en una hora y 30 minutos a la semana, es "sistemáticamente incumplido" por los centros de enseñanza, una situación que según ha presumido "empeorará" si se deja en manos de las autonomías y los propios centros la determinación de los horarios.

En su carta pastoral, dedicada a los profesores de Religión -materia a la que dedicó otra misiva en agosto-, ha manifestado que la competencia de fijar el tiempo de docencia, transferida a las administraciones autonómicas y a los centros, podría provocar una discriminación de la enseñanza religiosa. Su tratamiento, ha dicho, "podría no serlo en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales", como exige el Acuerdo de 1979 entre el Estado Español y la Santa Sede sobre enseñanza

No es un privilegio, es un derecho constitucional

El prelado segoviano ha insistido en que la clase de Religión no es un privilegio de la Iglesia sino un derecho constitucional y ha vuelto a confiar en que se subsanen los "importantísimos flecos" que presenta la reforma educativa (LOMCE). Mons. Rubio ha defendido que los profesores de esta materia son trabajadores de la enseñanza cuyos derechos laborales deben ser plenamente reconocidos y tutelados, pues de ese modo "se hace justicia a su labor y se dignifica su misión", y ha recordado que estos docentes ejercen la misión específica de formar a los alumnos en la doctrina y la Moral católicas, lo que exige una capacitación académica especial e identificación con los principios que enseñan.

"A quienes libremente solicitan tal enseñanza hay que garantizarles que sea impartida por profesores idóneos para ello. Es la autoridad de la Iglesia quien puede ofrecer tal garantía. No son los poderes públicos, ni las organizaciones sindicales, ni ninguna otra instancia quienes están en condiciones de garantizar la idoneidad del profesorado para impartir la Religión y la Moral católicas, es decir, la misión canónica. Esto es lo justo y lo propio de un Estado de derecho que tutela de modo positivo la libertad religiosa", remarca en su carta. El obispo ha valorado la "ejemplaridad" que muestran los docentes de Religión tanto en su labor educativa como en su integridad de vida y testimonio personal, así como en su afecto y fidelidad eclesial. Asimismo, ha asegurado ser consciente de las dificultades con que se encuentran y las "discriminaciones" que en ocasiones tienen que soportar. "No sólo en las aulas, sino a veces incluso con gestos de menosprecio u otras actitudes, que prefiero callar, en el mismo centro escolar", ha agregado.

Rubio, quien ha indicado que no obstante estas dificultades "no les arredran ni les echan atrás en su labor educativa", les ha transmitido que "Dios está con ellos" y que "están cumpliendo con una importante misión que la Iglesia les encomienda". "Están desempeñando un servicio a las familias, a los chicos y a la misma sociedad con su colaboración específica a la educación integral de la persona", ha proseguido. Para el prelado, la atención a los profesores de Religión "debería ser una de las prioridades" en la Diócesis, por lo que ha llamado a buscar el modo y los cauces mejores para ello y, sobre todo, para "mantener su ánimo elevado, su testimonio valiente del Evangelio en los centros, claro y decidido, su espiritualidad como maestros cada día más vigorosa y su específica cualificación profesional cada día más firmemente asentada".