Rosa María Payá: Mi padre y Cepero nos legaron una vía que conduce a la Democracia

Rosa María Payá: Mi padre y Cepero nos legaron una vía que conduce a la Democracia

"Vivir con mi padre ha sido mi mayor fortuna"
"Ahora sé que algunos problemas no tienen solución"
"La represión en Cuba no es sólo contra los miembros de la oposición"

"Se enfrentaron al Cambio Fraude" y señalaron los "pasos concretos hacia el establemiento de un Estado de Derecho".

REDACCIÓN HO.-  Un año después de las muertes en Cuba de Oswaldo Payá y Harold Cepero, la hija de Oswaldo sigue luchando por la Democracia en su país y por los derechos y libertades de todos los cubanos. Rosa María Payá denuncia que "la violencia contra los miembros del Movimiento Cristiano de Liberación, y contra toda la oposición democrática, es un hecho que cobra víctimas día tras día".

Reproducimos parte del artículo del blog de Rosa María Payá:

Ahora que sé que no va llegar, que nunca más aparecerá todo sucio después de un día de trabajo, de recorrer hospitales o de cambiar el mundo, para descubrir en pocas preguntas o en ninguna lo que llevo días planeando.

Vivir con mi padre ha sido mi mayor fortuna, ningún problema es demasiado grande después de contárselo a mi papá. Su profundo optimismo, su realismo, lo llevan a encontrar siempre una solución, rescatando la esencia y desechando lo superfluo de cada situación. Su vida ha sido tan plena, tan rica, que cada momento a su lado es para aprender, también, a ser feliz.

Ahora que sé que no va llegar, que nunca más aparecerá todo sucio después de un día de trabajo, de recorrer hospitales o de cambiar el mundo, para descubrir en pocas preguntas o en ninguna lo que llevo días planeando. Ahora que no responderá ya a cada una de mis consultas sobre el cine, o la Historia, o la Física, o cualquier duda imaginable sobre cualquier tema concebible. Ahora sé que algunos problemas no tienen solución. Ahora siento que un pedazo de mi corazón estará siempre en soledad.

Mi padre vivió para su familia, para sus amigos, para ayudar a su prójimo, que para él no es un ser abstracto; su prójimo es el cubano de hoy, aquí y ahora. Mi padre vivió para ser feliz.

Se enfrentó al Cambio Fraude con que el gobierno cubano pretende vender una imagen de apertura a la comunidad internacional, mascarada que fue exponiendo paso a paso, dejando al descubierto la estrategia agónica de un puñado de hombres por mantener su poder absoluto. Este gobierno ha empleado una serie de reformas que, si bien alivian algunos sectores de la sociedad, no constituyen el reconocimiento de los derechos para todos: ¿por qué no los derechos? Entregan privilegios a aquellos que ya los tienen, o a esos que estén dispuestos a vivir callando para vivir un poco mejor y en muchos casos para sobrevivir.

Mas la labor de mi padre y también de Harold Cepero no se limitó a exponer el problema. Ellos, junto a otros, diseñaron y ofrecieron una respuesta al Cambio Fraude. Nos legaron una vía que puede ser transitada por todos, una visión de la Transición que, empleando la Ley y pacíficamente, conduce a la Democracia. Esa vía es El Camino del Pueblo, y es la propuesta que el movimiento democrático cubano, dentro y fuera de la Isla, le hace a todos los ciudadanos para caminar juntos y dar pasos concretos hacia el establecimiento de un Estado de Derecho.

Esta hoja de ruta para el proceso de Transición es apoyada por la mayor parte de la oposición cubana. El Camino del Pueblo es, de hecho, una plataforma de unidad, un espacio para todas las iniciativas que compartan estas demandas tan elementales.

Hoy sabemos que las muertes de mi papá y de mi amigo no fueron ocasionadas por un accidente de tránsito. Tenemos derecho a conocer toda la verdad. En los últimos dos años la represión contra los que se atreven proponer cambios en la Isla ha aumentado drásticamente. La violencia contra los miembros del Movimiento Cristiano Liberación, y contra toda la oposición democrática, es un hecho que cobra víctimas día tras día. Este peligroso crecimiento de la violencia, que proviene directamente de las autoridades gubernamentales, viene acompañado de un sentimiento de impunidad que debe ser detenido. Para eso es necesaria la colaboración de la comunidad internacional y de todas las personas de buena voluntad.

Pero la represión en Cuba no es sólo contra los miembros de la oposición: la más cruel y permanente política represiva del gobierno cubano ha sido la sostenida por décadas contra el pueblo. Porque el obrero que se levanta temprano en la mañana para ir a trabajar, y regresa a su casa al final del día con menos de 2 dólares en los bolsillos para alimentar a su familia, también está siendo reprimido. Porque los exiliados cubanos que viven con miedo a que el gobierno totalitario no renueve sus pasaportes y no puedan visitar a su familia en la Isla, están siendo reprimidos. Porque los millones de cubanos, que desde hace medio siglo nunca han participado en elecciones libres, porque la ley electoral en Cuba contempla a un solo candidato para cada posición en las Asambleas Provinciales y Nacional, también están siendo reprimidos. (...)

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