El odio religioso en República Centroafricana deja 3.500 casas quemadas

El odio religioso en República Centroafricana deja 3.500 casas quemadas

Se han producido "escenas apocalípticas", según el P. Gazzera
Más de 3.500 casas incendiadas, solo en la población de Bohong
Las luchas encarnizadas en Bossangoa han dejado en los últimos días al menos 60 muertos
Y más de 30 mil personas, el 80 por ciento de su población, ha huido

En la diócesis de Bouar, jóvenes musulmanes mostraron a los rebeldes qué edificios y centros debían incendiar y saquear. “No se ha incendiado ni una sola casa musulmana” señala el misionero italiano P. Aurelio Gazzera.

REDACCIÓN HO.- El misionero P. Aurelio Gazzera, en una conversación mantenida con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, habla de un empeoramiento dramático de la situación en la diócesis de Bouar, al norte de la República Centroafricana. "Durante los últimos días se han precipitado los acontecimientos y ha crecido la agresividad de los rebeldes", dice este carmelita italiano. Más de 3.500 casas han sido incendiadas solo en la población de Bohong. Continúa refiriendo que se han producido "escenas apocalípticas" con numerosos muertos, cuyos cadáveres aún siguen en las calles.

Desde agosto han llegado a Bozoum —donde se encuentra una de las cinco misiones de los carmelitas— 6.500 refugiados. Miles y miles de personas están huyendo, muchos de ellos están escondidos en la selva por miedo a los rebeldes, según refiere el padre Gazzera. "Están completamente traumatizados y lo han perdido todo".

Al menos 60 muertos. Más de 30 mil personas han huido

En varias poblaciones en torno a la ciudad de Bossangoa se han producido durante los últimos días luchas encarnizadas, en las que han muerto al menos 60 personas. Más de 30.000 personas —aproximadamente el 80 por ciento de la población— han huido. "La situación es confusa: por un lado se dice que los partidarios del derrocado expresidente Bozize han combatido con la alianza Séléka; por otro lado, un testigo ocular —huido a pie desde Bossangoa a Bozoum— me ha comentado que todo comenzó cuando la Séléka luchó con los jóvenes de esa población", expone Gazzera. Se trata de una «mezcla altamente peligrosa de diferentes grupos armados y una creciente disposición a la violencia de los rebeldes de Séléka», la alianza que en marzo de este año se hizo con el poder en el país.

"No se ha incendiado ni una sola casa musulmana"

El misionero, que desempeña su labor en la República Centroafricana desde hace veinte años, está muy preocupado por los crecientes conflictos entre musulmanes y cristianos. Hasta ahora, según Gazzera, la convivencia es buena; pero la llegada de rebeldes musulmanes de Sudán y del Chad, que solo hablan árabe, ha "destruido muchas cosas". En los asaltos de los últimos días, como es usual en los ataques de Séléka, "no se ha incendiado ni una sola casa musulmana". Incluso se han producido varios casos —continúa diciendo— en que jóvenes musulmanes mostraron a los rebeldes qué edificios y centros debían incendiar y saquear. «Es como si el golpe de Estado del pasado marzo hubiera sacado a flote lo peor que existe en el corazón humano», deplora este carmelita.

"La gente está muy cansada. El Estado está ausente"

"Resulta difícil decir cómo se desarrollará la situación», dice Gazzera. «Es posible que vuelvan a producirse luchas armadas. Pero en este caso, la reconstrucción duraría años: la reconstrucción de los edificios, pero también —lo que es más importante— la reconstrucción interior de las personas. La población está amargada, pero lleva su sino con gran dignidad. A pesar de todo no se ve odio ni cólera contra aquellos que les están produciendo esos daños. Con todo, la gente está muy cansada, porque no funciona nada. El Estado está ausente. Hay miedo por el futuro y no se ve la luz al final del túnel; parece que nadie escucha todo esto y que no se hace nada para conseguir una solución. Pero al mismo tiempo, la fe es grande. La frase que más se escucha es 'NZAPA A YEKE' – 'Dios está aquí' ".