El caso Morín rompe el silencio impuesto sobre la realidad del aborto

El caso Morín rompe el silencio impuesto sobre la realidad del aborto

"El silencio que llega a la censura impuesto sobre la realidad del aborto, que no tiene ninguna razón científica ni sanitaria"
"El caso Morín evidencia que el aborto entraña un daño grave para la mujer, del que se aprovecha el negocio abortista"
"Nada en la Sanidad pública debe de ser un negocio como primera instancia: ¿por qué la única excepción es el aborto?"

En la primera conferencia en el Museo de la Vida de Barcelona, el periodista Juan Francisco Jiménez ofrece un completo recorrido las cloacas del abortorio de Carlos Morín, infierno de la decadencia de nuestra sociedad.

REDACCIÓN HO.- Trituradoras para pollos en una clínica abortista con restos de ADN humano en sus cañerías; un testigo protegido con memoria selectiva que, después de escupir ante la Policía los detalles de la “masacre del doctor Morín” dice, en sede judicial, no recordar nada de aquella pesadilla, al tiempo que evoca con precisión de detective otros detalles que no afectan al sumario;  ginecólogos que niegan haber perpetrado abortos que llevan su firmaun Morín que decide no contestar a las preguntas de la Fiscalía y que afirma que el aborto es un incidente en la vida de una señora"; anestesistas que reconocen que "alguien cambió las reglas" y cometió irregularidades; defensas que acuden a destapadas artimañanas para anular el juicio; un reportaje de la televisión danesa que demuestra lo que todos sabemos pero que finalmente no puede ser utilizado en sede judicial la prueba se ha obtenido con cámara oculta... El relato de Juan Francisco Jiménez Jacinto (Barcelona, 1979) periodista, escritor, poeta,  y profesor, en la conferencia ‘Caso Morín: el primer macrojuicio por abortos ilegales de Europa’, impartida en el Museo de la Vida de Barcelona constituía un completo recorrido por las cloacas del abortorio de Carlos Morín, infierno de los infiernos de la decadencia de nuestra sociedad.

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"Este caso pone de relieve que hay un silencio impuesto sobre la realidad del aborto en España, un silencio que llega a la censura, y que no tiene ninguna razón científica ni sanitaria", manifestaba Jiménez, que se refirió a la inminencia de la sentencia de resultado incierto. “El caso Morín debe servir para evidenciar que el aborto entraña un daño grave para la mujer, del que se aprovechan las clínicas privadas. Es por eso que el negocio del aborto, que además es de alta rentabilidad como se puede observar en el ‘caso Morín’, no debe ser privado”. Morín en ningún momento escondió el lucro de su negocio, y más bien presumía de su mansión y de sus Maseratis”, añadía el conferenciante.

El experimentado periodista reivindicó “una legislación que proteja efectivamente la vida del no nacido": "No puede ser que la vida del feto sea una cosa y que el statu quo jurídico del que han gozado las clínicas sea intocable. Cabe recordar que nuestro contexto social se basa en un principio que rige que nada de la Sanidad pública debe de ser un negocio como primera instancia, entonces, ¿por qué la única excepción la constituyen las clínicas abortistas, un negocio que desde la ‘Ley Aído’ se financia con dinero público?”. 

"El drama del aborto se puede analizar desde diferentes perspectivas: en términos filosóficos, éticos, religiosos, desde las leyes naturales, pero también sociológicos, psicológicos, económicos, científicos, y también en términos legales, que es de lo que se trata el caso Morín. Pero hay algo más: el aborto también se puede analizar desde el sentido común”. “En términos legales –explicó- la ley hoy en día es lo más parecido a la ética que una sociedad secularizada tiene: dicta lo que está bien y lo que está mal. Esa es la gran responsabilidad que tiene la Ley en la actualidad, ya que las personas que no profesan un credo es en las leyes donde ven reflejada unas mínimas normas de conductas sociales. A menudo lo que es legal no es ético, y a menudo lo que es ético no es legal”. 

El Museo recién inaugurado en la ciudad condal, con esta primera conferencia, ha entrado de pleno en el debate de la opinión pública barcelonesa. La presencia de un público muy participativo y consciente de la trascendencia de esta causa, evidenciaba cosas muy buenas para la defensa de la vida. Entre los asistentes reinaba el convencimiento de que esta vez el aborto no ha podido esconder sus sangrientas vergüenzas y que, si este caso no se resuelve satisfactoriamente en sede judicial, coleteará por años en la opinión pública y muchos jóvenes y viejos llorarán con rabia cada vez que se pronuncie el nombre de este doctor chapuza.