LOMCE: sectores del PP temen que la alternativa a Religión se pueda convertir en una 'EpC 2'

LOMCE: sectores del PP temen que la alternativa a Religión se pueda convertir en una 'EpC 2'

La asignatura de Religión debe de ser de oferta obligatoria y de demanda voluntaria
Probablemente, las conversaciones entre el Ministerio y la CEE no han sido lo habituales y fluidas que habría sido deseable
En el primer encuentro, Gomendio ya se manifestó contra la obligatoriedad de la asignatura de Religión
Salvo aspectos concretos de libertad educativa, la LOMCE suma unanimidad en el rechazo

La Conferencia Episcopal ha denunciado que la actual LOMCE contraviene los acuerdos Iglesia-Estado. “Esta es peor que Zapatero” dijeron los obispos de la secretaria de Estado, Montserrat Gomendio, tras su primera reunión.

REDACCIÓN HO, por Luis Losada Pescador.- La asignatura de Religión debe de ser de oferta obligatoria y de demanda voluntaria. Es lo establecido en los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979. Durante muchos años el Gobierno incumplió el acuerdo educativo. Tampoco ahora se cumple plenamente. La Conferencia Episcopal ha denunciado que la LOMCE no cumple los Acuerdos porque la asignatura de Religión deja de ser obligatoria en Bachillerato. Queda como una mera optativa.

En el Ministerio de Educación argumentan que cuando se firmaron los Acuerdos, la asignatura de Religión tampoco era obligatoria en COU. Sin embargo, eso valdría para explicar la supresión de la obligatoriedad en segundo de Bachillerato, no en primero tal y como se planteó en la ‘non nata’ LOCE. Y en todo caso, es discutible que se puedan hacer equivalencias entre uno y otro Bachillerato.

Por otro lado llama la atención que el Ministerio haya sido tan escrupuloso en definir las asignaturas troncales y optativas de Primaria, Secundaria y Bachillerato y –sin embargo- haya sido tan laxo en Infantil, donde no hay ni siquiera una mención explícita de la asignatura de Religión.

Además, si en la LOCE la alternativa a la asignatura de Religión permitía una razonable alfabetización religiosa, la actual alternativa “corre el riesgo de convertirse en una EpC2”, a juicio de algunos sectores del PP. Y es que –probablemente- las conversaciones entre el Ministerio y la Conferencia Episcopal no han sido lo habituales y fluidas que habría sido deseable.

Es comprensible porque la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, dijo en su primer encuentro con lo obispos que no quería que la asignatura de Religión fuera obligatoria. Un obispo estuvo a punto de levantarse de la mesa y el comentario general fue: “esta es peor que Zapatero”. Además, conviene recordar que en la defensa parlamentaria de la Ley Wert, Gomendio no hizo especial énfasis en la asignatura: “Los temas ideológicos los cambiarán Uds. cuando lleguen, pero centrémonos en el grueso de la reforma”.

Unanimidad en el rechazo

Sí es cierto que el proyecto de ley, sin que se olviden cuestiones fundamentales y aún irresolutas como los de la protección a los objetores a EpC, la educación diferenciada o esta de la consideración que debe darse a la asignatura de Religión, cuenta con elementos que han sido aplaudidos por diversos colectivos cívicos al significar mejoras en aras de la de libertad educativa; entre ellos HO y Profesionales por la Ética, a raíz de temas como los de de garantizar el castellano como lengua vehicular en todo el Estado o la supresión de la ideológica asignatura de Educación para la Ciudadanía".

Pero finalmente lo que ha logrado la Ley Wert es el consenso en el rechazo. No gusta a los nacionalistas porque establece pruebas nacionales de evaluación. Tampoco gusta a la izquierda porque prima el esfuerzo y blinda la asignatura de religión en Primaria y Segundaria. Pero es que  tampoco convence a los populares que consideran que el ministerio de Educación ha sido poco “permeable” a sus propuestas. Por ejemplo, la Historia de la Filosofía desaparece como asignatura troncal. Y en general, toda la enseñanza clásica queda aparcada frente a una visión tecnocrática que no es la que el PP ha defendido en materia de Educación. “Las asignaturas tradicionales quedan en el limbo; el resultado será un empobrecimiento de la educación”, concluye uno de los diputados populares críticos con la reforma.