Los colombianos, en pie: ¡No a la eutanasia, sí a la Vida!

Los colombianos, en pie: ¡No a la eutanasia, sí a la Vida!

El nefasto Proyecto de Ley 70 de 2012 de eutanasia se votará este martes, 21 de mayo
Los ciudadanos se unen en un Manifiesto para defender la vida
¡No regalaremos nuestra vida a los inauditos abusos del sistema de salud colombiano ni a sus intereses económicos!
Proponen un modelo de carta para hacer llegar a los senadores la necesidad de oponerse al nocivo proyecto

“El nefasto Proyecto de Ley 70 de 2012, que se votará este martes, 21 de mayo, favorece los intereses económicos del Estado y del capital privado, que sobreponen el negocio de la salud a la dignidad absoluta y al derecho fundamental a la vida, de los seres humanos”, alertan ante sus gobernantes.

REDACCIÓN HO.- Colectivos provida y profamilia de Colombia, como el Consejo Nacional de Laicos, trasladan a HO el fuerte rechazo ciudadano que se está manifestando al nocivo proyecto de ley que tratar de imponer la despenalización de prácticas eutanásicas en el país. En tal sentido, y a través de un Manifiesto (ver documento adjunto), reaccionan con urgencia a través de la conformada Red en Acción, después de que el pasado 15 de mayo el Senado de la República debatiera el genocida proyecto de ley 70 de 2012 que versa sobre la eutanasia y el suicidio asistido, que se  someterá a votación mañana martes, 21 de mayo. La sesión será transmitida por  televisión (Canal Institucional del Congreso de la República).

La acción cívica consisten en contactar a los senadores y si es posible también a los representantes de Departamento  para hacerles ver que se trata de un proyecto de ley genocida. Usar todos los medios que estén a  nuestro alcance (emails,  llamadas por teléfono, fax, cartas, afiches locales, plantones locales etc.). En tal sentido faciltan  el siguiente modelo de carta-documento que puede enviarse integralmente o con breves mensajes:                                 

1.   LOS INTERESES REALES DEL  GENOCIDA PROYECTO  DE LEY 70 DE 2012 SOBRE EUTANASIA

Sin entrar a indagar en las intenciones  de quienes  presentan o defienden el proyecto de ley de eutanasia, atendiendo a  su tenor literal, científica u objetivamente se le considera genocida  porque realmente persigue:

a)         Empujar a las políticas públicas en el campo de la salud para deformar  el acto médico  al ponerlo al servicio de la muerte, para que  el negocio  de la salud y el gasto público en ésta, economicen  grandes gastos en enfermedades catastróficas, crónicas y terminales, en el cuidado de minusválidos y en la atención a los habitantes de la calle.

b)         Las mismas agencias que nacional e internacionalmente están fomentando el aborto,  promueven  en tantos países simultáneamente la eutanasia, porque pretenden neutralizar los deletéreos efectos del envejecimiento de la población, que proviene de la drástica caída de las tasas de natalidad  pues cada vez son más los que envejecen que los que nacen.

2. EFECTO PERVERSO DE LA LEY DE LA EUTANASIA

En la práctica, lo que en términos generales consigue esta ley, es el doble efecto perverso de ensañamiento terapéutico (tortura al paciente terminal) con pacientes de altos recursos, para “sacarle plata”; y eutanasia (pena de muerte) para los pacientes más pobres (la mayoría del país) para economizar gastos, como está ya indicado.

3. SOFISMAS DE ARGUMENTACIÓN

Los defensores de la eutanasia construyen toda su argumentación básicamente sobre dos sofismas:

a)         Premisas emotivas en contra de la distancia, empleando equívocamente y concluyendo con, el concepto de eutanasia. Argumentan con razón en contra de casos y situaciones propias del encarnizamiento terapéutico, pero sin hablar de este, sino yendo directamente contra la eutanasia; omitiendo tácitamente la distinción eutanasia/distanasia/ortotanasia, y haciendo pensar que todo aquél que se opone a la eutanasia (sin distinguirla de la ortotanasia) está a favor de la distanacia (que no la llaman por su nombre). Reducen así las tres opciones reales a dos, eliminando la única correcta. Mientras no se aclaren y usen los conceptos que son, toda distinción dentro de la voz “eutanasia” se vuelve meramente casuística, riesgosa y sospechosa.

b)         Uso ambiguo de la noción de “estar enchufado” (o conectado). Dentro del sofisma genérico anterior, está el uso predilecto del pseudo-concepto “estar enchufado”. Sin ningún valor médico-jurídico concreto que permita tipificación clara, “estar enchufado” es una expresión que se puede corresponder a muchas realidades clínicas tan distantes y distintas como tener parches de medición de frecuencia cardiaca y presión arterial, hasta estar 100% dependiente de un aparato que suplante en su totalidad funciones vitales del corazón, pulmones, cerebro, riñones, etc. En medio, situaciones temporales durante operaciones, o uso subsidiario mas no suplantativo de tecnología, quedan fuera de discriminación.

4. CUIDADOS PALIATIVOS EN VEZ DE  EUTANASIA  O  ENZAÑAMIENTO TERAPÉUTICO 

El «Proyecto de  Ley  70 de 2013 Senado» por el cual se reglamenta las prácticas de la Eutanasia y la Asistencia al suicidio en Colombia, el servicio de cuidados paliativos y se dictan otras disposiciones,  propone un asesinato legal y contiene  una contradicción jurídica. Aunque se enmascare con palabras bonitas: «muerte digna», «muerte dulce», «no sufrir», «respeto de la dignidad», es un verdadero crimen. No hay ninguna duda en el ámbito científico, moral, político ni religioso sobre el hecho de que cuando la medicina no puede proporcionar la curación, lo que tiene que hacer es aliviar el sufrimiento y el dolor de los pacientes, no suprimirlos. El remedio de una enfermedad no es matar al enfermo. Ni siquiera porque él lo pida.

El enfermo no desea la muerte, lo que desea es dejar de sufrir. Por eso se le pueden y se le deben administrar toda clase de paliativos del dolor. Incluso los que pueden indirectamente acelerarle la muerte, pero sin intención de matarle, como son aquellos que su acción primaria es analgésica y el efecto secundario no querido, es el acelerar la muerte; en cambio, la eliminación voluntaria y directa del enfermo es la eutanasia.

Lo que sí es lícito, y además un deber ético y social, es evitar el encarnizamiento terapéutico, que se define como el uso de medios desproporcionados y ya inútiles para el enfermo. Es decir se pueden retirar o no dar al enfermo todos esos medios a él ya desproporcionados, inútiles y que prolongan su agonía más que ofrecerle elementos de mejora. Lo que nunca se puede hacer, por respeto a su dignidad de persona, es negarle o privarlo de los medios a él proporcionados según la situación y según el nivel sanitario del país en ese momento.

Por esto aceptar la eutanasia es un atentado mortal a la dignidad de la persona humana sobre la que se funda el Estado colombiano según lo expresa la letra y espíritu de la Constitución Política. Es siempre un crimen, (que por demás sería muy difícil de regular en la práctica facilitando otras formas de homicidio que supuestamente quedarían excluidas) también cuando se practica con fines supuestamente piadosos y a solicitud del paciente, cuando ya no tiene condiciones físicas suficientes para decidir.

La principal expresión del respeto de la dignidad de la persona, no es sólo el respeto de su autonomía (la decisión hecha por ella) sino el respeto del bien objetivo contenido en dicha decisión, o el evitar el mal objetivo contenido en la decisión. Para que esta decisión sea auténtica y digna de ser respetada por el médico y la sociedad, es necesario que no contradiga el bien primario del enfermo que es la vida. Eliminada la vida se pierden todos los valores.

La libertad está intrínsecamente unida a la verdad, y no hay auténtica libertad fuera de la verdad. El fundamento de la libertad es la vida, y sin vida no puede haber más libertad. Disociarlas es poner las premisas de comportamientos arbitrarios e inicuos. Por eso la eutanasia propuesta por el proyecto de ley que se debate  en la Plenaria  del Senado es la violación del fundamental principio constitucional de nuestro país: la inviolabilidad de la vida humana. Nada ni nadie puede autorizar dar muerte de un ser humano inocente sea anciano, enfermo incurable o agonizante. Ninguna autoridad puede imponerlo o permitirlo. Se trata de una violación a la dignidad de la persona humana, de un crimen contra la vida, de un atentado contra la humanidad.

Los derechos fundamentales no se consensúan, ni se conquistan: se tienen y se defienden. La vida  es inviolable, es un don y  derecho fundamental que entraña la obligación de cuidarla y cultivarla aún  en el dolor; jamás puede estar sujeta al consenso de la decisión de una mayoría parlamentaria. Un Estado democrático y social tiene el deber de proteger a los más pobres e indigentes, como son los discapacitados, los ancianos o los enfermos terminales. Cuando el Estado, en vez de proteger a los más débiles, da cobertura legal a su muerte, se transforma automáticamente en un Estado totalitario, los fundamentos de la convivencia se quiebran y surge una sociedad de la muerte, una auténtica «tanatocracia».

También cuando se practica por sentimiento de piedad, la eutanasia es violatoria de la dignidad de la persona humana. Monstruosa aparece la figura de un amor que mata, de una compasión que elimina a quien sufre, de una filantropía que se entiende como liberación de la vida de otro porque se ha convertido en un peso, de una compasión selectiva y eugenésica que no cura, sino que discrimina. El amor verdadero es siempre presencia, cercanía, apoyo; no es supresión ni huida.

Además, detrás de la compasión se pueden esconder actitudes como la de «porque para mí es molesto” o “me da compasión; me lo quiero quitar de encima».

La muerte digna no es matar al enfermo sino ayudarle en ese momento. Los enfermos necesitan verse bien tratados, estimados, acompañados. El enfermo necesita, además y sobre todo apoyo con motivación en su dolor. La aceptación del dolor es una actitud madura frente a una enfermedad que no se puede superar, o a una muerte que viene inexorablemente al encuentro. También quien sufre de este modo puede realizarse a sí mismo y vivir la propia dignidad de persona.

La legalización de la eutanasia en Holanda ha creado un fuerte problema social porque se ha perdido la confianza en los hospitales y ha motivado que los ancianos no quieren ir al hospital ante el temor de que se les administre una inyección letal. Por eso se ha fundado una organización, la NPV, que tiene cerca de cien mil afiliados que llevan una tarjeta donde dice que el portador no quiere  ingresar a un hospital. Como repercusión de eso en varios países del mundo se ha acogido  un «modelo de testamento vital» que, entre otras cosas, dice: El que suscribe pide que no se le practique la eutanasia ni se le prolongue irracionalmente el momento de morir, sino que en caso de muerte desea la compañía de sus seres queridos.

El proyecto de ley que se encuentra en debate para Colombia, daría el simulado derecho a los hijos para que maten a sus padres en ciertas circunstancias, así como el falso derecho del aborto autoriza a las madres para que maten a sus hijos, con lo cual se destruye toda relación de  amor filial, de respeto, veneración y gratitud a las personas de quienes se recibe el don de la vida, y se debilita la, según nuestra constitución, célula fundamental de la sociedad: la familia... En resumen, este proyecto atenta contra, o pone en jaque, una gran serie de derechos y principios jurídicos de nuestra justicia: el derecho a la vida, la protección de la infancia, la tercera edad y los minusválidos, la promoción de la familia, la equidad en la prestación de la función pública de la salud, la seguridad, la prohibición de la tortura, la prohibición de la pena de muerte, el chantaje, la extorsión, el parricidio, el infanticidio, y la verdad o consentimiento informado.

Los miembros de sociedad civil colombiana y de cada uno de sus departamentos, las ciudadanas  respetuosamente pedimos a usted, Honorable Senador, que vote contra el Proyecto de Ley 70 de 2012 sobre eutanasia  , por ser  destructor de la práctica de las profesiones de la salud, especialmente de la medicina, por atentar contra la vida y la convivencia familiar  y, sobre todo, porque es una eutanasia a la nación colombiana al  pretender eliminar amplios sectores de su población   entre quienes son   adultos mayores,   enfermos crónicos o terminales,  discapacitados  y   ciudadanos de la calle.

Atentamente,

Ciudadanos y ciudadanas: (firmas)