Cuestionar la actividad homosexual supone el fin de la carrera de un profesor de Ciencias

Cuestionar la actividad homosexual supone el fin de la carrera de un profesor de Ciencias

Dar una imagen positiva de la homosexualidad, "un valor británico", dice el tribunal al desamparar a Haya
"No voy a renegar de mis creencias. Dios es lo primero", afirma el profesor ante lo que resulta el fin de su carrera como docente británico
Depuración a manos de la ideología de género incluso antes de que se proceda a cualquier cambio en la ley sobre el matrimonio,
"Las personas con fuertes creencias sobre la ética sexual se ven expulsadas de sus puestos de trabajo"

Ahora en Gran Bretaña. Ahora un profesor de Ciencias. Robert Haya, nueva víctima de la discriminación que impone la ideología de género. 

REDACCIÓN HO.- En España, con escándalos persecutorios como el que padece el juez Fernando Ferrín Calamita, inhabilitado y atacado por doquier por ser fiel a su conciencia y defender el interés de una menor, somos tristemente conscientes de hasta dónde puede llegar el afán de imponer la ideología de género.  Ahora vemos algo semejante en Gran Bretaña. Robert Haya, de 43 años, ha perdido su apelación ante el Tribunal Superior de Londres, ante el que recurría su despido como docente en el colegio inglés Deptford Green SchoolLe ha sido prohibido ejercer la enseñanza por expresar sus creencias sobre ética sexual en clase después de que, a preguntas de sus alumnos de 11 años, expusiera su consideración de que la actividad homosexual es un "pecado". Uno de los menores comentó el hecho, un profesor asistente se quejó a la gerencia denunciando al maestro por "homofobia", después vino una campaña en ataques en Facebook, la leña añadida por la prensa británica alineada con el lobby gay..., hasta llegar a este punto en los tribunales.

Desde el primer momento se impuso el despido a Haya por parte de la Agencia de la Enseñanza, que le imposibilitó además impartir cualquier actividad docente de forma indefinidaLa pena fue confirmada por el ministro británico de Educación, Michael Gove. El jefe de la Agencia de Educación, Alan Meyrick, reconoció se dirigió a Haya en a audiencia señalándole:  "compartir las opiniones con los estudiantes es responsable y no inapropiado. Usted tiene fuertes y sinceras creencias que no son fundamentalmente incompatibles con la enseñanzaSin embargo, la expresión de estas opiniones, de esta manera, simplemente no resulta apropiado para un profesor que trabaja en el sistema de educación de Inglés que reúne a jóvenes de todas las orientaciones sexuales, clases sociales y credos".  Una posición que ejemplifica la instalación en las escuelas y en el poder de lo que Benedicto XVI definió como dictadura del relativismo 

Dar una imagen positiva de la homosexualidad, "un valor británico"

El alto tribunal se afrentó por primera vez a un caso de este tipo y, lejos de amparar al maestro, incidió en que su respuesta a los alumnos fue "inadecuada" y le presentó culpable de una conducta profesional inaceptable. El juez King señaló al comunicar la sentencia que la escuela donde Robert había enseñado requiere a los profesores el "proporcionar información positiva sobre la homosexualidad" para "permitir a los estudiantes a superar estereotipos y prejuicios negativos." 

El abogado defensor incidió en  el socavo a la libertad de expresión y religiosa que padece Haya por este caso, pero el juez insistió en considerar que esta política de la escuela es parte de los  "valores británicos modernos tolerancia", y por ello el recurso del profesor debía rechazarse.  

Robert Haya, Adventista del Séptimo Día,  en paro y que carga con 4.200 libras en gastos legales, denunció que la decisión probablemente supondrá el fin de su carrera docente en el Reino Unido,  ya no estaba dispuesto a renunciar a sus creencias: "No voy a renegar de mis creencias. Dios es lo primero", declaró. "Los cristianos están siendo perseguidos en este país por creer en la Biblia. Eso no puede ser. Tenemos derecho a pensar y expresar lo que creemos, pero la gente tienen miedo de ser castigada por no mostrarse acorde con lo políticamente correcto, añadió. "Este país se muestra como una sociedad libre y democrática, pero ¿lo es realmente?", planteó. 

Crece la intolerancia

Andrea Williams, consejero delegado de Christian Concern, recuerda al respecto como  "una serie de recientes dictámenes jurídicos elaborados por expertos ya advertían de los efectos que la redefinición del matrimonio podría tener sobre los maestrosEste caso demuestra que, incluso antes de que se proceda a cualquier cambio en la ley sobre el matrimonio, las personas con fuertes creencias sobre la ética sexual se ven expulsadas de sus puestos de trabajo".

"Hay una profunda ironía: en nombre de la 'tolerancia', las personas se ven obligadas a asumir como 'valores' un conjunto de premisas que no han suscrito como tales. Los tribunales están propagando en realidad una creciente intolerancia y no protegen la libertad de expresión del pueblo".