Grito de libertad sin fronteras por Nicolas, en prisión por defender el matrimonio en Francia

Grito de libertad sin fronteras por Nicolas, en prisión por defender el matrimonio en Francia

Ciudadanos y personalidades de todos los ámbitos exigen libertad para el joven activista profamilia galo
Nicolas Bernard-Busse brutalmente detenido y condenado con urgencia a prisión por defender el matrimonio
Un manifiesto que circula por toda Francia saca las vergüenzas a Hollande por este escándalo
Los ciudadanos exigen a través de una alerta de HO la inmediata puesta en libertad de Nicolas
Por toda Francia se suceden las manifestaciones de protesta por la detención y posterior condena

Ciudadanos y personalidades de todos los ámbitos exigen libertad para el joven activista profamilia galo, brutalmente detenido y condenado con urgencia a prisión por ser fiel a su conciencia y defender lo que ya es en Francia una rebelión cívica sin precedentes ante la imposición ideológica.

REDACCIÓN HO.- Diputados, exministros, filósofos, profesores, científicos, alcaldes, obispos, asociaciones antirracistas… Personalidades de lo más variopinto se están dirigiendo al Gobierno francés, al igual que miles de ciudadanos -también a través de HazteOir.org-, exigiendo la puesta en libertad de Nicolas B., el joven activista contra la ley Taubira que impone en Francia la desnaturalización del matrimonio para equipararlo a las uniones gays y desprotege al menor obviando su derecho a tener un padre y una madre. Una norma que ha alentado en Francia un movimiento de rebelón cívica sin precedentes ante el intento de imponer ideología, en este caso de género, movimiento que se viene manifestando multitudinariamente en las calles de toda Francia de forma incansable, articulado en torno a la plataforma cívica La Manif Pour Tous.

Firma: Libertad para Nicolas, víctima del pseudomatrimonio homosexual

Sentencia política

Nicolas B., que así figura en todas las proclamas, manifiestos y denuncias que circulan estos días por Francia, es Nicolas Bernard-Busse, un joven parisino de 23 años, educado en una escuela de ingenieros, ahora estudiante de Geografía e Historia, que ha participado en las movilizaciones contra la ley Taubira.  Es uno de los fundadores de del movimiento de los Veilleurs, iniciativa pacífica de jóvenes que organizan encuentros en los que se leen poemas, textos y cantan mientras encienden velas con el fin de "velar" a favor de la familia y del matrimonio.

El gobierno de François Hollande, en un arrebato de impotencia ante una ciudadanía que no cede un ápice al mostrar que no se resigna a la imposición del pseudomatrimonio gay, ha elegido a Nicolás para dar un escarmiento a la ciudadanía, por la vía de la represión pura y dura. El pasado 16 de junio, después de una manifestación pacífica de Veilleurs, fue abordado por la policía y brutalmente detenido, como muestran los visibles hematomas que ha mostrado a resultas el jovenTan solo tres días después –el pasado miércoles un tribunal correccional de París le condenaba a dos meses de prisión firme y una multa de 1.000 euros. ¿Su delito? Rebelión. ¿Contra qué? Los policías ni siquiera comparecieron en el juicio para explicarlo.  La defensa de Nicolas ha planteado un recurso para que no se aplique la pena. Mientras, el joven permanecía encarcelado en la prisión de Fleury-Merogis, cerca de París: una de las mayores cárceles de Europa con cerca de 3.000 reclusos. Se ha anunciado una batería de nuevas movilizaciones para pedir su libertad

¿Qué pasó exactamente? Sólo tenemos la versión del abogado del joven, porque los policías que le prendieron se negaron a comparecer en la vista. Al parecer, todo ocurrió cuando, después de una velada contra la ley Taubira –manifestaciones pacíficas en todos los casos–, Nicolas fue abordado por varios agentes e instado a identificarse. “¡Mi cliente no estaba cometiendo ninguna infracción cuando fue abordado –exclama su abogado, Benoît Gruau– este es el primer escándalo!”. Los policías, según el juez, acusaron a Nicolas de proporcionarles una identidad imaginaria y le condujeron a dependencias policiales para realizarle una prueba de ADN, a lo que el muchacho se negó. Sobre esa base le acusaron de rebelión. “¡Pero Nicolas no se rebeló! –objeta el abogado Gruau–. Este es el segundo gran escándalo del caso”. El juez dictó sentencia a partir del atestado policial de origen; los agentes, subraya el abogado, no comparecieron ante el tribunal para discutir la versión. El juez tampoco prestó atención al hecho de que Nicolas presentara hematomas en las piernas.

Redondeando la ironía y subrayando el carácter político de la sentencia, cabe recordar la circular de fecha 20 de agosto 2012 en la que el ministro de Justicia, Christiane Taubirarecordaba: "el uso del encarcelamiento debe limitarse a situaciones que requieren estrictamente." Ese "cada caso es único, tenemos que mirar más de cerca los hechos y circunstancias de cada caso, como la personalidad del entrevistado". Unas consideraciones que se repiten en sus declaraciones públicas ("Liberación", 7 de agosto, 2012)

Manifestaciones denuncian por toda Francia este escándalo mayúsculo

  • Los ciudadanos se están manifestando en Francia exigiendo libertad para Nicolas, como en la recientemente convocada por los Veilleurs en parís, ante el Panteón, que muestra la imagen que ilustra esta noticia. Desde el jueves se suceden las concentraciones públicas de apoyo a Nicolas: ante la catedral de Versalles, convocadas por el movimiento Primavera Francesa; El viernes en varios puntos de Francia para protestar por el encarcelamiento: ante la Prefectura de Policía de Nantes, ante la Prefectura de Vendée, ante la Facultad de Ciencias Políticas de París, donde comparecía en ese momento el presidente Hollande…
  • Junto a ello, circula por todo el país un Manifiesto sedundado por numerosas personalidades en el mismo sentido: “Las sentencias ligadas a tomas de posición políticas no tienen cabida en la patria de los derechos del Hombre. Esperando que la Justicia pueda reconsiderar su expediente, los firmantes de este llamamiento, más allá de sus divergencias políticas, intelectuales o espirituales, reclaman su inmediata puesta en libertad”, se señala. Entre los firmantes, los exministros Christine BoutinFrançois Guillaume y Charles Millon, el filósofo Chantal Delsol, el novelista Olivier Maulin, el ensayista Gérard Leclerc, el científico Jean-Marie Le Mene, y así hasta más de veinte personalidades en una lista que incluye a varios alcaldes de distrito de París, al secretario nacional de la UMP –el primer partido de la oposición– y a gente de todo género cuyo número, por otro lado, no ha parado de crecer en los cuatro días que lleva circulando por la Red.
  • Hervé Mariton, relevante político de la UMP, ex ministro y diputado, emitió el pasado jueves un comunicado de prensa en el que, “respetando la autonomía de la autoridad judicial”, expresaba su sorpresa por la condena, sobre todo “comparada con los desórdenes materializados en otras circunstancias y sancionados de manera menos severa”. En especial –subraya Mariton– “nadie puede entender que los hechos que se le imputan hayan supuesto una orden de prisión inmediata”.
  • El Partido Cristiano-Demócrata, asociado a la UMP, ha denunciado los desafueros de “una justicia política que pone en peligro la paz civil de nuestro país”. El PCD reprocha al Gobierno socialista haberse “encerrado cada vez más deslizándose hacia un totalitarismo –dice el comunicado oficial del partido–. Francia está abandonando su vocación universal de defensa de los derechos humanos. Nuestro país está en manos de un poder ideológico de tendencia totalitaria”. En consecuencia, reclama unir fuerzas para pedir la liberación de Nicolas y anuncia acciones concretas: “Denuncia judicial de la condena, reuniones de apoyo y ayuda material a su familia”.
  • La AGRIF, alianza general contra el racismo y por el respeto de la identidad francesa y cristiana, ha condenado igualmente “la no independencia ideológica si no política de ciertos tribunales”. Reprocha al Gobierno Hollande haber “perdido su legitimidad al desviar su legalidad poniéndola al servicio de lo que se está convirtiendo en una dictadura cada vez más ferozmente anticristiana y antihumana”. Liberar a Nicolas –concluye el comunicado de la AGRIF– “es hoy la exigencia y el grito de millones de franceses indignados”.
  • En el ámbito de la Iglesia Católica francesa las protestas son aún más fuertes. Monseñor Aillet, obispo de Bayona, saluda “el compromiso del joven Nicolas y de todos los que, como él, trabajan para defender con determinación y sin violencia el derecho de los niños a ser educados por un padre y una madre”. Los defensores de este derecho –subraya el obispo– “son el orgullo y la esperanza de nuestra sociedad. Su coraje, hasta la prisión si es necesario, es ya una victoria, porque no se puede encadenar a la verdad”. 
  • El abad Guillaume de Tanoüarn, filósofo, director del centro San Pablo y director de la revista Objections, denuncia sin ambages que “estamos ante un gobierno terrorista en sentido exacto, porque utiliza el terror de las vistas judiciales primero, y de las condenas a prisión firme después (y me consta que esto no ha hecho más que comenzar), para evitar el debate público –y eventualmente el referéndum– sobre la cuestión del matrimonio homosexual”. El abad reprocha al Gobierno Hollande haber roto el contrato social y revela intenciones no demasiado ocultas: “Ya no tenemos un gobierno de izquierda, sino un gobierno simplemente nihilista, decidido a romper por todos los medios lo que aún queda de la última institución cristiana: la familia”. Como otros observadores críticos, el padre Tanoüarn cree que esta represión gubernamental va a ser contraproducente: “Es precisamente este desprecio gubernamental lo que ha sensibilizado de tal manera a los espíritus y lo que ha creado militantes donde no había nada. Si el Gobierno quiere una reentrada de curso caliente, no tiene más que continuar por este camino”.