El golpe de la intolerancia se desata sobre los cristianos de Pakistán

El golpe de la intolerancia se desata sobre los cristianos de Pakistán

Unas leyes que favorecen la persecución hacen imposible alejar el miedo
La impunidad y la atención a las denuncias falsas hace de los cristianos un objetivo fácil del fundamentalismo islámico
Los dirigentes son muy conscientes del problema, pero el miedo a las represalias de los extremistas les lleva a muchos a guardar silencio
Casos como el del ministro Bhatti o el del exgobernador de Punjab muestran que denunciar casos como el de Asia Bibi, condenada a muerte por no renegar de su fe cristiana, pueden conllevar la muerte

El miedo y la impotencia crece ante el silencio de los políticos, temerosos de ser víctimas también de la ira fundamentalista tras asesinatos como los del ministro Bhatti o el del exgobernador de Punjab, quienes tomaron partido por Asia Bibi y en defensa de las minorías cristianas.

REDACCIÓN HO.- Younas Gill se sienta en la acera de Joseph Colony, en Lahore, la misma localidad en la que residía Asia Bibi con su familia, mirando el lugar donde, hasta hace un mes, había estado su hogar. Fue reducido a cenizas el pasado 9 de marzo, cuando una turba de musulmanes atravesó el barrio cristiano en el distrito Badami Bagh, incendiando casas y desplazando a más de 150 familias.  Gill y su familia ahora subsisten gracias a la caridad, mientras luchan por reconstruir sus vidas. 

El 22 de abril, la diócesis de Lahore distribuyó materiales entre  las familias afectadas. "El gobierno provincial ayudó en la reconstrucción de nuestro casa y las organizaciones no gubernamentales y de socorro están constantemente apoyando a la gente del lugar desde que ocurrió la tragedia ", señala Gill a la agencia Inter Press Service (IPS), en declaraciones recogidas por Asia Times. Pero el paso del tiempo, y el intento de regresar a duras penas a la normalidad no acaba con el miedo. Los cristianos, como añade Gill, "temen represalias por parte de los incendiarios, que han obtenido la libertad bajo fianza en los tribunales. Ahora están de vuelta en las calles, algunos mostrando su deseo de venganza". 

Pakistán, marzo 2013: fundamentalistas islámicos arrasan viviendas cristianas en  el barrio de Joseph Colony, en Lahore

Hombres como Gill y los miembros de su comunidad representan la precaria vida de 2,8 millones de residentes cristianos de Pakistán, una pequeña minoría en un país de 170 millones de habitantes que carga con la peor parte de la llamada ley de blasfemia, que prescribe la pena de muerte por difamación del profeta Mahoma y la cadena perpetua para los que profanan el CoránNuevas cláusulas introducidas entre 1980 y 1986 durante el gobierno del expresidente Muhammad Zia-ul-Haq abrió la puerta a una interpretación amplia de la ley: "entre 1986 y 2013, los tribunales se han ocupado de 1.100 casos de blasfemia, la mayor parte contra los cristianos", declara Peter Jacob, secretario de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, formada por la Conferencia de Obispos Católicos de Pakistán. 

Denuncias prefabricadas: a la merced de los fundamentalistas 

Jacob y otros expertos denuncian como estas acusaciones son frecuentemente meros inventos, mentiras fabricadas y utilizadas por líderes religiosos islámicos para incitar a las turbas a atacar a las comunidades cristianas. Joseph Colony  fue otra víctima de la acusación de blasfemia, cuando un residente llamado Sawan Masi fue acusado de hacer declaraciones "inaceptables"; cuenta como los cristianos de la localidad fueron instados por la Policía a abandonar la zona por su "seguridad" y no se preocuparon de su propiedad: al regresar al día siguiente, se encontraron con que sus viviendas habían sido quemadas hasta los cimientos por una turba de 3.000 musulmanes.


Apenas unas horas después de que el jefe de la policía de Badmi Bagh se comprometiera a llevar a su fuerza policial y garantizar la protección y seguridad de todos los ciudadanos de Pakistán, una turba violenta atacó la colonia cristiana de Francisco Abad, en la zona nororiental de la ciudad de Gujranwala. El incidente comenzó con una pelea entre clérigos y un joven cristiano acusado de ponen música frente a una mezquita, que desembocó en una pelea callejera entre s miembros de las dos comunidades, una vez más, la policía no logró o no quiso prevenirla o detenerla.  

Víctimas del lucrativo negocio de las tierras

Haroon Suleman, abogado con sede en Lahore, que lleva a menudo  causas relacionadas con la blasfemia, declara a IPS: "La mayor parte de estos casos se han presentado para hacerse con bienes raíces que habitan las minorías cristianas. Muchos cristianos que llegaron a las ciudades como trabajadores serviles se establecieron en estas tierras décadas atrás, las ciudades de Pakistán crecieron y se crearon empresas en torno a estos asentamientos informales; la tierra se convirtió entonces en algo altamente lucrativo, que genera millones de dólares con su venta y que atrae rápidamente la atención de la famosa mafia de la tierra urbana". "Cuando los colonos se niegan a aceptar las ofertas y abandonar sus propiedades, se recurre a la violencia y a la intimidación para obtener los resultados deseados ", añade Suleman.

El miedo se instala en la política

Los dirigentes del país son muy conscientes del problema, pero el miedo a las represalias de los grupos extremistas religiosos les lleva a permanecer a muchos en silencio. Ninguno de los principales partidos políticos, incluido el Partido Popular de Pakistán, han planteado la cuestión en sus programas electorales antes de las elecciones generales que se celebrarán el 11 de mayo, sabiendo que los que se atrevieron en el pasado pagaron un precio fatal. Por ejemplo, el exgobernador de Punjab Salman Taseer fue asesinado por su propio guardia de seguridad, Malik Mumtaz Hussain Qadri, en enero de 2011, tras apoyar a Asia Bibi, condenada a muerte por no renegar de su fe cristiana, que fue acusada de blasfemia al tocar el agua de un pozo del que bebían musulmanes. Shahbaz Bhatti, un líder cristiano y entonces ministro federal para las minorías, fue asesinado igualmente el mismo año por su fuerte oposición al mal uso de las leyes contra la blasfemia y tomar partido en defensa de esta madre de familia cristiana

A medida que se acercan las elecciones, la comunidad cristiana incide en su total falta de representación en el ParlamentoLa Asamblea Nacional tiene 10 escaños reservados para las minorías, entre los 272 miembros electos que la componen. Bajo el sistema actual, los cristianos y otras minorías sólo pueden votar por candidatos musulmanes de diversos partidos políticos y los asientos reservados de las minorías son otorgados a los partidos en proporción a los escaños que han ganado. El Dr. Nazir S Bhatti, fundador del Pakistan Christian Congress (Congreso Cristiano de Pakistán), declara a IPS que su partido está en contra de esta práctica, e incide en que su electorado quiere elegir a sus propios representantes en razón de un voto-una persona. El pasado 15 de abril de Bhatti presentó una carta al comisionado electoral de Pakistán, instando a garantizar la seguridad de las minorías - cristianos, hindúes y ahmedia - que optan por permanecer lejos de los centros de votación.