Rajoy, más preocupado por el bienestar de cefalópodos y fetos animales que por los niños no nacidos

Rajoy, más preocupado por el bienestar de cefalópodos y fetos animales que por los niños no nacidos

Lo justifica diciendo que es una iniciativa para adecuarse a Europa
Pero no hace lo mismo con la defensa de embriones que ordena la jurisprudencia europea

El nuevo Proyecto de Ley que ha salido este viernes del Consejo de Ministros procurará mayor "bienestar animal" y mayor protección "en el ámbito de la experimentación y otros fines científicos".

REDACCIÓN HO.- Una de sus prioridades es incrementar el nivel de protección de "determinados invertebrados, como los cefalópodos, y a determinadas formas fetales de los mamíferos". El Gobierno de Rajoy justifica, en una nota oficial de Moncloa, que esta iniciativa procura un mayor "cuidado de los animales en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio" porque "es consecuencia de la nueva legislación europea en materia de protección de los animales de experimentación, que incluye a estos animales entre los que deben ser objeto de protección, en particular, en el ámbito de la experimentación y otros fines científicos."

El Gobierno del PP también se muestra así descaradamente despreciativo con la vida humana, al demostrar más preocupación y diligencia en cumplir la normativa europea en cuanto al cuidado animal que en el cuidado de la vida humana. Rajoy ni se muestra tan diligente en eliminar la perversa ley del aborto, que mantiene tras más de un años de gobierno, y que impide cualquier bienestar a los embriones y fetos humanos. Esta semana Gallardón volvió a anunciar un retraso en la reforma del aborto, por tercera vez, mientras seguimos padeciendo un verdadero holocausto de vidas humanas.

Tampoco demuestra ningún interés en cumplir con la jurisprudencia europea que prohíbe patentar productos fruto de la experimentación embriones o fetos de seres humanos. España, no sólo no cumple las normativas europeas de defensa de la vida humana sino que sigue financiando una experimentación deshumanizadora que no sirve para nada, desoye a los científicos españoles y sigue manteniendo la Ley del 2003 de la entonces ministra Ana Pastor y que se permitió la experimentación y destrucción de embriones sobrantes de la fecundación in vitro.