El aborto convertido en infanticidio sigue conmocionando a los estadounidenses

El aborto convertido en infanticidio sigue conmocionando a los estadounidenses

Bebés que tenían más de 24 semanas de gestación
Respiraron ya fuera de sus madres pero después el abortista les cortó el cuello

La opinión pública descubre los horrores perpetrados en el abortorio de Kermit Gosnell en Filadelfia.

REDACCIÓN HO.- Una joven trabajadora del abortorio, Ashley Baldwin, que ahora tiene 20 años y es madre de un niño, ha declarado este jueves en el juicio que ella vió como el pecho de los niños se movía después de que el abortista Kermit Gosnell les clavase ya fuera del útero, unas tijeras en sus cuellos.

Bebés de más de 24 semanas

El bebé era tan grande que otra trabajadora, Adrienne Moton, tomó una foto del niño asesinado con su móvil. Los peritos, a partir de la imagen, han indicado que el bebé tenía más de 24 semanas de gestación, el límite legal para el aborto en Pensilvania. Por su parte, la madre del bebé, entonces una adolescente, también testificó sobre el difícil proceso del aborto, que duró tres días.

Las autopsias indican que al menos dos bebés respiraron

Los fiscales dicen que tienen evidencia física, basada en las autopsias, de que dos bebés habían logrado respirar fuera de sus madres, y tienen relatos de testigos oculares que otros cinco bebés también nacieron con vida, pero poco después fueron también asesinados fuera con unas tijeras. Los trabajadores sostienen que uno de los bebés chilló y otro 'saltó' cuando fueron apuñalados en la parte posterior de sus cuellos.

La defensa sostiene que no nacieron vivos porque se les administró inyecciones letales

Por su parte, el abogado de Gosnell, Jack McMahon, sostiene que ninguno de los bebés nacieron vivos sino que ya estaban muertos cuando fueron extraídos, ya que se les administró inyecciones de drogas letales dentro del útero de sus madres y fue el personal asistente del abortista quienes habrían cortado el cuello a los bebés. El abogado explica que sólo cortaban la médula espinal para asegurarse de que los bebés estaban muertos.

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