Gádor Joya: "El supuesto de Morín, una tremenda injusticia"

Gádor Joya: "El supuesto de Morín, una tremenda injusticia"

La insólita absolución del empresario Carlos Morín supone una tremenda injusticia
"La ley española es tan permisiva que deja que gente como Morín pueda triturar niños a diario"
Solamente eliminando el supuesto de salud psicológica se podrá acabar con esta masacre

"La indefensión del concebido llega a unos extremos difíciles de imaginarSolamente eliminando el supuesto de salud psicológica se podrá acabar con esta masacre", expone la portavoz de DAV, tras la escandalosa absolución de Carlos Morín. 

REDACCIÓN HO.- A continuación, el artículo íntegro de la Dra. Gádor Joya, portavoz de Derecho a Vivir, que hoy publica La Razón en su edición impresa.

La insólita absolución del empresario Carlos Morín supone una tremenda injusticia contra las miles de víctimas muertas a manos de este y otros muchos personajes que durante años han tenido como único objetivo lucrarse a costa de practicar abortos.

La ley española es tan permisiva que deja que gente como Morín pueda triturar niños a diario sin que nadie les pueda acusar de actuar ilegalmente. Y esto es posible porque existe un supuesto que permite el aborto si se presume cualquier problema psicológico en la mujer, por leve que sea. Si además, como afirma el juez, se admite que un médico pueda diagnosticarle una grave alteración psiquiátrica sin ni siquiera entrevistarse con ella, entonces la indefensión del concebido llega a unos extremos difíciles de imaginar.

Solamente eliminando este supuesto se podrá acabar con esta masacre. Y eliminar este supuesto no es restringirlo, porque toda restricción al final acaba por ser permisiva. Aceptar que pueda existir una “colisión de derechos” o un “conflicto de intereses” para permitir que Morín y compañía puedan campar a sus anchas es una forma de escurrir el bulto para no afrontar la única verdad: el derecho a la vida es el que fundamenta todos los demás y ha de ser defendido en cualquier situación.

En España aún se sigue pisoteando este derecho, y ningún Gobierno hasta ahora ha demostrado tener intención de protegerlo. Mientras tanto, Morín y sus amigos seguirán brindando con champán cada vez que abatan una pieza. Él y muchos como él.