Exige respeto a la libertad religiosa en Ecuador tras la profanación y cierre de una capilla hospitalaria

Exige respeto a la libertad religiosa en Ecuador tras la profanación y cierre de una capilla hospitalaria

Habla el capellán, Padre Cristián Andrade: “Yo mismo he llorado con los fieles al ver la manera tan brutal que el Señor ha sido sacado del hospital”.
Indignación de los fieles: el sagrario estaba amontonado como si no les hubiera importado lo que contenía en su interior. El copón estaba caído...
Firma la alerta en HO: "Exigimos respeto, respeto para los fieles y respeto para el Señor”
Monseñor Lorenzo, que está buscando la manera de establecer un diálogo con las autoridades

El Observatorio Católico de Ecuador denuncia los hechos y exige en una alerta en HO que cesen los atropellos contra los católicos y se devuelva la capilla, levantada con donaciones privadas y retirada sin previo aviso por la dirección hospitalaria profanando el sagrario y otros elementos sacros.

REDACCIÓN HO.-  “Fueron varios años de atropello,  ya que no permitían que las personas ingresen a la capilla, esta permanecía cerrada con candado. Hemos luchado para que las autoridades del Hospital sean accesibles a nuestras peticiones de que la gente pueda ingresar a rezar”, señalan los fieles laicos, que desde el Observatorio Católico de Ecuador (OCE) denuncian los hechos a HO, que relatan de la siguiente manera:

El pasado viernes 9 de agosto transcurría sin contratiempos. El Padre Cristian Andrade cumplía sus labores pastorales con normalidad, hasta que una llamada telefónica lo alertó de irregularidades en la capilla del Hospital Verdi Cevallos de Portoviejo, en la provincia ecuatoriana de Manabí. Grande fue su sorpresa al descubrir que la capilla del hospital donde él había cumplido su labor como capellán durante 4 años, había sido profanada por personal del  mencionado Hospital público. El copón y el sagrario habían sido retirados de su lugar habitual y fueron reemplazados por camas y pacientesNo conformes con la ocupación arbitraria y sin previa notificación del mencionado lugar. Los artefactos sagrados (copón, sagrario) habían sido maltratados y ubicados en un lugar que no correspondía a la sacralidad y el respeto que se merece nuestro Señor.

En dicha capilla, se venía realizando diariamente el rezo del Rosario y misas cada quince días. Además contaba con una ministra extraordinaria de la Eucaristía que asistía a los enfermos con la santa comunión.

OCE ha tenido oportunidad  de hablar telefónicamente con el  Padre Andrade:
 “Hace unos 6 meses nos dijeron que iban a cerrar la capilla; con los movimientos Legión de María y Nueva Evangelización, pedimos que no lo hicieran; no se dio el cierre entoncesLa señora que está a cargo les dejó el número para que en caso de que llegase a pasar alguna cosa, le notificaran para poder retirar las cosas sagradas, como el copón y el sagrario que contenía reservado al Santísimo”.

“El oratorio hace algunos meses fue dañado, lo derrumbaron porque iban a construir el hospital nuevo, nos quedamos con la capilla.”
 
“El día viernes que se iba a dar la comunión de los enfermos, la señora Elvia se encuentra con la novedad que la capilla estaba ocupada con camillas, sin previa notificación”.
 
La encargada se comunicó inmediatamente con el sacerdote y le dio la desagradable noticia: “padre vengase pronto al hospital. Nos dio tristeza porque el sagrario estaba amontonado como si no les hubiera importado lo que contenía en su interior. El copón estaba caído. Nos sentíamos indignados, ya que estropearon a Jesús, no les costaba nada llamarnos".
 
La capilla está en un terreno del Gobierno, pero fue construida con donaciones privadas de familias que colaboraban en la asistencia espiritual de los enfermos. “Nada les costaba respetar algo que una familia había construido, nos merecemos respeto, si así sigue siendo tratado el señor que nos espera despuésSolo queremos respeto, no podemos exigir que nos devuelvan la capilla, exigimos respeto, respeto para los fieles y respeto para el Señor”.

“El encargado de la operación, de  una forma déspota se disculpó. La señora no paraba de llorar”, comentaba con voz triste el Padre Andrade. “Yo mismo he llorado con los fieles al ver la manera tan brutal que el Señor ha sido sacado del hospital”. El Santísimo fue llevado a la parroquia San Pedro en la provincia de Manabí y las cosas sagradas están siendo donadas a otras capillas. La disposición de cometer este acto bárbaro, supuestamente la dio el director del hospital, el Dr. Alarcón. "Hemos tratado de contactarnos con autoridades del hospital sin éxito".
 
No hay fotos del sagrario maltrecho y del copón caído, ya que la persona responsable del lugar no podía contener las lágrimas mientras acomodaba el desorden;las que ofrecemos corresponden a su estado actual. El altar empotrado está consagrado y las gestiones de su reubicación corren a cargo de Monseñor Lorenzo, que está buscando la manera de establecer un diálogo con las autoridades competentes para encontrar una salida que beneficie a las personas enfermas que necesitan del soporte religioso, cristiano y eclesial como parte de su tratamiento integral. El vicario de la pastoral de la Arquidiócesis de Portoviejo, Padre Manuel Cedeño y Monseñor Lorenzo están a cargo del tema.
 
 
Es hora de levantar la voz, no podemos quedarnos callados ante este atropello. Por eso, invitamos a secundar la alerta publicada por el Observatorio Católico de Ecuador en HO, para solicitarle a la Ministra Vance que las autoridades velen por la libertad religiosa: "este acto lamentable ha causado indignación en la población de Portoviejo, en la provincia de Manabí. Levanta tu voz y difunde esta petición, para que nuestras autoridades no se presten para este tipo de decisiones que contradicen los principios universales de igualdad y libertad religiosa. Una decisión de este tipo no es signo de progreso en el servicio público, sino de retroceso. Esperemos tiempos mejores y autoridades capaces de ejercer su autoridad como un servicio para todos sin intereses de ningún tipo".